El peligro no está en Bruselas

Plantear el problema del déficit público español del 2012 en términos de confrontación entre el gobierno Rajoy y el de Bruselas son ganas de despistar y de no entender. Hasta ahora Bruselas no ha penalizado a los socios que no cumplen sus programas, más bien ha acudido en socorro de los muy necesitados, con mejor o peor gana, con más o menos exigencias. Bruselas puede abrir expediente por déficit excesivo, mandar troicas y misiones para aleccionar al poco cumplidor, amenazar con sanciones… pero mucho ruido y pocas nueces. Lo grave es que los mercados cierren la ventanilla del crédito.

El peligro de los incumplimientos está en los mercados, en esa gente que financia al que lo necesita con la esperanza de recuperar su dinero. A menos seguridad, más precio y a poca seguridad, ni un euro. Las amenazas al déficit se traducen en prima de riesgo y se miden con un diferencial respecto al mejor cumplidor. Y cuando el diferencial crece los problemas se ponen difíciles y las consecuencias son severas.

El 5,8% (1,4 puntos de lo que está pactado) de déficit que propone el gobierno Rajoy para este año puede parecer a muchos razonable, verosímil, e incluso exigente a la vista de los hechos y las tendencias, supone reducir 2,7 puntos el del año anterior y dejar a la mitad el déficit del 2009. Pero sigue siendo una cifra espectacular, que solo pueden permitirse en estos tiempos economías muy fuertes como la japonesa, la norteamericana y la británica. Para una economía de segundo nivel como la española esa cifra de déficit es peligrosa.

Rajoy lo sabe y por eso argumenta que cumplirá el objetivo del 3% el año 2013, que las reformas que ha aprobado su gobierno en pocas semanas es la mejor garantía de que tiene ideas y objetivos claros y que piensa cumplirlos. Puede acertar o quedarse corto y malgastar el capital de confianza que mantiene tras las reformas, según acreditan las encuestas.

Pero la encuesta diaria se llama prima de riesgo y se traduce en las facilidades para colocar nuevas emisiones de deuda. Hasta ahora va bien, se coloca mucho más de lo previsto y en buenas condiciones de precio. Las facilidades crediticias del Banco Central Europeo han sido decisivas, pero el factor decisivo será la credibilidad de cada país, la confianza que despierten sus políticas. Desde hace meses Italia ha servido de escudo protector para la deuda española, su diferencial era más alto. Pero el nuevo gobierno italiano del señor Monti gana crédito y autoridad cada semana y estos días equipara su diferencial con el español. Quedarse de farolillo rojo en esta carrera es poco recomendable. Ese es el riesgo de la apuesta del gobierno español, la comparación con Italia, cuyo déficit público anda por el 4% (y el desempleo en el 9%). Su deuda caso dobla a la española y su recesión es más severa, pero también sus fortalezas.

Esta es una dura carrera de fondo, con muchos obstáculos y con exigencias móviles, lo que un día es inasumible, otro es inevitable, pero la clave sigue estando en si la ventanilla del crédito está o no abierta.

fgonzalu@nebrija.es