Crónica “fashion” de Leo Wieland, la era del bufón

El Frankfurter (FAZ) es uno de los diarios alemanes serios, quizá el más influyente fuera de la Alemania, que ha prestado atención a los asuntos españoles y que durante muchos años, desde los setenta, disfrutó de un excelente corresponsal en España Walter Haubrish, al que recientemente se homenajeó en el instituto Goethe en Madrid por su 75 cumpleaños. El FAZ es un diario de perfil liberal conservador que prima la calidad de la información sobre las preferencias ideológicas. Entre lo más celebrado de su veterano corresponsal en España, el amigo Walter, en ese reciente homenaje figura, precisamente, esa leal separación entre la información y las preferencias.

El FAZ es noticia y destacada hoy en la prensa española por un reportaje colorista y divertido de su actual corresponsal, Leo Wieland, sucesor de Walter hace ya ocho años, también buen conocedor del paño español. Wieland no es Haubrish aunque se trata de un corresponsal experimentado, que pasó antes por los Estados Unidos y en Rusia y con 60 años cumplidos.

Felizmente España apenas es noticia en la gran prensa, aquí no pasa nada extraordinario, ni peculiar, ni siquiera emocionante. Interesó el debate taurino en Cataluña y apasionó la hipótesis de la suspensión de pagos del Tesoro, pero la cosa no dio para más. Los corresponsales aquí se las ven y desean para clocar género en sus redacciones, más allá de los avatares deportivos.

Así que Wieland se ha dejado tentar por el colorido femenino, por los tarjes de las ministras y las gafas de los diputados y ha construido una historia frívola, intrascendente, de eso que llamábamos antes miscelánea, croniquilla divertida para rematar. Y, ¡cielos!, la croniquilla ha saltado la barrera del redactor jefe del FAZ y las de la prensa nacional, apasionada por el cotilleo y la banalidad.

Criticar a las ministras por su vestido, cachondeo de género y juicios de valor intrascendente proyectan a la notoriedad a nuestro severo corresponsal que, probablemente, no imaginó cuando escribió su desahogo que podría convertirse en celebridad e incluso interesar a los programas de más audiencia de la televisión. La crónica de moda desborda a la política. Vargas llosa se refería al fenómeno en su último artículo “La era del bufón” con eje en el caso del pastor de florida que quería quemar “coranes” para llamar la atención. ¡Vaya si la llamó! Como lo ha hecho ahora Wieland y el FAZ con una crónica desenfadada y un tanto machote sobre la vestimenta de las ministras. Efectivamente el bufón gana el escenario, así que ¡viva el espectáculo!, todos bufones y que siga la broma. No se Wieland lo sabía, lo pretendía, pero ha hecho bingo.

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