Beneficios de bancos y cajas, ¿para qué dan?

La conferencia-clase magistral de Rubalcaba el sábado a la parroquia socialista tuvo un tono de profesor diligente y preparado, que se lo sabe, que quiere cumplir con el programa y que no está para distracciones, concesiones o efectos especiales. No excitó pasiones, no apeló a lo emotivo, no se burló de los adversarios. Todo bastante contenido, pedagógico y con voluntad de agradar y no molestar. El formato era un discurso de aceptación de un mandato envenenado: evitar un desastre mayor a un partido que ha gobernado 21 años de los últimos 33. Los de la constitución de 1978.

Rubalcaba, como Rajoy, es político de largo recorrido; llevan en esto de la política mayor, con cargos, casi desde el principio de la democracia y suman experiencia de varios gobiernos y ministerios. Estos dos no son candidatos sorpresa.

Lo mejor de la conferencia fue su articulación: ordenada, completa, coherente, con titulares abundantes aunque poco espectaculares. No es raro que la mayor parte de los comentaristas se hayan ido por la insinuación (que no propuesta) de que bancos y cajas tienen que dedicar los beneficios futuros a crear empleo. Quieren interpretar la propuesta como giro a la izquierda, algo a lo que no se atrevió Zapatero (ni González) pero que conecta con los “indignados”.

Pero la propuesta o insinuación tiene un recorrido muy corto. Suena bien a algunos oídos tiene mal aterrizaje; sorprende en persona con experiencia y fuste como es Rubalcaba. Antes de anunciar-insinuar algo semejante conviene hacer unos números, mirar algún papel y escuchar a algún informado. Pero quizá no se trataba de eso, simplemente había que agitar.

Los beneficios netos de los bancos y cajas españoles el pasado año alcanzaron los 15.000 millones de euros, después de abonar al fisco unos 5.000 millones de impuestos de sociedades. Con esos beneficios abonaron a los accionistas hasta 7.500 millones por dividendos, que dejaron unos 1.500 millones al fisco por IRPF. De manera que el estado no sale mal de la aventura.

Si el Gobierno decidiera reducir los beneficios de los bancos cotizados (de los cuales más de un tercio obtenidos fuera de España), y por tanto los dividendos, el precio de las acciones caería de forma apreciable con lo cual esos bancos tendrían que buscar recursos frescos y bien pagados para mantener la solvencia. Un viaje muy complicado en estos tiempos.

No está claro que quiso decir Rubalcaba, ni si estaba pensado en proyectos que lo respalden, pero da la impresión de que ese anuncio forma parte de las concesiones a la galería, de la búsqueda de titulares aparentes.

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