La presunción de inocencia del sospechoso

El caso del señor DSK ante la justicia de Nueva York puede marcar un antes y un después en este tipo de situaciones. La severidad de la policía con la detención del sospecho y la inmediata investigación con algún traslado del sospechoso esposado y bien vigilado le coloca en una situación desesperada en cuanto a imagen pública. Pero para la policía y el fiscal la diligencia en la investigación y la aplicación rigurosa de los códigos de detención es una oportunidad para demostrar que no se casan con nadie y que no les impresionan ni los cargos ni los pasaportes.

La presunción de inocencia es un derecho de la civilización; incluso de sospechosos con malos antecedentes. Es el caso del señor Strauss-Kahn que se enfrenta a una acusación grave con antecedentes poco recomendables. La presunción de inocencia liga mal con el derecho de los ciudadanos a saber y de los periodistas a informar.

Como en el caso del derecho a la intimidad el de la presunción de inocencia, decae cando afecta a personajes públicos, especialmente a cargos políticos que tienen un cierto deber moral de ejemplaridad. ¿Cómo medir cuanto decaen sus derechos individuales o donde concluye la ejemplaridad? Pues no hay manera de fijar los límites, de establecer el perímetro de los derechos y deberes. Los juristas utilizan el concepto de ponderación que es algo así como un “depende” pero muy razonado.

Si DSK consigue salir libre porque acredita ante el juez que no es responsable de los hechos denunciados el sambenito que el que queda marcado para el resto de su vida es monumental y, probablemente, su vida política y social quedará arruinada. Si es condenado su vida estará acabada, le espera algún año de cárcel y la posibilidad de intentar el arrepentimiento con demostraciones evidentes. En su día Bill Clinton recurrió a su pastor para mostrar propósito de enmienda. El francés tiene más difícil esa operación de limpieza.

Estamos ante un escándalo evidente con inevitable escalada a las primeras páginas y al arranque de los noticiarios. Se dan todos los ingredientes y agravantes para que la noticia sea sobresaliente. Un poderoso, un gran banquero internacional, un personaje sobresaliente, un candidato con posibilidades a la presidencia de su país, y un socialistas; además con mala fama acreditada respecto a la acusación que ahora le agobia. Con todos esos mimbres ¿se puede silenciar o mitigar el caso? No falta alguna teoría conspiratoria que sostienen que todo ha sido una trampa que le han tendido sus adversarios políticos, pero es una teoría que precisa muchos más datos y fundamento.

Mientras tanto Berlusconi recorre de forma aleatoria alguno de los juzgados donde tiene causas abiertas sin merma de expectativas electorales ¿Qué le hubiera pasado a Berlusconi si tuviera que comparecer ante la justicia norteamericana? ¿Cómo actuaría la policía y la fiscalía en Francia en un caso como el de su paisano DSK? El atlántico es ancho y las diferencias entre ambos lados son notorias.

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