Cuando el que manda no es el que manda

¿Quién dirige el PSOE? Pues no es seguro ni probable, uno está saliendo y el orto entrando, pero no está claro quién tiene la última palabra. No es una situación nueva, ni rara, es lo habitual cuando se pierden las elecciones y no se asumen de hecho las consecuencias.

Cuando Rajoy perdió el 2004, no estaba claro si mandaba él o el anterior, si perdió Rajoy o Aznar; y cuando volvió a perder el 2008, no estaba claro si mandaba él o estaba de salida y solo le quedaba abrir la puerta al nuevo, la nueva en aquel caso, Esperanza Aguirre a la que faltó el coraje que hace falta para asumir el liderazgo perdido; dio tiempo para que Rajoy recuperara la esperanza y la voluntad de otra oportunidad. Este tipo de trenes no son de horario continuado, pasan una vez y hay que acertar a cogerles a tiempo y en la buena dirección.

Zapatero ya ha perdido todos los trenes, el del gobierno y el del partido, Pero no ha firmado la hoja de salida, mantiene el poder que acumula La Moncloa, el del jefe del gobierno con llaves tan decisivas como la disolución de las cámaras y la convocatoria de elecciones.

Rubalcaba aparece como el personaje del futuro, un futuro lleno de pasado/experiencia. Quizá por eso se ha apresurado a advertir que entre “José Luis” (ZP) y él no hay fisura posible, que son uno. Puede que sí, o quizá no; dependerá de las encuestas. Incluso puede que a Rubalcaba le interese tomar distancia de su presidente del Gobierno, el peor valorado de la democracia, el que ha obtenido el peor resultado electoral del PSOE durante el último tercio de siglo.

Como van a interpretar Zapatero y Rubalcaba su liderazgo bifronte es un enigma; aunque lo habitual en situaciones similares es un juego de restas, que se estorbarán y se tropezarán en beneficio del PP. Utilizando un símil futbolístico, Iniesta y Xabi decían que eran incompatibles en el campo, pero han sido complementarios. ¿Lo van a ser el saliente y el entrante en este PSOE agotado y derrotado? Rubalcaba no quiere salir del gobierno antes de tiempo por razones que él conoce. El caso de Rajoy el año 2004 le sirve de referencia. Pero la convivencia de lo viejo y lo que se pretende renovado no es posible más allá de un corto período de tiempo.

Ahora todo va acelerado, cada día se consumen muchas imágenes, muchas oportunidades y algunas quimeras. José Blanco dice que está decepcionado ante la cantidad de tonterías que escucha sobre las peripecias de su partido; la verdad es que la mayoría las protagonizan sus propios compañeros que se sienten derrotados y necesitados de cambio, pero que solo ven con el espejo retrovisor de la nostalgia. A o largo de estos días en el PSOE nos e ha discutido ni una idea, ni un proyecto. Entre otras razones porque el que manda no manda y el que va a mandar puede no llegar a hacerlo.  En el PP Rajoy prefiere la discreción, ahora no es su turno, el trabajo se lo hacen sus adversarios.

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