Un nuevo conflicto bélico se cierne entre Moscú y Kiev tras el despliegue de 114.000 soldados rusos en la frontera con Ucrania

Occidente alerta de una posible nueva agresión rusa contra la integridad territorial de Ucrania tras esta nueva concentración militar en las fronteras entre ambos países

UcraniaCon la mirada de toda la comunidad internacional puesta en la crisis migratoria en la frontera entre Bielorrusia y Polonia, otro conflicto fronterizo en Europa del Este se podría estar gestando, en este caso en las fronteras entre Ucrania y Rusia. Una silenciosa escalada bélica que se habría venido produciendo en las últimas semanas tras el despliegue de un número bastante elevado de tropas rusas, concretamente 114.000 efectivos según ha denunciado el Ministerio de Defensa ucraniano, además de equipamiento militar -tanques, drones- que permitiría a Moscú actuar de forma muy rápida si quisiera llevar a cabo una acción militar. Ante este escenario, Occidente ya ha alertado sobre una inminente contienda bélica este invierno.

Y es que tanto Ucrania como EEUU, la Unión Europea (UE) y la OTAN han advertido en las últimas semanas de una posible nueva agresión rusa contra la integridad territorial de Ucrania tras denunciar esta nueva concentración de soldados rusos en la frontera de Rusia con el país vecino, al igual que en la primavera pasada.

Washington ha captado a través de imágenes dicha concentración de material militar en la que hay cañones autopropulsados, carros de combate y vehículos de combate de infantería. Todo ello en un campo de entrenamiento a escasos 300 kilómetros de la frontera con Ucrania.

Ello preocupa a la comunidad internacional a la vista de la anexión ilegal en 2014 de la península ucraniana de Crimea y el conflicto en el Donbás, donde se enfrentan desde hace siete años los separatistas apoyados por Moscú y el Ejército ucraniano.

La invasión del territorio situado en el mar Negro por parte de Rusia fue criticado por una gran mayoría de la comunidad internacional, e incluso derivó en la expulsión de Moscú del G8, además de una serie de sanciones.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, trasladó hace escasos días la "preocupación" con la que la Casa Blanca ve el hecho de que Rusia pueda "repetir" una invasión hacia Ucrania, como ya hizo en 2014 con la península de Crimea.

Blinken subrayó que la Administración del presidente Joe Biden ha destinado más de 409.000 millones de dólares en ayuda a Ucrania y que el Congreso ha aceptado la solicitud de otros casi 400 millones de dólares para el próximo año fiscal.

Plan para contener a Rusia

El ministro ucraniano de Exteriores, Dmitro Kuleba, ha asegurado este jueves que el Gobierno de su país y los socios occidentales trabajan en un "plan integral" para disuadir a Rusia de nuevas acciones agresivas y fortalecer la capacidad de seguridad y defensa de Ucrania para contrarrestas las amenazas híbridas rusas.

El jefe de la diplomacia ucraniana recordó que la semana pasada una delegación encabezada por él viajó a Washington y Bruselas, donde "movilizó a socios euroatlánticos claves en ambas capitales para apoyar a Ucrania". "Se está trabajando entre varias capitales e instituciones para desarrollar un paquete de contención integral para Rusia. Incluye presión política y diplomática, dolorosos golpes económicos en caso de un aumento de la agresión rusa y una lista de necesidades específicas para fortalecer las fuerzas armadas de Ucrania", dijo.

Rusia, por su parte, afirma por contra que tiene derecho a mover a sus efectivos por su territorio como quiera, más cuando la OTAN ha aumentado su presencia en el mar Negro con presencia de buques militares y sobrevuelos de aviones de espionaje occidentales.

El presidente ruso, Vladímir Putin, se ha puesto el papel de víctima y ha pedido este jueves garantías de seguridad a Occidente debido a la actual tensión político-militar, especialmente por las maniobras de la OTAN cerca de las fronteras rusas, el suministro de armamento letal a Ucrania y el menosprecio a las "líneas rojas" del Kremlin.

Durante su intervención ante la plana mayor de la diplomacia rusa, Putin pidió a su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, que plantee "sin falta" la necesidad "de lograr la concesión a Rusia de importantes garantías de seguridad a largo plazo".

Putin ha dibujado un continente en el que Rusia es asediada por la Alianza Atlántica, especialmente en su flanco occidental, en referencia al mar Negro, Ucrania, Bielorrusia y los países bálticos. Por ello, ha afirmado, Rusia necesita garantías de seguridad para evitar "que se produzca un conflicto innecesario" en las fronteras occidentales. "Nosotros no queremos un conflicto", dijo.

Putin admitió que los socios occidentales, "por decirlo suavemente, no son muy de fiar" y no se toman en serio las "líneas rojas" del Kremlin en su patio trasero. "Ellos renuncian fácilmente a cualquier acuerdo previo. Con todo, por difícil que sea, hay que trabajar en ello", dijo.

Mar Negro, centro de tensión

La tensión entre ambas partes se concentra ahora en Ucrania y el mar Negro, especialmente en las costas de la anexionada península ucraniana de Crimea.

"Lo último se sale de ciertos límites. A 20 kilómetros de nuestras fronteras vuelan bombarderos estratégicos. Como es bien sabido, portan armas muy serias", dijo en alusión a la aviación estratégica occidental, aunque bombarderos rusos patrullan desde la pasada semana la frontera bielorrusa con la OTAN.

Putin acusó a Occidente de "exacerbar la situación con los suministros de armamento letal moderno a Kiev" y la celebración de "provocadoras maniobras militares" no sólo en el mar Negro, sino también "en otras regiones" próximas a las fronteras rusas.

Relación rota con la OTAN

La ampliación aliada ha tenido como consecuencia el emplazamiento en Rumanía y Polonia de elementos estratégicos del escudo antimisiles de EEUU, que pueden transformarse "en cuestión de minutos" en sistemas ofensivos, ha asegurado Putin.

Putin acusó a la OTAN de apostar "insistentemente" por la "confrontación" al acercar su infraestructura militar a las fronteras rusas y por anular "todos los mecanismos de diálogo". "Nosotros, por supuesto, reaccionaremos adecuadamente a la actividad militar de los países de la OTAN en el perímetro de la frontera rusa. En Bruselas deben entender que la reducción de la tensión político-militar responde no sólo a los intereses rusos, sino a los intereses de toda Europa y también del mundo en general", aseguró.

Recordó que fue Bruselas el que "sin comerlo ni beberlo" expulsó a los diplomáticos rusos. "Y después se enfadan cuando les cerramos su misión en Rusia. ¿Por qué se enfadan? Es su iniciativa. Lo hacen con sus propias manos y después buscan culpables", señaló.

"Que no quieren cooperar con nosotros. No hace falta. Tampoco tenemos muchas ganas", señaló.

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