Ducha escocesa en los mercados

El martes los estados endeudados y problemáticos se asomaban al abismo, al menos eso decían los diarios enterados, y el miércoles había escampado aunque los mensajes desde la Unión Europea no podían ser más confusos e imprecisos. En el transcurso de unas pocas horas los aguafiestas de las agencias de calificación degradaron a bono basura a Grecia e Irlanda y amenazan con rebajas al resto de la lista, empezando por Portugal e Italia.

Al fondo de la “corrida” está la certidumbre de que los muy endeudados, especialmente Grecia, no van a pagar y que más vale reconocerlo cuanto antes, sin esperar tiempos menos convulsos. El segundo plan de rescate (o cuarto) de Grecia, el acuerdo de hace quince días que tejió Sarkozy con los bancos franceses, al que se sumaron a regañadientes los alemanes, no tiene recorrido, significa una suspensión de pagos que tiene consecuencias en los balances del sistema financiero y de un buen número de bancos.

Las respuestas a la crisis griega son insuficientes; los gobernantes pueden maldecir a las agencias de rating por muchas razones, pero no por señalar que griegos e irlandeses no tienen capacidad pago, no podrán atender los compromisos en plazo y en cantidad. Eso es evidente y a ello tendría que dar respuesta la unión. El exprimer ministro británico Gordon Brown, que en materia financiera era de los pocos manifiestamente competentes en el G20 (el que mejor redactaba los comunicados) preguntaba ayer en un artículo publicado en España por El PAIS: “Por qué se durmió Europa” y proponía políticas activas, enérgicas frente al déficit, los pasivos bancarios y el estancamiento, que eviten la maldición del proteccionismo y de una década perdida.

Pero la siesta sigue, a la menor oportunidad los mercados hacen su correría bajista para asombro y excitación de políticos torpes e ignorantes y pasión de periodistas ansiosos de titulares llamativos.

El día del “abismo”, el pasado martes, Italia y Grecia colocaron respectivamente 6.500 y 1.500 millones de letras emitidas por sus Tesoros que con subida de algunas décimas de punto se colocaron con sobredemanda. La prima de riesgo se mete en el subibaja de especulaciones calientes pero sin afectar, por ahora, a las emisiones primarias y al coste efectivo de la deuda viva. En resumen mucha excitación, mucho ruido, mucha ducha escocesa pero sin otra consecuencia que la constatación de que no hay gobierno europeo, ni visos de vaya a llegar.

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