Solo salen brotes pochos

Ya van cuatro años de economía declinante.Fue en agosto de 2007 cuando suspendieron los reembolsos varios fondos de la francesa BNP, invertidos en esos artefactos financieros empaquetados por los bancos de negocios de Wall Street con hipotecas de variado pelaje que sustentaban la burbuja inmobiliaria norteamericana. Empezó entonces la crisis financiera, primero con las “subprime hipotecarias” y luego con una avalancha de activos averiados que no se llevaron por delante todo el sistema financiero porque los Estados (los contribuyentes) acudieron en su auxilio con ingentes cantidades de dinero y con la excusa de evitar un mal mayor.

La recesión empezó entonces, no solo por la crisis financiera, pero fueron pocos los que se enteraron. Un año después los grandes bancos de negocios globales entraron en crisis: uno se fue a la bancarrota y otros fueron absorbidos a bajo precio por otras entidades apoyadas por los respectivos gobiernos. En pocos meses se produjo el mayor trasvase de la historia de recursos públicos a entidades privadas y siempre con la crisis financiera al fondo. Lo financiero aparece como central en las nuevas sociedades postindustriales, en los bancos está el ahorro de las familias para afrontar el envejecimiento, los recursos para sostener la inversión de las empresas y el gasto de los estados. La distinción economía financiera-economía real es pura entelequia, sin economía financiera la real se desploma.

Y una de las características de esta recesión (la Gran Recesión, empiezan a decir los historiadores económicos) viene por su origen financiero que estuvo en el principio de la crisis y que ahora está en su extensión en el tiempo. De la crisis de los activos podridos (subprime y demás inventos financieros) hemos pasado a la crisis de la “deuda”, de la pública y de la privada y también al agotamiento del sistema financiero, cada vez menos capaz de cumplir su función de asignar eficazmente recursos y canalizar el ahorro hacia la inversión.

La Gran recesión golpeo todas las economías maduras (Estados Unidos, Unión Europea, Japón) con uno de los mayores retrocesos del PIB de la historia el año 2009 y una lentísima recuperación el 2010, que no consigue consolidar el 2011 y que empieza a amenazar el 2012 como otro año perdido, con estancamiento e incluso recesión.

A principios del 2010 hizo fortuna en los Estados Unidos la expresión “brotes verdes” que el gobierno español trasladó a España para intentar sustentar su hipótesis de que la crisis solo iba a rozar a la economía y la sociedad española. No hay brotes verdes, ni siquiera hay brotes o solo hay “brotes pochos”. Prácticamente todos los indicadores de actividad van a la baja o al estancamiento. Es probable que la economía española crezca este año unas pocas décimas, y que la europea supere levemente el 1%, pero así solo se consolida la crisis, pero no se pone freno a la destrucción de empleo y de tejido empresarial.

Los movimientos desquiciados de la bolsa con una volatilidad que pasa en pocas horas de subir un 2% a caer el 5%, solo indican el desasosiego y la falta de orientación de los agentes económicos. Así que de momento solo “brotes pochos”.

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