Del fracaso de CNN+ al éxito de Tele5

Para el periodismo casi todas son malas noticias estos últimos tiempos: despidos, ajustes, pérdidas, decepciones, desplantes, críticas, caída de la difusión, pérdida de carácter… y nada indica cambio de signo en la tendencia, no parece que vayamos a mejorar. Entre lo poco esperanzador está la irritación de algunos poderes por la filtración de tanto material confidencial encerrado bajo el sello SECRETO. Las filtraciones a través de Wikileaks han puesto en valor a las grandes cabeceras que asumieron la tarea de desentrañar y validar esa montaña de documentos. Han hecho un buen trabajo que devuelvo valor a los diarios clásicos.

Y entre las malas noticias está la renuncia de PRISA a su canal de noticias 24 horas, a CNN+. Es cierto que el canal no ha cosechado éxito para subsistir, no goza de autonomía financiera, que es condición necesaria, aunque no suficiente, para ser alguien en este sector. Pero eso forma parte del problema. Que el que era el primer grupo de información, comunicación o periodismo (como quieran llamarlo) de España haya fracasado con ese canal es un indicador de cómo está el patio. Y no menos indicativo es el hecho de que el fracaso de los que fueron el primer grupo sea simultáneo y esté ligado al éxito del que puede ser el primer grupo de comunicación y entretenimiento de España: la Mediaset de Berlusconi que comercializa Tele5, la televisión más rentable de Europa, con capacidad financiera para comprar todo lo comprable, que es caso todo.

De El País de hace un cuarto de siglo a la Tele5 de ahora. De Cebrián a Vasile; y los dos juntos en el mismo negocio e interés. No encuentro mejor titular para resumir lo ocurrido. Y por el medio múltiples colaboradores necesarios, especialmente los gobiernos que desde hace 25 años trafican con las licencias de televisión con la excusa de buscar pluralismo, competencia, calidad y bla, bla, bla.

En el corto periodo de meses, pocos meses, el panorama de los medios informativos (y de la industria del entretenimiento, que lamentable,  se han unido en perversa coyunda) habrá cambiado profundamente con nuevos protagonistas y nuevas preferencias. Para los periodistas suena la flauta de Hamelín, conduciendo a un nuevo parnaso en el que desparecen viejas reliquias como la separación de opinión e información, de información y publicidad, la preocupación por la verdad y la verificación… Lo que cuenta es entretener, acumular contactos para vender cosas.

El gobierno otorgó licencias gratis, pero que los beneficiados (?) comercien luego con ellas, una vez fracasados sus proyectos, no es correcto, probablemente ni siquiera legal, pero hay que eligir entre guatemala y guatepeor, se impone el mal menor, la utilidad aparente. Política y periodismo van de la mano, camino al infierno por méritos propios. RIP.