Riesgo de bancarrota

Guindos pide calma y Rajoy dice que sabe lo que tiene que hacer. Rubalcaba va con pies de plomo, y los otros jefes parlamentarios que cuentan, se ofrecen para ayudar. Porque la camisa no les llega al cuello a ninguno. Falta van a hacer todos porque los acontecimientos se precipitan.

El miércoles Rajoy no pronunció la palabra “rescate”, ni falta que hace; se hartará de decirlo en breve. Zapatero tampoco quiso pronunciar la palabra crisis y luego la bebió a borbotones. Pero el presidente dijo que los mercados están cerrados. Ya lo había advertido Montoro antes. La afirmación (noticia, dato) ha pasado desapercibida aunque es capital.

A renglón seguido, como para confirmar el hecho, las odiosas agencias de calificación degradaron la nota a España hasta el borde del bono basura, una raquítica doble B que espanta a los inversores. La última subasta del Tesoro, la del pasado día 7, fue un fracaso que pasó desapercibido. La próxima subasta (letras a 12 y 18 meses) está anunciada para la próxima semana. Italia colocó ayer 4.000 millones al 4% con apuros.

El primer cuatrimestre del año fue confortable para el Tesoro, colocó 71.600 millones con los que atendió vencimientos de 57.000 millones, y nuevo déficit del 2012. Incluso quedó liquidez para que Ayuntamientos y Comunidades Autónomas puedan pagar atrasos flagrantes. Mayo era un mes fácil porque las amortizaciones son letras por valor de 7.400 millones. El Tesoro captó 10.800 millones con emisiones de letras, bonos y obligaciones, a mayor precio, pero con suficiencia.

En junio la cosa empieza a complicarse, hay que amortizar 9.000 millones y no es seguro que el Tesoro capte tanto, tendrá que tirar de hucha. En julio vienen los problemas, si los mercados no abren las ventanillas el Tesoro tendrá que rebuscar para amortizar 18.6000 millones y además financiar el déficit corriente del año. Y en octubre otros 27.000 de un golpe (y antes 9.500 en agosto y 6.700 en septiembre). Y los mercados cerrados.

Si la cumbre europea de fin de mes no obra el milagro de abrir las ventanillas, la hipótesis de que España pida rescate para evitar bancarrota es más probable que improbable. Los cien mil para los bancos pueden ser agua milagrosa, pero insuficiente. Hay que abrir los mercados y salir del riesgo del bono basura y no perderse en estúpidos debates nominalistas.