El PSOE tiene más problemas que Zapatero

Una historia anunciada, la debacle socialista del domingo estaba anticipada en todas las encuestas, cabía una remota posibilidad de que el desvío de unos millares de votos en Guadalajara disimularan el desastre, pero el escenario probable era el que ha sucedido. De manera que si se extrañan ahora es que estaban y están fuera de la realidad, desconectados, ¡que no se enteran!

El PSOE está hecho unos zorros en estado de guirigay. ¿Cabía otra posibilidad? Zapatero fue leal a los suyos e hizo lo que le pedían, anunciar antes de las elecciones del domingo su salida definitiva de escena de esta legislatura. Algunos ingenuos esperaban que con eso se calmarían los electores, que saciarían las ganas de castigar a quienes no han sabido gestionar la mayor recesión del último medio siglo. No fue suficiente, el castigo tenía que visualizarse en las municipales, en las autonómicas y, previsiblemente en las generales, sean cuando sean.

Imaginar que el castigo se puede digerir pacíficamente en el PSOE es irreal. Las tensiones internas tienen que estallar y el baile solo ha empezado. Zapatero es un problema para el PSOE, pero está amortizado, dedicarle más espacio es perder el tiempo, mirar atrás con ira. Se va a ir del todo. Y puestos a identificar fracasos y fracasados hay muchos que van con Zapatero en la lista. Al menos éste aportó al partido dos mayorías y siete años largos de gobierno.

La lista de dirigentes socialistas que no han aportado nada, que siempre han restado es larga. Por ejemplo, que los cabezas de listas en Valencia, Murcia, Rioja, Baleares… no hayan dimitido el lunes o el domingo por la noche, es asombroso. Deben pertenecer a esa raza de perdedores, de cobardes cómodos en la oposición, con sueldo y sin responsabilidad. Zapatero, por lo menos, está en el centro de la diana y tiene que tomar decisiones comprometidas.

El conjunto de la dirigencia socialista es de avería, parece una selección adversa, lo peor de cada casa. El éxito de los populares valencianos es el mayor fracaso de los socialistas valencianos, salvo que sean agentes dobles de sus adversarios, solo eso podría explicar lo ocurrido.

Los socialistas sabrán si tocan primarias, congreso extraordinario o suicidio político colectivo ante la taberna madrileña, Casa Labra, de la calle Tetuán cercana a Sol, donde dicen que se fundó el PSOE un 2 de mayo de 1879. El trajín de Chacón (que no ha roto un plato en su vida) u otro nuevo en la carrera suena a pellizco de monja ante el descosido que sufren estos socialistas atribulados. A los que han perdido, es decir casi todos, deberían retirarles a meditación y arrepentimiento por un largo período. Pero siguen enredando, encantados de seguir calentitos. ¡Vaya tropa!

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