El reproche domina el debate político

Gobierno y oposición vuelven a la estrategia del recíproco reproche como praxis política preferente y habitual. Los jefecillos socialistas salieron en tromba para criticar las medidas del gobierno con un mensaje homogéneo, reiterativo, sobrado de tópicos y con poca sustancia. Reiteran el calificativo-insulto “mentirosos” para definir al gobierno y lo colocan en todos los telediarios como si se tratara de un anuncio pagado que no pasó por Autocontrol. Y desde el gobierno reinciden en lo mismo con crítica al gobierno anterior causante de todas las desgracias ocurridas y por ocurrir.

En resumen, nada nuevo bajo el sol, el mismo discurso de los años anteriores con los papeles cambiados. El tono constructivo, educado, cooperante del debate de investidura pertenece el pasado, fue una estrella fugaz cuya luz duró solo una horas.

Es cierto que el gobierno ha sido bastante torpeen sus primeros pasos, ha explicado mal y se ha coordinado peor. Por eso se explica que en la primera asamblea de subsecretarios (tres docenas a altos cargos fotografiados en la Moncloa para dar fe de que existen) la vicepresidenta haya apelado a la urgencia y la necesidad de coordinar las estrategias y de que cada cual hable de lo suyo y cuando toque.

No va a ser fácil esa coordinación, la foto de la comisión de subsecretarios (en realidad secretarios de estado) es abrumadora, coordinar ese formato es poco menos que imposible; demasiada gente, demasiadas familias, demasiados intereses…

El silencio del presidente tras la inexplicable comparecencia para leer la lista de Gobierno, solo desmerece la importancia de las primeras medidas de ajuste. Si eran tan importantes y el jefe de la economía es el presidente a él le tocaban las explicaciones; incluso deberían producirse en sede parlamentaria, tal y como han hecho los otros jefes de gobierno europeos sometidos a programas severos de ajuste. El contraste de Monti con Rajoy en cuanto a transparencia sale muy favorable para el italiano.

Esta técnica de desgranar medidas o proyectos a través de “canutazos” en ese rosario innecesario de tomas de posesión con retórica triunfalista y vacía, perjudica la credibilidad del gobierno que hace tres semanas era el mejor de los posibles y ahora ya acumula un desgaste de meses.

Es sorprendente la mala gestión del ajuste presupuestario en Televisión Española que acumula opiniones en contra, con argumentos de lo más peregrino, y casi ninguna a favor. El consejo de la RTVE desprestigiado hasta la náusea después del intento de acceder al sistema informático de los contenidos informativos, se reivindica ahora con un discurso sobre la necesidad de una televisión pública de calidad a la que nos e recorte ni un euro. Y desde el gobierno ni pío, solo un secretario de estado que dice al tomar posesión que quizá debería volver la publicidad a RTVE, aunque esa es una decisión que no le corresponde.

En resumen que a las dos semanas de iniciar la legislatura el debate político vuelve al reproche, la descalificación y el vacío argumental. Es pronto, pero quizá empieza a ser tarde.

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