Retribución por consejos y donaciones sindicales

Por razones fáciles de entender alguien ha querido poner en la picota a los sindicalistas con asunto tan irritante como las retribuciones a los miembros de los consejos de algunas cajas de ahorro, las más problemáticas a la hora de alcanzar el poder ejecutivo, las que requieren más gimnasia de pactos.

La víctima propiciatoria o protagonista ad hoc ha sido el jefe de UGT de Madrid, José Ricardo Martínez, un sindicalista que se caracteriza por un verbo florido y mitinero, liberado sindical de Renfe que paga su sueldo por trabajar para el sindicato. Podrían haber sido los de CCOO o los de cualquier otra entidad que aporta cuota a ese complicado e ineficaz consejo.

“El Mundo” atizó al sindicalista elegido el jueves con el dato de que el pasado año devengó 181.000 euros en Caja Madrid por su presencia en el consejo de administración del grupo Caja Madrid/Bankia. Y a renglón seguido llegaron las explicaciones y las críticas con el tal Martínez en el punto de mira. Incluso Esperanza Aguirre terció requiriendo al banco de España para que ponga orden, como que la Comunidad de Madrid no tuviera nada que ver con lo que pasa en caja Madrid. Y la vicepresidenta del Gobierno reclama a los sindicatos que revelen sus sueldos. Debe ser porque en el PP no saben nada de Caja Madrid.

Las explicaciones de UGT son todavía peores, argumentan que su secretario general de Madrid dona al sindicato sus emolumentos para contribuir a la causa de los trabajadores y que ese es el procedimiento en estos casos. Y para rematar el susodicho, el señor Martínez, dice que el sindicato le organiza y liquida sus impuestos y que no sabe de su IRPF.

Estamos ante una cadena de despropósitos. El primero es la retribución de los consejeros de Caja Madrid, que son muchos y su aportación al negocio descriptible para acercarse a nada. El segundo es el papel de las comisiones de retribuciones, de control… de la caja. El tercero afecta a UGT y el modelo de donaciones que practica que merece explicaciones más detalladas y, desde luego, una inspección fiscal. Y también al señor Martínez que incurre en riesgos fiscales nada recomendables.

Una pregunta que nadie se ha hecho todavía es qué hacen con sus honorarios, que serán semejantes o mayores que los del señor Martínez, los otros 21 miembros del consejo de administración de Caja Madrid, ¿los donan a las organizaciones que les mandan o a otras instituciones? No sería extraño que algún interesado de la Caja, cliente o acreedor, reclamara en alguna instancia pertinente por administración descuidada.

Las retribuciones de consejeros llevan este año una retención en origen del 40% (antes del 35%) que la empresa debe ingresar directamente en Hacienda, salvo artificios que pueden interesar a la inspección de Hacienda. No es probable que en una Caja como la de Madrid recurran a artificios, de manera que Hacienda es la primera beneficiada de tanta liberalidad, directamente por las retenciones y posteriormente por las liquidaciones de renta que a ese nivel de renta aplica tipos máximos.

Quien ha puesto en circulación este caso pretendía afectar la reputación sindical y lo ha conseguido, pero con efectos adicionales en la propia caja y cuanto la rodea. Quizá lo más llamativo no sean los datos en sí mismos sino la ausencia de consecuencias.

fgonzalu@nebrija.es