Pagar las deudas en tiempo y forma

El Gobierno aprobará el viernes unas medidas, una macro línea de crédito, para mitigar la situación de impagos de las administraciones públicas a sus proveedores, una medida contra la recesión. Algo que pudo haber abordado el gobierno anterior como alternativa a nuevos planes de inversión pública, en muchos casos improvisada, que luego concluyeron con problemas a la hora del pago. A los políticos les gusta inaugurar, colocar cartelas, asignar recursos, cumplir promesas y satisfacer deseos de parte, mucho más que cumplir los contratos y las leyes, pagar en tiempo y forma por aquello que se contrata y recibe.

Si las administraciones pagaran como deben, si cumplieran la ley, muchos de sus proveedores evitarían buena parte de sus problemas; entre los más agobiantes están los nacen del impago de los proveedores. Además la seriedad y el rigor a la hora del pago introducen confianza en el sistema, seguridad en los precios y, consiguientemente, ahorro.

La operación de poner al día buena parte de los pagos pendientes de todas las administraciones, especialmente de la local, que es la más capilar, puede ser una de esas medidas de alcance, que introduce círculos virtuosos de eficacia e incluso de rentabilidad inducida.

En la actual coyuntura puede ser más urgente, prioritario, evitar que crezca el paro por desistimiento del empleador, que promover nuevas inversiones de incierto futuro. Recomponer la cadena de pagos es una condición previa, necesaria aunque no suficiente para devolver normalidad al flujo de cobros y pagos.

La operación que prepara Hacienda precisa de un buen diseño para que el reconocimiento de las deudas contraídas sea efectivo y que el pago se produzca sin dilación. No es sencillo, el monto de las deudas reconocidas y pendientes ronda los 35.000 millones de euros (seguramente será más, sobre todo si se incluye la deuda pendiente de reconocer que llena los cajones de muchas administraciones).

En estos momentos el Tesoro cuenta con una razonable posición de partida en cuanto a liquidez para abordar esta operación. Las deudas impagadas están reconocidas, de manera que no incrementan el gasto y el déficit. Otra cuestión es que alteren las prioridades que produzcan pan para hoy y hambre pasado mañana. Por eso es importante que la operación funcione bien, que hacienda gane credibilidad ante sus proveedores y que las administraciones periféricas más morosas (Ayuntamientos y Comunidades más irresponsables) hagan propósito de enmienda y asuman planes de recorte de gastos y de eficiencia.

El gobierno debería aprovechar la oportunidad para otorgar liquidez a aquellas entidades que asuman el compromiso de una mejor administración, que tengan al día sus cuentas, que informen con transparencia y que asuman compromisos inmediatos concretos y verificables.

fgonzalu@nebrija.es