Consternación en Italia

Un italiano mata a golpes a un nigeriano en plena calle sin que nadie haga nada

El agresor usó la muleta de la víctima para propinarle los golpes en una zona comercial de Civitanove Marche. Hay fotos y vídeos, pero nadie lo detuvo. “Había molestado a mi novia”, ha alegado el culpable

Sanitarios atienden en la calle al nigeriano agredido por un italiano

Sanitarios atienden en la calle al nigeriano agredido por un italiano

Civitanove Marche es de esas ciudades donde la vida da pocos sobresaltos, un lugar tranquilo en el centro de Italia. Desde este sábado, es además tristemente famoso por una doble tragedia. La primera: un italiano ha matado a bastonazos a un inmigrante nigeriano en plena calle. La segunda: a pesar de que la agresión se ha producido en una zona comercial, nadie ha hecho nada por detener los golpes. Eso sí, hay un montón de fotos y vídeos grabados con el móvil.

La víctima se llama Alika Ogorchukw, tenía 39 años, mujer y un hijo. Era vendedor ambulante, de esos que conocían y saludaban todos porque era un habitual de la zona. Vendía encendedores, calcetines y kleenex por la calle. Caminaba con dificultad, efecto de un accidente le obligaba a apoyarse en una muleta.

Le vieron correr, bueno intentar correr. El agresor iba detrás. Le alcanzó sin dificultad, le arrebató la muleta y se lió a golpes. Lo tiró al suelo. Intentó inmovilizarlo sentándose encima de su cuerpo. Alika intentó defenderse, zafarse. Alzó los brazos mientras el italiano le oprimía la cabeza hasta dejarlo sin respiración.

Lo vas a matar”, le gritaban quienes asistían al homicidio sin hacer nada aparte de gritar, sacar fotos y grabar vídeos con sus teléfonos móviles. Viernes (29 de julio), 14.30 (primera hora de la tarde en Italia), Corso Umberto (la calle principal de la ciudad).

Alika Ogorchukw

El culpable escapó después. Algunos testigos los siguieron para ayudar a la policía. Caminaba como si nada, tranquilo, han relatado. “Mientras se alejaba, no parecía muy asustado ni inquieto. Paseaba como cualquiera”, ha declarado un hombre al ‘Resto del Carlino’. “¿Una chica? No me ha parecido que fuera acompañado, iba solo”.

Cuando llegó la policía, sabía ya todo de él, capturado en imágenes antes del arresto. Se llama Filippo Claudio Giuseppe Ferlazzo, originario de Salerno (sur del Italia), tiene 32 años y una novia. “Había molestado a mi novia”, ha respondido a los agentes cuando le han preguntado el porqué de tanta violencia.

Lo misma pregunta que repite la mujer de la víctima, Charity Oriach, 35 años y un dolor infinito. “Quiero mirar a ese hombre a los ojos y preguntarle por qué ha matado a mi marido”, ha declarado a la Repubblica desgarrada por la noticia.

La llamaron las amigas para intentar contarle lo ocurrido y ella corrió a abrazar a su marido. No pudo. Se desplomó entre lágrimas y gritos cuando lo vio sobre la acera. Sin vida. El padre de su hijo Emmanuel, el hombre que llegó antes que ella a Italia en busca de un futuro mejor y, una vez instalado, la hizo viajar para compartir el sueño.

Algunos testigos cuentan que Alika había pedido algo de dinero con cierta insistencia a la pareja del culpable y que eso podría haber sido el detonante de la agresión que ha acabado con su vida. Los médicos de los servicios de emergencia lo rodearon e intentaron reanimarlo, pero no pudieron hacer nada más que confirmar su muerte.

Ferlazzo ha pasado a disposición judicial acusado de homicidio voluntario y robo. Robo, sí, porque cuando han detenido, tenía en su poder el teléfono móvil de la víctima.

El suceso ha consternado a todo el país, que asiste horrorizado al relato mientras en los medios de comunicación patrios se preguntan por qué nadie fue capaz de hacer nada, cómo es posible que alguien pueda matar a golpes a un persona en plena calle y lo único que se le ocurre a la gente es sacar el móvil y grabarlo.

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