CAM o la crónica del desastre anunciado

Las cajas que hace un par de años estaban señaladas como problemáticas van cayendo una a una como piezas de dominó, con parsimonia, con fatalismo y con más estrépito del necesario. Por la Caja de Castilla La Mancha nadie daba un duro, era un desastre conocido. Pero hubo que intervenirla, relevar al consejo casi con nocturnidad y reforzarla de créditos  y de limpieza adicional para endosarla a un tutor solvente, a la Caja de Asturias. La siguiente en la lista era Caja Sur, la de los canónigos cordobeses, tan irresponsable o más que los gestores de la caja manchega. Hubo que echarlos con agua hirviendo tras fracasar las sucesivas operaciones de matrimonio intentadas con otras cajas más sanas, las exigencias de los canónigos abortaron todos los intentos que hubieran permitido disimular el desastre. Al final se produjo la intervención y la venta inmediata a la BBK que, hoy, probablemente lamenta esa decisión por generosa, porque lo que han encontrado en la caja es peor de los esperado.

Parecidos son los casos de Caja Cataluña, Caja Galicia y Caja España que siguen tanteando su camino de salida de la crisis tras un primer paso por el FROB, que fue fallido, tras una fusión con otra caja de la región y, ahora, un nuevo paso por el fondo de rescate que puede seguir siendo insuficiente, especialmente si no hay relevo a fondo de los equipos gestores que han acreditado evidente falta de destreza.

En la lista de cajas fallidas yen puesto destacado ha estado siempre la alicantina CAM, una de las cajas grandes atrapadas en el desastre inmobiliario de la costa y en otros riesgos adicionales. No le anda lejos la caja hermana de valencia, que dejan en evidencia al gobierno valenciano tutor de ambas cajas a las que ha orientado y de las que se ha servido sin recato para varias aventuras fallidas.

La CAM entró en la primera ronda de ayudas del FROB y en la alianza con Caja Astur, que con entusiasmo excesivo asumió un papel de salvador del sector. Primero la CCM, que exigía una larga digestión,  y luego la CAM han resultado un menú imposible de digerir. Por eso el descarrilamiento de la fusión en la última fase de la misma. La causa del fracaso son los riesgos sobrevenidos en la CAM, es decir las pérdidas afloradas en los últimos compases dela operación. Llama la atención que en sector donde todos se conocen bastante bien, los expertos de Caja Astur hayan tardado tanto tiempo en verificar que los compañeros de viaje estaban peor equipados de lo que imaginaron. O unos han sido unos cándidos, lo cual es inquietante, o los otros han sido unos listos a la hora de ocultar los problemas, lo cual es tan malo como lo anterior.

Y al fondo el banco de España burlado por varias veces ya que a los pocos días del anuncio del resultado de las pruebas de resistencia de cada entidad se encuentra con que la CAM precisa el doble de ayudas de las anunciadas. ¿Se enteran ahora? ¿Qué ha ocurrido estos últimos días para descubrir semejante pastel?

El fracaso de la operación del banco BASE (Caja Astur- CCM-Cantabria, Extremadura y CAM) en el último minuto deja a todos cuantos han intervenido en la misma, incluidos el Banco de España y el gobierno de Valencia en una posición muy desairada, porque no se han enterado de problemas que eran previsibles.

Este no era un sistema financiero  sólido y solvente, demasiadas piezas estaban descontroladas y aunque estaban identificadas quienes tienen la responsabilidad de prevenir no lo han hecho, no son responsables del desastre pero si de una deficiente diligencia supervisora.

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