Cuando los gobiernos organizan a los periodistas … malo, malo

El gobierno marroquí lleva a sus colegas españoles de pitón en pitón, se trata de una relación asimétrica porque una de las partes tiene derecho a hacer trampas y la otra someterse y sonreír. El objetivo final de la ofensiva marroquí contra los saharauis en El Aaiún solo lo sabe el gobierno marroquí, las explicaciones que han esgrimido son claramente insuficientes. Y la ofensiva contra los periodistas españoles solo puede entenderse como una operación para deshacerse de testigos incómodos, para que los periodistas residentes en Marruecos sean los menos posibles y muy poco enterados e interesados en los asuntos del reino. Puede que lo consigan, especialmente si el Gobierno español sigue siendo tan pusilánime en las exigencias al vecino del sur.

El Gobierno español se metió a intermediario con Marruecos para organizar una excursión guiada de periodistas españoles por el Sahara y aledaños. La excursión ha acabado como el rosario de la aurora. Los periodistas, empujados a ser periodistas, se comportan como periodistas. A la enviada de “El Mundo” la han maltratado, amenazado y forzada a irse de malos modos. Y el enviado de “El País” publicó el domingo una entrevista seria, severa, profesional y contundente al ministro de Exteriores marroquí que queda perfectamente retratado. Eran interesantes las respuestas por lo que callaban y más aun las preguntas por lo que decían.

La excursión guiada de los dos periodistas españoles ha producido un efecto contrario al que pretendían sus mentores, especialmente al Gobierno. Además debería servir de lección al Gobierno español metido a celestino de ese viaje y que sale del intento como el alguacil “alguacilazo”, es decir cornudo y apaleado.

Cuando los gobiernos organizan el trabajo de los periodistas suele salir un churro, un resultado muy distinto al esperado y deseado. Así está ocurriendo en este caso. Con todo en las redacciones españolas convendría abrir análisis crítico sobre algunas de las informaciones publicadas estas semanas, afectadas por muy deficiente verificación y por cierta ligereza de fuentes atribuidas y de rectificación diligente. Algunos medios y periodistas han hecho un trabajo irreprochable, pero a otros convendría pasarles por una fase de actualización de los fundamentos del periodismo.

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