La visita a Merkel y la cumbre de Bruselas

Esta semana Rajoy viajará a Berlín para rendir cuentas a la canciller unas horas antes de la Cumbre Europea en Bruselas que debe dar una respuesta más contundente y más eficaz a la crisis europea que se complica por semanas. Los pronósticos del FMI para la Eurozona y especialmente para Italia y España advierten de una nueva y severa recesión y las agencias de rating trasladan a la cumbre un dramatismo adicional, ya que otro fracaso puede convertir en optimistas las previsiones de estos últimos días.

No acaba de encauzarse la negociación de la deuda bancaria griega, uno de los acuerdos de la penúltima Cumbre Eeuropea cuyo avatar ha contribuido a debilitar el euro y multiplicar el miedo en los mercados. La gestión del nuevo gobierno italiano, encabezado por Mario Monti, transcurre por el cauce esperado y comprometido. El Parlamento de Roma aprueba las propuestas del gobierno tanto de ajuste de gastos como de subida de impuestos y ahora se enfrenta a la convalidación de leyes reformistas redactadas por Monti para romper algunas de las tramas de interés más típicas y tópicas en la república italiana. Los otros dos rescates, el de Irlanda y el de Portugal, van adelante con lentitud, con más dificultades de las esperadas, pero sin tragedias adicionales.

Y queda en caso español, con un nuevo gobierno llegado por la gracia del turno democrático y con el firme compromiso de que no se apartará un milímetro de las indicaciones de los que mandan en Bruselas. El ministro de Hacienda reconoce, con realismo, que no merece la pena hacer previsiones, ni fijar otros objetivos para el 2012 que los que determinen los socios con facultades para fijar criterio.

La visita de Rajoy a Berlín marcará un punto y aparte en esta primera fase del mandato, un mes intenso en el que el gobierno ha tratado de acreditar que tiene coraje e ideas claras. Rajoy espera el voto de confianza de Merkel, que sirva para reforzar al gobierno y sentar las bases para que los agentes económicos recuperen la confianza y eviten que la nueva recesión sea tan profunda y destructora como la anterior.

El problema no es solo español, también es europeo, de manera que no sirve la opción individual, un solo país no sale del agujero por sus propios méritos. Aunque sin sus méritos tampoco saldrá. Rajoy quiere reforzar la posición de España en la Unión, hacer valer la condición de cuarta economía del euro, tan relevante como la italiana. A su favor tiene la importante victoria electoral que le otorgó mayoría absoluta y que ha dejado a la oposición hecha astillas para bastantes meses. Y en su contra la sensación que viene trasladando estos últimos días de gobierno deficientemente coordinado, con ideas poco claras, débiles, y con un compromiso reformista insuficientemente acreditado.

Aunque sea prematuro reclamar concreción y detalles de todas las tareas comprometidas, las vacilaciones sobre la reforma laboral y sobre la consolidación del sistema financiero trasladan la sensación de que el Gobierno no lo tiene claro, que llegó poco preparado y que una cosa es predicar y otra dar trigo. Rajoy domina el Gobierno, pero eso no quiere decir que tenga claro lo que quiere hacer. Merkel y los socios europeos le van a pedir, exigir, detalles y decisiones.

fgonzalu@nebrija.es