Ejercicios de cinismo de Rouco a Olivas

Instalados en la anomia moral escuchamos comentarios que pasan como normales aunque son barbaridades, sobre todo en boca de gente, en principio, ponderada por lo que representa. El cardenal de Madrid, Rouco de apellido y ronco de voz y pensamiento, dice que la Iglesia pagará el IBI (como todo feligrés) pero que eso irá contra la cuenta de Cáritas. Luego matiza la barbaridad, pero dicho queda. A poco que repase la afirmación se percibe que carece de fundamento. Las cuentas de la Iglesia y las de Cáritas deben circular por aceras diferentes, no puede haber una caja común con traspasos a conveniencia. Y si existieran trasvases sería una malísima señal, supondría desorden en una institución demasiado importante para semejante ligereza.

Lo preocupante del comentario del cardenal es que lo haya dicho, que lo podamos escuchar, tan espontáneo, tan sincero, tan revelador de un pensamiento muy poco matizado y un tanto rencoroso y amenazante. A renglón seguido recompuso el discurso, algo debió alertarle de la barbaridad, al añadir, “la generosidad de los fieles…” Efectivamente Cáritas vive de la generosidad de los fieles y de los que no lo son, o no tanto; Cáritas es una obra demasiado grande, eficaz, valiosa como para someterse a la contingencia del deber fiscal. Mal favor hace el cardenal a Cáritas.

Casi a la misma hora el resistente presidente de Bancaja, político de profesión preferente, se despedía del cascarón vacío que hoy es la caja valenciana (antes tuvo que hacerlo de Bankia y del Banco de Valencia) con excusas y disculpas por el desastre y con endoso de responsabilidades a terceros, al auditor, al supervisor… en resumen tratando de excusarse.

Peor aún es el caso de su colega de Alicante, el presidente de la CAM, un empresario mediocre que se instaló en la caja por amiguismo y favor político y que ahora dice que no entiende de esas cosas financieras tan complicadas, que solo estaba para representar. Hay que tener cara dura y mala conciencia e irresponsabilidad para semejantes explicaciones.

Unas líneas más abajo algún medio traslada la opinión anónima de algún dirigente del PP (podría ser de otro partido) poniendo palos en la rueda de la posible designación de González Páramo porque no pasó más información al partido sobre las decisiones del BCE de cuyo consejo formaba parte. Semejante comportamiento supondría traición al mandato de consejero, pero para algunos la lealtad al partido está por encima de la ley, la ética y las buenas maneras. Y otro tanto en el caso de una fiscal ascendida a la que reprochan la investigación del caso Gürtel. Mensaje a la fiscalía, los políticos amigos deben quedar al margen de cualquier investigación.

Todo eso se puede leer en los diarios de la semana. Escueto, limpio, sin crítica ni reproche. ¿Quién dice que no hace falta regeneración moral que arrincone tanto cinismo?

fgonzalu@nebrija.es