Guipúzcoa bajo disciplina batasuna

El resultado definitivo de las elecciones del 22 de mayo en Guipúzcoa cambia el mapa político de ese territorio y también del País Vasco. Guipúzcoa va a su aire, y los guipuzcoanos van a pasar por una nueva experiencia, la de un gobierno formal e imprevisto por parte de los que desde hace años se hicieron con el poder de la calle y del amedrentamiento.

Esa coalición denominada “Reunir” (Bildu) no tenía voluntad de gobierno formal, se conformaban con el informal, el de la calle, con amenazas y ostentación. Pero las matemáticas (y el Constitucional) les ha llevado a dominar el ayuntamiento de San Sebastián, la diputación de Guipúzcoa y varias docenes de ayuntamientos. No era seguro que pudiera ocurrir, pero era probable. Los de “reunir” han sido los más votados en San Sebastián (21.000 votos y 8 concejales) y en Guipúzcoa (120.000 votos, 35% y 22 junteros sobre 51).

El San Sebastián el gobierno batasuno es precario, 8 de 27, y un acuerdo de socialistas (7) y populares (6) puede cambiar la mayoría. Pero PSE y PP también quedan en precario ya que les falta uno para la mayoría. Los 6 concejales del PNV también cuentan. Que Bildu madrugue a los otros tres partidos quiere decir que dispone de un poder adicional al de los votos y que el PNV guipuzcoano, el de Arzallus-Eguibar, el más radical, ha trabajado para sus adversarios.

En la Diputación el panorama es más claro, la posición de Bildu es mucho más sólida, 22 sobre 51, y cuarenta mil votos más que el siguiente partido, en este caso el PNV (80.000 votos) Socialistas y populares solo suman el 28% de los votos (59.000+34.000) y 14 junteros.

Guipúzcoa amanece hoy bajo gobierno independentista de izquierda. Va a ser una experiencia para los guipuzcoanos en que se traduce esta nueva realidad muy poco común en Europa. Más de 200.000 guipuzcoanos (el 38%) no votaron el 22 de mayo.  Van a tener unos cuantos años para conocer las consecuencias de sus actos. Y algo más de 20.000 votantes socialistas han cambiado de opinión, se han abstenido o han votado a otros partidos.

Los propios Bildu-batasunos están sorprendidos de su éxito en términos de gobierno; ni en la mejor de las hipótesis aspiraron a tanto. Tampoco el PNV esperaba tan poco, no imaginó ese casi empate con sus hermanos separados a los que consideran equivocados pero de los que se han aprovechado tanto durante años. Que el nuevo diputado general de Guipúzcoa  recuerde a Otegui y reclame su vuelta a casa es de lo más normal, un escalón lógico en el proceso.

Los guipuzcoanos se van a enterar de lo que han propiciado con sus votos; y los partidos que quedan fuera también van a conocer una situación no prevista. Muchas lecciones en un solo acto.

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