Esperando a los bárbaros, ¿y si no vienen?

No llevo la cuenta de las veces que los grandes diarios, siempre enterados y con experiencia, han usado la palabra “abismo” en los titulares de primera referidos a eso que llamamos mercados financieros. Tantas veces que recuerdan la leyenda del pastor bromista y el lobo perezoso; tanto alarmar con que llegaba el lobo… y no ocurría, la vigilancia se relajó y cuando llegó el lobo nadie tomó en cuenta el aviso y no quedó una oveja.

El personal tiene ganas de emociones fuertes y no son pocos (a la vista de las crónicas) los que hubieran disfrutado un rato con la suspensión de pagos del dólar y ahora con la del euro, con intervención o sin ella de España e Italia e incluso de Bélgica, si se tercia. No son pocos los que relatan las presuntas reuniones secretas de directorios europeos o mundiales dispuestos a decidir por los demás, e imponer  a los gobiernos lo que deben hacer.

Pero no funciona así el mundo, el problema no son los inexistentes directorios, quizá todo lo contrario. Lo que está ocurriendo es sencillo de diagnóstico pero complicado de resolver. Hay miedo, rechazo del riesgo, y a la hora de invertir los ahorradores-inversores buscan refugios, activos seguros aunque den poco. Sube la prima de riesgo del papel español, o italiano porque los inversores, sin necesidad de conspirar y fastidiar, prefieren comprar bonos alemanes, tranquilitos, seguros baratos (al 2,40 en 10 años)  y venden los españoles e italianos, más inquietantes, más inciertos y que como no encuentran comprador tienen que subir la puja, hasta el 6,40% el 10 años. Por eso la dichosa prima que tanto nos perturba pasa de 400 puntos.

El problema de fondo es que España (y todos los demás países en mayor o menor medida) tiene que financiar su nuevo déficit y refinanciar el anterior. Y para ello tiene que colocar papel de deuda (letras, bonos, obligaciones…). El problema  serio vendría cuando no pueda colocar ese papel, algo que puede ocurrir o, quizá no. Esta mañana tendremos una prueba más relevante que la dichosa prima con la emisión de  bonos y obligaciones del Tesoro. Es más importante colocar una buena cantidad (que indica que hay demanda, que hay mercado) que el precio que se pague por ello, siempre que sea razonable a la situación, es decir entre el 5 y el 7%.

Ayer fue noticia (como todos los días) la Bolsa, mala noticia fue que en el IBEX35 vendieron títulos por valor de 2.600 millones de euros, la parte buena es que también hubo compradores por una cantidad equivalente. Alto volumen de negociación que indica que hay mercado, que hay compraventas, y mientras eso ocurra, la situación no será de precipicio.

En esta tesitura los gobiernos responsables deben dar sensación de serenidad, de que entienden los recados que ahora dicen que hay que gastar menos de lo que se ingresa. Pero no entienden; proe so el abismo no se aleja, y los bárbaros no llegan.

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