Esperando el primer Presupuesto Rajoy

Al Gobierno le preocupa poco la huelga general con la que los sindicatos saludan los primeros cien días de “Rajoy presidente”, la huelga estaba en la agenda. Les preocupa mucho más el Presupuesto 2012 que presentará mañana, primero de la legislatura, que será analizado a fondo en Bruselas y por todos los acreedores a los que se van a pedir que financien el déficit. Un Presupuesto tan importante que bien merece que el propio presidente del Gobierno, que lo es también de la comisión delegada de asuntos económicos, comparezca ante los medios para desgranar el contenido de las cuentas del Estado y los compromisos que imponen, al menos sus líneas maestras, además de hacerlo luego ante el pleno del Congreso. Pero Rajoy es un celoso ahorrador de sus silencios que acumula con codicia.

Hasta ahora el Gobierno ha sido diligente con las reformas, pero vistas con perspectiva de semanas todas se han quedado cortas. El ajuste presupuestario de diciembre supone sólo el aperitivo del que hay que abordar este año y el próximo para cumplir lo comprometido. Y la reforma financiera se quedó aún más corta, tanto que desde Bruselas advierten que si hace falta dinero que lo planteen, que lo pidan. Y desde el propio sector bancario español, Miguel Martín, Presidente de la AEB, con la autoridad de haber estado en las calderas del Banco de España muchos años, denunció esta semana que la reforma financiera se ha conducido “sin rumbo”.

El Gobierno y más en concreto su jefe, el presidente, necesitan recuperar la iniciativa y ratificar ante la opinión pública y los mercados que el Gobierno sabe lo que hace y que tiene y un programa de trabajo sin fundamento. El Presupuesto 2012 es la pieza clave para armar esa política y dotarla de credibilidad.

En la actuación del Gobierno durante estos cien días se echa en falta el relato, una buena explicación de los objetivos a corto, a medio y a largo plazo, que vaya más allá de los lugares comunes y tópicos habituales. Al ministro de Economía se le han escapado comentarios que recuerdan la milonga de los brotes verdes de la señora Salgado el año 2008. Además el método de anuncio de medidas, mediante comentarios ambiguos y confusos sobre la subida de la tarifa eléctrica o de algunos impuestos.

Tantear, coquetear con la opinión pública amagando con decisiones incómodas debilita la “autoritas” de un Gobierno que necesita transmitir seguridad y confianza. La foto de los dos ministros del ajuste, Hacienda y Trabajo, en el balcón sevillano desde el que Javier Arenas reconoció su fracaso, era prescindible. Aunque sean diputados andaluces, ¿qué pintaban los dos ministros en ese balcón?, ¿no tienen tarea suficiente en sus despachos, incluidos domingos y fiestas de guardar?

Al Gobierno le falta director de orquesta y le sobran aduladores que restan sin añadir. Estos no son tiempos para la mediocridad, la ambigüedad o el vacile superficial. Pretender que la foto en Seúl con Obama es importante son ganas de perder el tiempo. El Presupuesto va a ser la prueba definitiva de la firmeza del gabinete, también el buen juicio para gestionar la huelga, que no tuvo Aznar cuando le tocó pasar la prueba hace diez años.

fgonzalu@nebrija.es