Artur Mas fija posición en Madrid: pacto fiscal este año

Antes de cumplir cien días al frente de la Generalitat, con un conocimiento más que razonable del estado de las cuentas del principado, Artur Mas ha explicado en la tribuna más neutral y abierta de Madrid, la del Foro de la Nueva Economía, la estrategia y propósitos de su gobierno. El presidente de la Generalitat ha hablado sobre todo de dinero, y se le entendió perfectamente. Frente a las florituras y el chau chau habitual en la política madrileña, Mas ha ido al grano, no ha perdido un minuto en criticar a sus adversarios y ha huido de las promesas para centrase en los problemas y sus posibles soluciones.

El mensaje central del presidente catalán es inequívoco: antes de fin de año el Gobierno catalán propondrá al gobierno español y al Parlamento un Pacto Fiscal, al modo del Concierto vasco aunque no con esa denominación, que corrija el desequilibrio fiscal que aprecian los catalanes en su relación con el Estado. Sin concretar la cifra de ese desequilibrio el presidente de la Generalitat apuntó entre 15.000 y 18.000 millones de euros (hasta el 9% del PIB catalán) como cifra d preferencia del desequilibrio fiscal, de eso que algunos sectores catalanes llaman “el expolio” y que forma parte del núcleo duro del argumentaron nacionalista.

Además, Artur Mas expuso la estrategia de su gobierno para reducir el déficit público catalán con un plan de ajuste y ahorro de hasta el 10 % del gasto, un plan, según Mas, sin precedentes en cualquier otra administración. La última parte de su intervención la dedicó al objetivo de recuperar el crecimiento y el empleo en Cataluña con una apuesta clara por una economía industrial y exportadora.

El presidente catalán reiteró un compromiso de claridad, y reclamó lo mismo a los demás partidos, de poner los números encima de la mesa y de discutir con lealtad sobre ellos. Comentó en el turno de preguntas que las relaciones del gobierno catalán y el español no van bien, no han mejorado estos años, y se mostró abierto a cualquier pacto con los grandes partidos, al tiempo que reconocía que su partido aspira a que ninguno de esos partidos alcance la mayoría absoluta en las elecciones generales.

Las relaciones España Cataluña no han sido fáciles nunca, y no lo van a ser ahora, ni con este Gobierno ni con el venga después. Aznar y Zapatero aspiraron a normalizar las relaciones con Cataluña, han fracasado ambos con enfoques diferentes, quizá con déficit de lealtad constitucional por ambas partes. Mas dejó clara su plataforma reivindicativa, con números y con algunos detalles, para más adelante queda ponerse a la tarea, que quizá sea imposible más allá de la conllevancia orteguiana. El Pacto Fiscal con Cataluña ocupará buena parte de la agenda política después del verano.