El re-reforzamiento financiero de bancos y cajas

Esta mañana el pleno del Congreso convalidará el decreto ley de reforzamiento del sector financiero que abre la segunda ronda de mistes y capitalización de bancos y cajas con necesidades. La incógnita de hoy radica en el sentido del voto del PP que hasta ahora ha votado a favor (matizando luego su voto para ponerle distancia) de todas las propuestas del Gobierno para sostener el sector financiero nacional. En esta ocasión el voto popular está mediatizado por posición del Gobierno gallego que trata de mantener el carácter local de sus dos cajas, ya fusionadas pero que tienen deficiencias de capital que empujan a una fusión con cambio de modelo. El Gobierno tiene, en principio, garantizados los votos necesarios con vascos y catalanes, ingresados también en preservar la influencia de sus gobiernos autonómicos y locales en las cajas o lo que quede de ellas.

La segunda ronda de ajustes cerrará el primer acto con el informe del Banco de España sobre las necesidades de recapitalización de las entidades que no cubran los requisitos exigidos. Para esas entidades se abren plazos que van de unos días a un año para alcanzar los niveles de solvencia exigidos por el supervisor. Aquellas cajas que tengan que agotar el proceso estarán obligadas a convertirse en bancos con cotización en bolsa y con accionistas exigentes.

A lo largo de los próximos días varias cajas anunciarán operaciones de integración, ventas de activos, entrada de nuevos socios y/o transformación en bancos para cumplir con los nuevos requisitos establecidos por las autoridades. Hace dos años el Gobierno y el Banco de España reiteraban que el sistema financiero español era el más sano y fuerte de Europa, que las reservas acumuladas eran la envidia del mundo y que no había preocupación por el futuro. Un año después empezaron a dar la cara algunos problemas en entidades bajo sospecha desde tiempo atrás que han acreditado finalmente pérdidas importantes que conducían a una quiebra de obro. La credibilidad del sector quedó debilitada.

Y ahora viene otra ronda de ajustes que volverá a debilitar la credibilidad e incluso retrasará el ajuste del sector. El decreto aprobado semanas atrás por el Gobierno que hoy votará el Congreso es el de re-re-capitalización que no necesariamente será el último ya que la prolongación de la crisis puede venir con pérdidas adicionales que vuelvan a nombre en apuros a algunas entidades. El ajuste por fases tiene el problema de la incertidumbre, con pérdida de confianza y recelo de los inversores que suben las primas de riesgo.

Pudo haberse hecho mejor, más rápido y más barato, pero no ha sido la anticipación, ni la radicalidad, lo que ha caracterizado la política de este Gobierno que siempre ha querido minimizar la crisis y no inquietar. Así ha engordado los problemas y ha generado inquietudes adicionales. Entre los datos más escandalosos cuenta que las mismas personas que gestionaron el desastre pretenden gestionar la recuperación, lo cual merma una credibilidad ya muy debilitada.