El relevo de Zapatero y la música de los caballitos

Estos tiempos líquidos en los que vivimos propician la ansiedad; no son pocos los que se desayunan la merienda con notable aceleración de las palabras, que van por delante de los pensamientos y de los hechos. Hemos conocido últimamente operaciones de compra de bonos españoles por el BCE, como aperitivo de un hipotético rescate de urgencia, que en realidad no se han producido. Quizá ocurra, pero no hasta este minuto. También he leído que los inversores internacionales reclaman intereses del 10%, pero los datos dicen que los bonos a 10 años se colocan bien por debajo del 6%, que no es poco, pero mucho menos del 10%.

Con el relevo de Zapatero pasa algo parecido; que no ganará las próximas elecciones es lo más probable, pero de eso a que vaya a ser sustituido inmediatamente por propia voluntad o por levantamiento de los suyos, hay mucho trecho. Un acelerado habitual, el presidente de Castilla La Mancha, razonaba ayer sobre cómo debe ser el relevo del secretario general de su partido. Sospecho que se producirá su propio relevo, el de Barreda, antes que el de Zapatero.

Los datos ciertos sobre el punto final de Zapatero como jefe de Gobierno son escurridizos, hipotéticos. Es tan probable que se presente como candidato a presidente el 2012, como lo contrario. El presidente pasa por el peor momento de su mandato, pero no es algo excepcional, ni siquiera noticia. Los comentarios sobre el relevo son muy especulativos, y el ascenso de Rubalcaba también. Los rumores, los presuntos análisis parecen toreo de salón, sin toro, ni capote, ni estoque, ni toreo.

Dicen que Zapatero está emboscado, que no comparece, que no manda, pero quizá es solo apariencias que esconde más cálculo y táctica que necesidad o agotamiento. A lo largo de los últimos doscientos días este gobierno débil, con presidente sin futuro, ha tomado más decisiones correctas que durante los dos mil días anteriores. Su credibilidad está por los suelos, pero dispone de autoridad y ha hecho recortes de gasto público, sin precedentes. A la fuerza, pero efectivos.

Zapatero acumula más críticas internas en su partido que sus antecesores, pero tiene un control del partido superior al que consiguió Felipe González, como han podido comprobar los excluidos del poder, que protestan y solo obtienen silencio y desdén de su mal amado jefe.

Uno de los problemas del análisis político es la ansiedad que induce error. Este tipo, Zapatero ganó de chiripa y parecía que iba a quedarse poco, pero está en el puente de mando y resiste el desahucio. Confundir deseos con realidades solo produce decepción, la que ocasiona Zapatero a sus adversarios de dentro y de fuera de la familia socialista.