India en el Consejo de Seguridad

Que India debe disponer de asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU es tan obvio como deben tenerlo también Brasil e Indonesia (este como el país más grande del mundo musulmán). El presidente Obama ha oficializado la obviedad sobre India en su visita a este país, camino de Seúl para la reunión del G20.

Pero lo obvio no quiere decir que se vaya a objetivar inmediatamente. Sentar a India en ese Consejo llevará tiempo porque cualquier reforma de esa naturaleza dispara los egoísmos y las ambiciones. Algún papanatas ha dicho que la propuesta de Obama resta oportunidades a la aspiración de España de estar en ese organismo o, al menos en el G20. Es hablar por hablar, España significa el 0,7% de la población del mundo y el 2% del PIB mundial, lo cual da de si para lo que da, y nada más.

Esta semana se han reformado definitivamente las cuotas del FMI para otorgar más protagonismo a China y a otros emergentes (entre ellos los países árabes más ricos, los del petróleo con reservas de divisas). También para dar más influencia a España (del 1,3% al 2%) que estaba infrarepresentada.

El reajuste del FMI, que parece tan sencillo como recomendable ha requerido mucho tiempo y muchas negociaciones. El del Consejo de Seguridad tiene más recovecos que recorrer. Como en el caso del FMI los cambios irán contra la posición europea que goza de una aparente sobrerrepresentación con cuatro asientos en el G7 y dos entre los cinco permanentes del Consejo de Seguridad. Muchos asiento para medio continente que suma menos del 8% de la población y el 20% de la riqueza.

El luxemburgués Junker, responsable del Eurogrupo (la Europa del euro) reclama asiento en el G20. No le falta razón, pero ese asiento no puede ser uno más, adicional a los 5 o 6 de países europeos soberanos (cuando España y Holanda se cuelan en la mesa).

Europa tiene que aclarando su posición en el mundo y aunque resulte duro para los británicos (y para alemanes y franceses) tendrán que entender que el futuro pasa por un ejército europeo común y por una representación internacional conjunta de la UE, ya que solo esa Unión efectiva proporcionará oportunidades para una influencia relevante en el nuevo mundo multilateral que, de momento tiene dos invitados decisivos: Estados Unidos y China (G2) y otros inevitables, los otros tres del llamado BRIC (Brasil, Rusia e India), y finalmente la UE, ya que alemanes, británicos o franceses, carecen por si mismos, de credenciales para ser decisivos en el nuevo mundo.

A Obama le corresponde reconocer lo que ya era obvio desde hace años, al menos desde que Bush (41) tuvo que armar una gran coalición internacional para sacar a los iraquíes de Kuwait. Pero reconocer la realidad y llevarla a los organismos internacionales lleva su tiempo y sus procedimientos. Obama ha dado un paso en India, pero ahora vienen las intrigas de los demás. El G20 de Seúl empieza con expectativas muy, muy, muy limitadas; porque cada cual va a su manera.