Paro crónico en una economía estancada

No hay recuperación, la economía no va a crecer este año, el segundo trimestre no va a ser mejor que el primero a la vista de los primeros indicadores adelantados. El empleo no mejora, el número de desempleados registrados durante el trimestre ha caído en algo más de 210.000 afectados (184.000 el mismo trimestre del año anterior y 40.000 el 2009) pero es una cifra engañosa, tiene bastante de espejismo. El dato ajustado de afiliación a la Seguridad Social, más ilustrativo que el paro registrado, dice que a finales de junio el número de afiliados era el menor desde principios del ¡2005! Y que a lo largo del primer semestre del 2011 cae la afiliación. Cae poco, pero cae desde unas cifras muy bajas. La dramática situación del paro en España amenaza con convertirse en crónica, y advierte de problemas sociales. Durante lo que va de año un cuarta de millón de parados ha agotado el subsidio de desempleo para aumentar el ejército de desempleados permanentes.

Otros indicadores como la venta de coches o el consumo de electricidad o las hipotecas concedidas y ejecutadas… indican que no hay recuperación, que la economía no va ni siquiera a crecer el 1% del PIB, menos de la aspiración del Gobierno. Una vez más los pronósticos optimistas del presidente Zapatero se estrellan con una realidad hostil.

Podría servir de consuelo, poco consuelo, que en los demás países europeos, con los que más se relaciona la economía española, las cosas también van a menos, a peor. No hay recuperación, el primer trimestre se apuntaron algunos indicios que se han ido desvaneciendo con el paso de las semanas para arruinarse con la crisis griega.

Los primeros datos sobre el ahorro el año 2011 indican que las familias gastan lo mismo que un año antes y ahorran menos porque sus rentas han disminuido. El Estado gasta mucho más de lo que ingresa y tiene que recurrir a financiarse en unos mercados cada vez más exigentes. Solo las empresas aciertan a ajustar su deuda y a recuperar tasas de ahorro, en muchos casos por sus actividades en el exterior.

La economía española sigue estancada, sin estímulos, sin confianza y en un entorno europeo que tampoco contribuye a salir de la crisis. El Estado ha conseguido encajar la ejecución presupuestaria de la primera parte del año a los compromisos presupuestarios, pero una economía estancada hace cada día más difícil alcanzar los objetivos previstos y puede forzar, antes de fin de año, a un nuevo ajuste del gasto público, que será mal recibido por la opinión pública.

En resumen, una agonía para el Gobierno y, especialmente, para su presidente que cada día tiene más incentivos para poner punto final a la legislatura y convocar las elecciones en noviembre.

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