¿Debe tomar nota Rajoy de la estrategia Cameron?

El gobierno británico, con moderada lealtad a los programas electorales de los dos partidos que lo sustentan, ha propuesto un plan de ajuste presupuestario por tierra, mar y aire, es decir con subida de impuestos (dos punto y medio de IVA y diez puntos a las rentas de capital), con reducción de programas de gasto, incluida la cancelación de algunos planes que o no se pueden financiar o carecen de justificación.

Para Cameron y su ministro Osborne se abre una oportunidad en estas primeras medidas como gobierno para ir al fondo de los asuntos y trasladar la carga de culpa al anterior gobierno. Se trata de una oportunidad a que no es posible renunciar, cargando sobre los anteriores gobiernos (casi una generación de laborismo) todas las responsabilidades imaginables utilizándolas como excusa para tomar medidas de calado con efectos decisivos para la recuperación.

Gran Bretaña tiene problemas económicos serios, tanto o más que los demás socios europeos: su déficit público este año alcanzará el 12% (el mayor de la unión Europea), la inflación supera el 3,4%, el déficit comercial es el mayor de Europa (130.000 millones de euros) y el paro ha crecido al 8%, dos puntos menos que la media de la Unión pero doble del considerado razonable en una economía tan flexible como la británica.

El Plan presentado por el gobierno es duro pero coherente. Parece bastante completo (Cameron ha atendido la sugerencia de Zapatero de hacerlo de una vez) y significará un shock en la sociedad británica.

Rajoy debería tomar nota del caso británico y corregir el recetario que viene manejando como guión de la política que defiende el PP: El discurso de la rebaja de impuesto podía ser adecuado hace un años, en estos momentos está fuera de lugar. Ya han llegado indicaciones de Alemania y llegan de Gran Bretaña, de manera que insistir en lo que no se lleva es arriesgar demasiado. La prioridad ahora es reducir el déficit, lo cual requiere más ingresos y menos gastos. Apostar la recuperación de los ingresos solo a la reactivación económica es mucho apostar, de manera que parece prudente evitar las promesas de menos impuestos y clarificar la política tributaria para que no haya equívocos ni sorpresas.

El partido popular formará el próximo Gobierno español, antes o después, el 2011 o el 2012 y le conviene conformar una oferta creíble, responsable. No se trata tanto de concretar lo que va a hacer, como dejar claro lo que no hará. Equivocarse en las ofertas debilitaría la credibilidad, que es la esperanza de Zapatero, que sea el propio PP y Rajoy quien pierda unas elecciones que tiene ganadas solo con no equivocarse. y para eso hay que nadar atentos a lo que hacen los demás.

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