SuperMario intenta completar su misión

Ya dimisionario, Draghi ha estudiado todas las posibilidades de acción que le permite la legislación y está decidido a tramitar las reformas más urgentes para Italia, además de participar en un consejo de la Unión Europea y en una reunión de la OTAN

Mario Draghi firma su renuncia tras reunirse con Sergio Mattarella

EFEMario Draghi firma su renuncia tras reunirse con Sergio Mattarella

SuperMario en acción. Quienes creían que una vez presentada la dimisión, el primer ministro de Italia se iba a sentar a ver cómo se las apañan los italianos sin él mientras decidían a quién votar, se equivocaban. Algo así, no solo es incompatible con la personalidad de Mario Draghi; tendría graves consecuencias para el país. 

Así que después de que el presidente de la República, Sergio Mattarella le haya pedido que se quede hasta las próximas elecciones y haya delimitado sus actuales competencias, se ha puesto manos a la obra para intentar dejar al menos en marcha las reformas que necesita urgentemente Italia si no quiere perder los fondos del Plan de Recuperación de la Unión Europea.

Italia es el mayor receptor de estos fondos: 230.000 millones entre préstamos y dinero a fondo perdido. El primer pago de 45.900 millones ya se ha cobrado durante el Gobierno Draghi y ahora debería llegar el segundo de 21.000 millones. Pero no está asegurado si Italia no cumple con su parte del compromiso y termina cuatro grandes reformas: de la Justicia, la Administración, Hacienda y la Competencia.

Las dos primeras están superadas. Las dos últimas son las asignaturas pendientes con las que el primer ministro en funciones no quiere llegar a septiembre sin ver cómo se aprueban en el Parlamento. “Tenemos 55 objetivos que cumplir antes de final de año”, ha advertido ya Draghi.

Una vez disueltas las cámaras, generalmente se interrumpe la actividad legislativa, pero hay excepciones por las que se puede convocar a diputados y senadores: en caso de medidas que deben tramitarse de manera urgente. 

El ‘decreto anti-crisis’

Como el denominado ‘decreto anti-crisis’ que contempla ayudas para que familias y empresas hagan frente al aumento del coste de la energía y la inflación. Con idéntico objetivo, entre finales de este mes y el próximo agosto, el Gobierno dimisionario debería tener listo para su tramitación parlamentaria un segundo decreto de 10.000 millones de euros.  

Este mismo lunes, Draghi llevará al Parlamento el Decreto Ley sobre la Competencia, algo descafeinado para garantizar el acuerdo para tramitarlo y aprobarlo. Ha tenido que excluir un artículo sobre los taxis, que había despertado las iras de sector, y la aplicación de la directiva europea para actualizar los contratos de los establecimientos balnearios de las playas, un gran negocio que se ha revelado con el apoyo de la derecha para conservar sus condiciones privilegiadas. 

Todo apunta en un misma dirección: cumplir dentro del plazo dado por la UE el Plan Nacional de Recuperación y Resilienza (PNRR), la bautizada “agenda reformista” de Draghi para que Bruselas no presione a Italia. Nada de vacaciones, hay mucho deberes pendientes. 

Los diputados y senadores tramitarán los decretos que desarrollan la reforma de la Justicia civil, penal y tributaria, que entre otras cosas ofrecerá las herramientas para luchar contra la evasión fiscal (la ultraderecha exige una amnistía fiscal). 

En la misma línea, la reforma del fisco, activada desde el Gobierno pero aún a la espera de iniciar el trámite parlamentario, prevé la remodelación de la Agencia Tributaria, además de una revisión del IVA y del IRPF, con la intención declarada de reducirlo a las rentas más bajas. Sus señorías verán también el decreto que recogerá los códigos a aplicar en los concursos públicos con el fin de luchar contra la corrupción.

Agenda internacional

La agenda internacional de Draghi, señala en rojo el martes porque viajará a Bruselas para participar en el consejo extraordinario sobre Energía que aprobará el plan de recortes al consumo de gas. Italia ha reducido las importaciones de gas rusos del 40% del total a menos de un 25% y el calendario del primer ministro calculaba eliminar totalmente esta dependencia en un plazo máximo de un año y medio.

SuperMario participará también en la próxima reunión de la OTAN. No sorprende dada la vocación europeista y atlantista declarada por el primer ministro italiano, que ya ha avanzado que luchará también para que el Parlamento italiano mantenga las ayudas a Ucrania.

La caída de su Gobierno, provocada por la ultraderecha (Liga Norte y Forza Italia) y el Movimiento 5 Estrellas (M5S), se ha producido además en medio de las conversaciones del Ejecutivo con patronal y sindicatos para intentar proteger los sueldos y establecer un salario mínimo, inexistente en el país. Es improbable que pase por un asunto urgente, pero Draghi, convencido defensor de un posible acuerdo, ha convocado a los representantes de los trabajadores el próximo miércoles.

“A trabajar”

Ya lo dijo Mattarella que hasta que se forme el nuevo Ejecutivo, después de las elecciones del 25 de septiembre, hay que seguir trabajando “para seguir con la Agenda de Gobierno”. Draghi repitió inmediatamente el mensaje en su primer Consejo de Ministros tras su dimisión. “Ya tendremos tiempo para despedirnos, ahora a trabajar”.

El presidente de la República le dio una misión aquel febrero de 2021 que hoy parece tan lejano y SuperMario quiere cumplirla hasta el final. Al menos intentarlo. Y de paso desmentir con cada uno de sus gestos a quienes, como Berlusconi,, dicen que está “harto, cansado”, a quienes, como los líderes del Movimientos 5 Estrellas, dicen que son sólo ellos y nada más que ellos los que se preocupan de los más necesitados, a quienes, como los líderes de Fratelli d’Italia y la Liga Norte se erigen en defensores únicos de los intereses de los empresarios. 

Mientras Draghi continúa al frente del país hasta la celebración de las elecciones el próximo 25 de septiembre, como le pidió Mattarella, los políticos concentran sus esfuerzos en la búsqueda de votos. Silvio Berlusconi ya ha adelantado parte de su programa y sus ambiciones políticas (quiere volver al Senado del que lo expulsaron en 2013 después de una condena por fraude fiscal). Sus aliados de la ultraderecha (Liga Norte y Fratelli d’Italia) diseñan sus propuestas a toda prisa.

Desde la izquierda, el Partido Democrático se declara el heredero legitimo de Draghi. “Siempre hemos apoyado su agenda y no le hemos traicionado como ha hecho la ultraderecha y el Movimiento 5 Estrellas”, se justifica su secretario genera, Enrico Letta.

Otros como el ex líder del M5S y ministro de Asuntos Exteriores, Luigi di Maio, se arrogan directamente su agenda reformista como programa de su partido recién creado. 

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