Financiación Autonómica: confusión de confusiones

José de Vega, un financiero aragonés asentado en Amsterdam a escribió a finales del siglo XVII un manual pedagógico en forma de diálogo sobre el mercado de valores (que ya existía en esa ciudad) titulado “confusión de confusiones“. Unas confusiones que encerraban lógica interna y orden a la hora de formar precios y propiciar transacciones.

La “confusión de confusiones” que caracteriza el actual debate sobre la financiación autonómica y la gestión del creciente déficit que generan no viene con orden interno, de fondo, todo lo contrario. La entrevista del presidente de Cataluña con el presidente del Gobierno español ha acentuado esa confusión y ha sacado a pasear los viejos agravios interterritoriales con no pocos fantasmas y bastantes ofuscaciones.

Ni Zapatero ni Mas han acertado a modular los acuerdos a los que llegaron el pasado lunes, y otros presidentes autonómicos han salido respondones con planteamientos victimistas de bajo vuelo. Entre los más aparatosos el presidente de Castilla La Mancha, agobiado por las encuestas y lanzado a aparentar una distancia de su partido y una exigencia patriótica más que sospechosa. El señor Barrera además de exigir un trato igualitario tendría que explicar sus errores de gestión (que no son pocos) las razones que han llevado a un déficit excesivo a su gobierno y las medidas que ha adoptado para equilibrar su presupuesto.

Pero al margen de oportunismos y demagogias, que suele ser un camino más sencillo que la gestión rigurosa, lo cierto es que el Gobierno explica muy mal los requisitos y los límites del endeudamiento de las distintas administraciones del Estado. Parece como si el presidente del Gobierno tuviera la facultad de autorizar o denegar las emisiones de deuda a su capricho y libre albedrío.

En vez de poner el foco en la mejor gestión de los recursos se pone en la capacidad de endeudamiento, sin reparar que ese potencial no depende de la propia voluntad sino de la de los financiadores, que a la vista del guirigay van a pedir cada vez más explicaciones y a tener menos ganas de arriesgar con unas gentes que acreditan tan poca seriedad y fundamento.

Las Comunidades Autonómicas están bajo sospecha en los mercados y sus últimos movimientos pueden hacerles aun más sospechosos, lo cual no interesa a nadie, tampoco al Gobierno de España. Las explicaciones, aclaraciones y rectificaciones de estos días a cuenta de lo que ocurrió en Moncloa el lunes entre Zapatero y Mas, confunde en vez de aclarar, en perjuicio de todos.

Llama la atención lo mal que gestionan la información y la persuasión políticos que tienen mucha experiencia pero que no la demuestran. Da la sensación de que improvisan y que no saben medir las consecuencias de sus actos, de sus silencios y de sus comentarios. Las cosas van mal y se empeñan en empeorarlas. Confusión de confusiones, pero sin orden de fondo.

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