La credibilidad del Presupuesto

El Gobierno se juega su credibilidad en los mercados con el cumplimiento presupuestario. Cuentas y no cuentos, números y no declaraciones. Las cuentas del 2008 y 2009 fueron desastrosas, la crisis llegó con sorpresa para el Gobierno para desarbolar las cuentas públicas sometidas a los embates de las ocurrencias de bonificaciones y al efecto de la crisis. Y en dos años déficit acumulado de casi 15 puntos que quebranta seriamente el excelente ratio de deuda sobre PIB que sustentaba la AAA del reino de España.

El incumplimiento se llevó por delante una A, para encarecer y dificultar la financiación. España se unió al paquete de los estados europeos periféricos (los PIBS) sospechosos de hacer trampas y de un déficit excesivo. Con no pocas dificultades y merced, sobre todo a la relativa solvencia del sistema financiero (no exento de problemas) el riesgo España se ha separado del de Irlanda, Grecia y Portugal y acercado al británico, similar en tamaño relativo aunque con mejor reputación por la fortaleza de fondo de la economía británica.

España ha financiado sus emisiones públicas y privadas con razonable éxito en cuanto a la cantidad y también en precios. Pero el riesgo sigue presente y cualquier tropiezo volverá a encender las alarmas. De momento el Gobierno salva la cara con los datos presupuestarios de los primeros nueve meses, aunque no hay información de las cuentas de ayuntamientos y comunidades autónomas que significan la mitad de los gastos del Estado.

Para los nueve primeros meses el déficit del Estado asciende a 38.000 millones de euros (frente a 63.000 el año anterior) que hacen posible que a fin de año el porcentaje sobre PIB ronde el 6%, que es el deseado y comprometido.

Las cuentas de la Seguridad Social también discurren por el cauce previsto segú información de la Seguridad Social, que cierra los nueve primeros meses con superávit de casi el 1% del PIB y que espera completar el año con un superávit ligeramente superior al previsto. Quedan por conocer las cuentas de las administraciones periféricas, que pueden complicar los datos finales.

El compromiso central del Gobierno es cerrar el 2011 con un déficit consolidado de todas las administraciones que no supere el 6% y que vaya a la mitad (por debajo del 3%) dos años más tarde. No es sencillo, incluso no es probable, pero para que sea posible hace falta que las cuentas de estos nueve meses no empeoren en este último trimestre. De momento el Gobierno tiene crédito; puede perderlo, pero puede consolidarlo.

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