Trifulcas varias y la casa sin barrer

En Castilla la Mancha los dos grandes partidos andan a garrotazos a cuenta de las cuentas públicas. Análisis de fondo poco, datos casi ninguno; simplemente descalificaciones gruesas y juicios contundentes de trazo grueso. Las cuentas de la comunidad pintan mal, un déficit excesivo, que acredita mala gestión, pero de eso a ocultamientos dolosos a mentiras inquietantes, hay mucho trecho. Ese titular que sale de los argumentarios de media tarde: “Castilla-La mancha es la Grecia de España” sirve para un diario sensacionalista pero no tanto en boca de un dirigente político con la mano en el picaporte del poder. Y de la parte saliente, de Barreda y los suyos, tampoco se percibe algo ejemplar, han gestionado mal y dan cuenta de sus actos con escasez de inteligencia y abundancia de jactancia. “Somos los más trasparentes”, dice Barreda, pero sin asumir que el déficit también es de los más elevados. En resumen, unos irresponsables, camorristas, que no atienden a sus deberes, que protestan, insultan… pero no barren ni atienden la casa, solo la bronca.

El otro escenario de trifulca ahora está en las llamadas fuerzas sociales, esa especie de estado bis que fabrica leyes, gasta dinero público, ocupa puestos de representación e incide (para mal) sobre las expectativas y la confianza.

Las razones de la ruptura del acuerdo entre patronal y sindicatos tienen que ver con la política y las aspiraciones de cada parte, más que con la búsqueda de salidas a la crisis y al paro. Y el gobierno mira al tendido y hace caso omiso de la urgencia y gravedad del desempleo. Otro grupo de irresponsables que se escudan en argumentos de malos pagadores, que se llevan bien entre ellos, que comen y cenan juntos, pero que escenifican discrepancias profundas, cuando solo hay táctica.

La crisis de confianza, el déficit institucional al que aludía con tino esta semana el presidente del Consejo Económico Social, tienen raíces políticas, demuestra un liderazgo deficiente, y hace bueno el juicio de un expresidente argentino sobre sus colegas: “dirigencia de mierda”.

Y trifulca incomprensible entre jueces y fiscales de la misma disciplina política; si ya es un problema, una anomalía, que tengan disciplina partidista, se agrava con la bronca que tiene como causa pelea por cotas de poder. Desde luego que es para indignarse ante tanta trifulca inútil, degradante.

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