La Seguridad Social hace tablas

Con encomiable diligencia la Seguridad Social ha presentado su primer cierre de cuentas anuales, a trazo grueso, correspondientes al 2010. El cierre es con números negros, pero en el límite. Los ingresos superan a los gastos en 2.300 millones (0,22% del PIB) pero a pocos ajustes razonables que se incluyan en las cuentas se pueden quedar en nada.

El empate en las cuentas refuerzan los argumentos en favor de la reforma de las pensiones que no es más importante que urgente pero que puede llegar a ser urgente pasados unos meses si no hay recuperación del empleo y de la afiliación.

Al empate en esas cuentas contribuyen los rendimientos del Fondo de Reserva que con una contabilidad exigente deberían quedar a margen de las cuentas de ingresos y gastos ordinarias.

La Seguridad Social sigue siendo suficiente, siempre lo ha sido estas última décadas, al margen del problema de liquidez del año 1995/96, cuando el PP relevó al PSOE, pero que ahora vuelven a estar en el límite. Los ingresos no crecen (no lo harán mientras no crezca el empleo) y los gastos aumentan al ritmo del 5% superior, según el epígrafe que se tome en cuenta. Los nuevos cotizantes son más onerosos que los que sustituyen y además superiores en número. Y esos nuevos pensionistas lo serán durante más tiempo por las tendencias demográficas y el alargamiento de la vida (y de la pensión).

De manera que la reforma no admite demora ni cataplasmas, incluso el gradualismo debe ser muy matizado ya que el riesgo de insuficiencia financiera es una amenaza evidente.