Esos bancos tan odiosos

De las crisis de los años treinta los bancos salieron ordenados y controlados, renovados. De la actual no se sabe bien la salida, por ahora es incierta. Entonces fueron autores de la crisis y de su agudización y extensión, luego se reivindicaron para contribuir al crecimiento. En esta crisis han vuelto a ser actores principales y se resisten a la reivindicación y presionan para seguir como antes.

Los de Bruselas han tardado en reconocer que los bancos europeos están mal, peor de lo que quieren reconocer. Ya no hay escape, los retrasos complicarán el problema. Los bancos están cortos de capital y además con problemas serios y crecientes de rentabilidad que no han dado la cara y que agudizarán los problemas de solvencia en un futuro inmediato. Sobre todo si las economías no crecen pronto.

La propuesta del FMI de una recapitalización urgente en Europa del orden de cien mil millones de euros se quedó corta, aunque criticaron a la señora Lagarde cuando lo dijo hace un mes. Hacen falta esos recursos que tendrán que salir del mercado (difícil) o de los Tesoros 8inevitable).  De manera que estamos en puertas de un cambio de propiedad en muchos grandes bancos, al menos de la titularidad.

Es un dato que convendría convertir en una herramienta de cambio, de mejora y de profesionalización. El fracaso de los grandes banqueros de negocios (“amos del universo”, les llamó con tino Tom Wolfe) es evidente, por eso convendría ir pensando en relevos forzosos para dar cabida a talentos menos explosivos, menos peligroso.

La propuesta Barroso, es decir la propuesta Merkel-Sarkozy, tiene sentido pero se han deslizado ideas un tanto populistas que no van a ayudar. Poner coto a los grandes sueldos es legítimo, incluso urgente. La cuestión es cómo hacerlo. Intervenir los sueldos para que sean los supervisores quienes los fijen es ridículo. Hay otros procedimientos más eficaces.

El otro argumento que requiere explicaciones es la crítica a los dividendos. Cuidado con eso, es jugar con combustible. ¿Quién va a invertir si no hay expectativa de dividendos? La antipatía al dividendo y al beneficio es medieval, religiosa y poco inteligente. Hay que capitalizar antes de repartir, pero sin repartir no hay capitalización. Lo importante ahora es que los beneficios sean ciertos, efectivos; luego hablamos de lo demás. Lo que es cierto es que los grandes bancos de negocios y algunos de los otros se han hecho odiosos por méritos propios, y deben pagar por ello.

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