El BCE sostiene la liquidez pero con cautela

Empieza uno de los meses más complicado para el sistema financiero europeo y, en concreto para el español, que tiene que refinanciar una buena cantidad de deuda pública y privada. El baile empezó ayer con una subasta a tres meses del BCE que atendió la demanda presentada por los bancos, menor de la esperada, de la pronosticada por los analistas, lo cual puede querer decir que, aunque el mercado está bloqueado, hay menos tensiones y necesidades de las temidas.

Pero un día clave de la semana será hoy con el vencimiento de la macro subasta de hace un año por más de 400.000 millones de euros que supusieron una alivio extraordinario, medicina definitiva, en aquel momento. El BCE pretende ir reconduciendo las facilidades financieras extraordinarias hacia cantidades más modestas de manera que se abre la puerta a la normalización de los mercados interbancarios. Y además subasta de bonos del estado que marcará tendencia.

La publicación de las pruebas de resistencia de los principales bancos, especialmente alemanes y británicos, y la recapitalización de las entidades necesitadas de mayores niveles de solvencia, forma parte de ese proceso de ajuste.

En España el sector privado ha dado la vuelta al ciclo de endeudamiento para instalarse decididamente en otro de ahorro, para alivio de las entidades financieras que captan depósitos de las familias y van estrechando el diferencial entre recursos de activo y pasivo. Otro tanto para el sector empresarial, aunque en este caso el proceso de ajuste es más lento y será dilatado en el tiempo. La inversión está bastante parada y la mayor parte de las empresas huyen de la deuda a la menor oportunidad, en buena medida porque no hay crédito y porque tratan de no necesitarlo.

El Tesoro tiene este mes el programa más exigente de vencimientos y colocaciones del año, inicia esta fase con razonable holgura ya que cuenta con excedentes de partida que permiten un buen margen de maniobra, pero tiene que captar nuevos recursos y asumir mayores costes.

El mes va a ser largo y pródigo en acontecimientos; desde el punto de vista de la financiación las conclusiones de Toronto, y el énfasis puesto en la consolidación fiscal ayudará aliviar, a corto plazo, las tensiones de liquidez, pero hace falta alejar el fantasma de una nueva recesión que perjudique los ingresos presupuestarios y complique las expectativas. Este año no habrá vacaciones, no habrá tregua en los mercados financieros que siguen aun lejos de la normalidad y que continúan generando incertidumbres.

En pocos días empezará el rosario de presentación de resultados trimestrales de las cotizadas y en concreto de los bancos; unos resultados que serán examinados con lupa al igual que las estrategias de dividendo que suelen ser un indicador bastante preciso del mar de fondo de los balances.

De momento el BCE sostiene la lucidez del sistema aunque el sector duro del banco (el que manda) pretende ajustar y desactivar las políticas de tolerancia financiera en favor de los más endeudados.

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