Guerra de pronósticos o afeitar un huevo

Durante muchos años, especialmente en la fase de crecimiento, los pronósticos de economistas de los organismos internacionales importaban una higa y no alcanzaban ni un segundo de los informativos ni un titular en los medios escritos. Ahora se cuelan en los avances informativos como si de una catástrofe se tratara, sobre todo aquellos que son adversos. No es extraño, forma parte del ritual informativo.

El Gobierno Zapatero se empeñó durante demasiados años, del 2006 al 2009 en negar la crisis, rechazó la realidad y se dejó la credibilidad por el camino. Ello explica que la confianza en el presidente y en su Gobierno esté hecha añicos y que sus expectativas electorales sean ruinosas. Su única esperanza de no perder radica en que pierda la oposición, que ha hecho méritos equivalentes a los del Gobierno con un discurso ramplón, torpe e irritante, cuando lo tenía bastante fácil.

Desde fechas recientes, atribuibles a la etapa Salgado en la vicepresidencia (aunque sea adjunta al presidente que es quien ejerce de mandamás de la política económica) los pronósticos del Gobierno empiezan a estar atinados. Los de este año puede que incluso den en la diana aunque fueron calificados por muchos analistas de ser tan optimistas como los anteriores.

Los datos del primer semestre del año se ajustan mejor a la hipótesis del Gobierno que a la media o consenso de los analistas, de manera que estos han ido rectificando y mejorando sus apreciaciones, aunque sea en cuestión de décimas. La Comisión Europea publicó hace unas horas su pronóstico de septiembre que ha tenido una lectura en los medios españoles: la CE contradice al gobierno Zapatero y advierte que el tercer trimestre registrará un PIB negativo. Ese signo negativo del Informe se refiere a una décima frente a una hipótesis del Gobierno de una décima en positivo. De manera que están afeitando un huevo, los pronósticos no dan para tanto, contienen errores de apreciación de décimas.

El argumento de la CE se basa en el efecto de la subida de dos puntos de IVA aplicado desde julio y en el dato ya conocido de la venta de coches durante los dos meses de verano (julio y agosto) que ha sido baja en España. Sin embargo el dato conocido ayer de venta de viviendas, nuevas (22.500) y usadas (21.500) contradice la tendencia de la venta de coches y muestra una tendencia creciente, como indicando que la caída del inmobiliario toca fondo, lo cual es un indicador de mayor cuantía en la crisis española que viene afectada poderosamente por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

Las estimaciones de la CE no suelen diferir de las de los gobiernos, entre otras razones porque parten de los mismos datos. De hecho el pronóstico de la Comisión para el año 2010 (más relevante que el trimestral) se ajusta ahora a la previsión del gobierno español, frente a una anterior más pesimista de la CE y de la mayor parte de los analistas.

Con todo el dato más elocuente será el del déficit público, que es el que mejor mide el cumplimiento gubernamental, para el que Zapatero-Salgado aspiran quedar por debajo de los dos dígitos en el conjunto del Estado (-9.3%) con una deuda total sobre PIB que no sobrepase el 66%. Conseguir ese objetivo mejoraría la credibilidad de la actual política económica, la rectificada, y animaría a los analistas a mirar el futuro de la economía española con más amabilidad.

Otra cuestión es la referida al paro, agujero negro de nuestra economía tal y como ha quedado de manifiesto en la cumbre de Oslo de la OIT y del FMI, a la que asistió, para propia vergüenza, el presidente Zapatero con un discurso de circunstancia que acredita que se resiste a entender la gravedad de la cifra de paro.

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