El relevo del gobernador

Entre los poderes del presidente del Gobierno está designar y destituir ministros y proponer al Rey la designación del gobernador del banco de España sin que el jefe del estado pueda rehusar. La única limitación es que antes hay que informar a la cámara del nombre elegido y exponer sus méritos e idoneidad. Publicado el decreto de designación el Gobierno deja de tener poder sobre el gobernador, que debe actuar con independencia ajustado al mandato legal y a los acuerdos del propio consejo del banco.

Rajoy tiene que tener cuidado a la hora de ejercer su facultad; más que nunca el Banco de España precisa de una persona (en realidad dos, ya que el subgobernador también cuenta y mucho) con mucha autoridad, con mucho prestigio, con mucha independencia, con más integridad y dispuesto a tenérselas tiesas a los banqueros, al Gobierno, a la oposición y al lucero del alba.

Es muy importante la designación, cualquier concesión al partidismo a una lealtad mal entendida, a la ligereza en cuanto a los méritos del elegido, tendrá un altísimo coste y contribuirá a consolidar la intervención de hecho que sufre la economía española. El Gobierno decidió hace meses someterse a la intervención sin que se decrete formalmente. Un error en la designación del gobernador, que es miembro del consejo del BCE, sería irreparable, no se puede rectificar. Cambiar al ministro de cualquier cartera se puede hacer en un minuto, relevar al gobernador no es posible.

Y que el gobernador además de tener voz en el BCE sea escuchado por mérito propio, por su solvencia personal, es una de las pocas cosas serias que puede hacer el gobierno para recuperar la credibilidad perdida que tanto está costando a todos los españoles.

El gobernador cesante ha acertado al adelantar su salida, es otra prueba de la situación excepcional, de la intervención efectiva de la política desde el llamado directorio europeo, que n o existe pero que se deja notar. El presidente del Gobierno debería adelantar el nombre del nuevo tándem para dirigir el Banco de España porque puede ser la mejor contribución a la estabilidad, a desvanecer incertidumbres.

Miguel Fernández Ordoñez sale escaldado, decepcionado, maltrecho del cargo; deja un Banco de España tocado y un sistema financiero maltrecho. Endosarle la culpa, toda la responsabilidad es un exceso, pero no puede llamarse andana ya que ha tenido facultades para anticiparse a los problemas y para actuar con más contundencia. Su informe anual que debe presentar en breve a su consejo, que probablemente estará en su redacción final, es su oportunidad para dar las explicaciones que estime pertinentes, a las que está obligado por ley. Más que nunca ese Informe será analizado con lupa, con la misma que debe haberse escrito, de hecho es un testamento forzoso y también un pliego de descargo y de explicaciones.