Déficit de Cataluña, doble del comprometido

El gobierno catalán de Artur Mas llegó al poder con la fundada impresión de que la caja estaba tiritando. Lo estaba. Y con la certeza de que las cuentas estaban bastante peor de lo que decían los estadillos del tripartito. Certeza confirmada. A los pocos meses de controlar los cajones el déficit admitido por el tripartito saliente (algo más de 6.000 millones de euros, 3,1% del PIB) que ya eran 1.400 más de los presupuestados, el nuevo gobierno estimó que la cifra real de déficit del año 2010 (todo responsabilidad del gobierno anterior) era de 7.600 millones y ahora un informe externo elaborado por Deloitte y la Intervención General del estado concluye que el déficit del 2010 asciende a 8.350 millones, casi el doble del previsto por la ley de Presupuestos. A cada revisión más detallada, más déficit.

Los del tripartito se disculpan con el argumento falaz de que es un problema de procedimiento de cálculo. Pero como defendía el presidente Obama esto de los impuestos, el gasto y el déficit es cuestión e matemática, de números y no de ideología o romanticismo.

El expresidente de Castilla-La Mancha argumentó que no es un contable, que solo pretendió mejorar su comunidad. Pues no la ha mejorado y al no tener en cuenta la contabilidad ha hecho una gestión desastrosa.

El problema es que estos gestores manirrotos, irresponsables e incompetentes (no saben de números) se van de rositas, solo pierden el poder peor no hay manera de exigirles responsabilidades. Quizá hay que pensar en otra reforma exprés de la Constitución para establecer la responsabilidad contable, no saber de números debería inhabilitar para gestionar dineros del común, para autorizar gastos.

La misma reforma debería imponer que antes de acabar un mandato hay que elaborar un informe de gestión y del estado de las cuentas que se dejan al sucesor para determinar desde primer ahora la responsabilidad o irresponsabilidad. El día y hora en que se convocan las elecciones la Intervención debería iniciar un Informe preceptivo del estado de las cuentas públicas y de la ejecución presupuestaria, para su conocimiento unos días antes de ir a las urnas. La aparición de facturas no contabilizadas en tiempo y forma debería ser causa de responsabilidad penal por mala gestión de los recursos públicos. De esta forma la democracia madura, y aumenta la confianza de los ciudadanos en la política. Es bastante sencillo, solo hacen falta ganas de mejorar. Además no saber de contabilidad debería ser causa de inhabilitación, quien no sabe contar no puede gestionar el común.