Tras la derrota electoral

Se busca líder (y futuro) para la izquierda italiana

Después de la dimisión de su secretario general y candidato, Enrico Letta, el Partido Democrático prepara un congreso nacional para sustituirlo. Varios políticos han dado un paso adelante, pero el debate abierto es mucho más profundo. Hay quien reclama su muerte oficial para crear otro nuevo. Entre los favoritos para guiarlo, Elly Schlein, la joven esperanza que llaman la AOC italiana

Elly Schlein, uno de los nombres que suenan con más fuerza para sustituir a Enrico Letta al frente del PD

Elly SchleinElly Schlein, uno de los nombres que suenan con más fuerza para sustituir a Enrico Letta al frente del PD

Tras una semana desde las elecciones generales, en Italia se hacen dos preguntas: ¿quiénes serán los futuros ministros? y ¿qué será de la izquierda? La respuesta a la primera se desvelará en los próximos días, cuando decida la primera ministra ‘in pectore’, Giorgia Meloni. La segunda es más complicada porque tras la derrota incontestable del Partido Democrático, la formación que lidera la izquierda desde hace décadas, ahora parece navegar a la deriva en busca de un líder y de un futuro político.

Resumen rápido de esta semana que concluye para ponernos en situación: elecciones en Italia el domingo pasado, victoria histórica de la extrema derecha y derrota del PD, dimisión de su secretario general que era también su candidato a primer ministro, Enrico Letta, y convocatoria de un congreso nacional. A partir de ahí, un sinfín de análisis y recetas dispersas por los medios de comunicación que, como los italianos, asisten a un debate que ya se anuncia determinante.

“Para salvar a la izquierda, hay que disolver el PD, declarar fracasado el experimento y dejar que otros llenen ese espacio”, proclamaba este mismo viernes en su editorial el diario Domani, ideológicamente cercano a esta formación. “No se trata de cambiar el secretario, de nombre o de rostro, sino de archivar un proyecto político, el de una alianza progresista construida en torno a un grande partido tradicional” firma su director Stefano Feltri.

Han pasado menos de siete días, que parecen muchos más en el país transalpino, donde Gorgia Meloni actúa ya como primera ministra ‘in pectore’, se reúne con su antecesor Mario Draghi para conciliar discursos en Europa, con sus socios de coalición, Antonio Tajani (mano derecha de Berlusconi en Forza Italia) y Matteo Salvini (Liga Norte) para repartirse los cargos en el próximo Ejecutivo y suspende la celebración de la victoria con los suyos porque no está la economía para fiestas. 

Enfrente, en la izquierda no levantan cabeza. Han comenzado a dar un paso hacia adelante quienes se proponen para sustituir a Letta en la secretaría general del PD. Será el noveno en los últimos 11 años, prueba de que la solución para sobrevivir a estas elecciones no es fácil en un partido con un aparato tradicional y corrientes que condicionan todo.

"Estamos en una encrucijada entre la vida y la muerte”, ha sentenciado Matteo Orfini, ex presidente del PD. “Hay que refundar el partido”. No es el único que aboga por una decisión radical. Hay quienes ya escenifican el funeral de las siglas para renacer con otras nuevas. La última vez que ocurrió fue el 14 de octubre de 2007, cuando varios partidos se unificaron en lo que hoy es el Partido Democrático.

“Nunca hemos pensado que se podía ganar apostando solo por el PD, sino gracias a alianzas con otros. No se puede delegar la conquista de los votos”, ha reprochado Orfini a sus compañeros de partido. “Hemos llegado a las elecciones sin un proyecto fuerte”, ha reconocido el presidente de la región Emilia-Romaña, Stefano Bonaccini, con una advertencia: “O cambiamos profundamente o quemaremos rápidamente también al próximo secretario general”.

Precisamente es su nombre el que suena con muchas posibilidades para suceder a Enrico Letta. No ha descartado presentar su candidatura al próximo congreso (lo que se han interpretado como una confirmación) y lo cierto es que ya dirige su discurso al futuro. “Necesitamos un liderazgo, pero también un partido. El problema no es de forma o cargos, sino de sustancia”, ha subrayado. “Empecemos por decir que en la dirección del partido tiene que haber mucho más administradores locales, mujeres y hombres que resuelven los problemas reales del ciudadano y que con su trabajo silencioso han mantenido en pie este partido”.

Sí, él es uno de ellos, a la sazón gobierna en la región con el mayor índice de participación de las últimas elecciones y cuya capital, Boloña, ha sido la única provincia en la que no ha ganado la derecha. “Hay que reconstruir desde los fundamentos, hay que activar una regeneración profunda”, ha propuesto Bonaccini, un peso pesado del PD. “Cuando hace 15 años hicimos el PD con [Walter] Veltroni, teníamos el objetivo de reunir un amplio consenso para cambiar la sociedad y hacerla más justa, más moderna y sostenible, que diera espacio a los jóvenes y no discriminara a las mujeres. La nuestra no ha sido una derrota coyuntural. Hay que trazar una línea”.

Schlein, la AOC italiana

La lectura de lo ocurrido que hace Bonaccini no dista mucho de la que ha escrito su vicepresidenta regional, Elly Schlein, otro de los nombres que más se repiten en los medios cuando se piensa por primera vez en una mujer para guiar al nuevo PD. En realidad, ella militó solo hasta 2015 y en estas elecciones ha ido como independiente en su lista y entrado en el Parlamento como diputada.

Pero eso ahora no parece un obstáculo porque lo más importante es lo que simboliza desde hace ya unos cuantos años esta política de 37 años, que empezó a dar la cara muy muy joven. Letta se dio cuenta de su carisma, de su tirón con los más jóvenes, con los medioambientalmente hablando más comprometidos y no solo la incluyó en la candidatura. Durante la campaña la vimos frecuentemente a su lado. Recibió más aplausos que ningún otro en el cierre previo al voto (quién sabe cuántos le debe el PD).

El diario británico The Guardian también le echó el ojo y la bautizó como la AOC italiana, en referencia a Alexandria Ocasio-Cortez, la famosa activista neoyorquina que en 2018 se convirtió en la congresista demócrata más joven de EEUU. Shlein viajó en 2008 y en 2012 para trabajar como voluntaria en la campaña de Barack Obama, aunque no es eso lo que le hace merecer la comparación.

Nacida en Lugano (Suiza) en 1985, es hija de italiana y estadounidense, ella decana de Derecho y él profesor emérito de Ciencias Políticas y director adjunto de la sede boloñesa de la Johns Hopkins University. Creció en un ambiente académico y cuando le toco ir a la Universidad, se licenció en Derecho con matricula de honor. De la adolescencia, conserva la pasión por los videojuegos, el cine y el rock americano, además de una eficaz actividad en las redes sociales y un fuerte compromiso social y político que la han llevado a acumular una experiencia notable para su edad.

Su rostro asomó en la política italiana cuando en 2013 creó Occupy PD, un movimiento de protesta contra los ‘101 francotiradores’ que desde su mismo partido bloquearon la senda de Romano Prodi hacia el Quirinal, la sede de la Presidencia de la República. Aquello fue una conjura en toda regla y ya entonces se habló de la muerte del PD. Se hizo famosa la camiseta que entregó al líder democrático y desde entonces mantienen una amistad, a la que muchos ligan lo que le ocurrió después y lo que le sucede ahora.

Porque después, a pesar de que muchos la miraban como una extraterrestre y se reían de aquella jovencita con muchas ganas de cambiar las cosas, llegó a la dirección nacional del partido. En 2014, fue elegida europarlamentaria y tampoco pasó desapercibida en Bruselas. Tras pasar por otro partido de izquierdas, Possibile, decidió volar sola y crear el suyo, Coraggiosa (traducido, valiente), con el que se presentó a las elecciones regionales en Emilia-Romagna.

No obtuvo muchos votos (el 4%), pero sí los suficientes para que Bonaccini viera su potencial. Le ofreció una vicepresidencia con las responsabilidades que son el credo de Schlein (luchar contra las desigualdades, la transición ecológica y el bienestar). En aquella campaña, ella consiguió una gran popularidad al viralizar el vídeo del seguimiento a Matteo Salvini por varios restaurantes para reprocharle el comportamiento de la Liga en Bruselas: “¿porqué no habéis venido nunca a las 22 reuniones de negociación de la reforma migratoria más importante para Italia?”, espetaba al líder de la Liga Norte.

“Amo a otra mujer”

Poco después, salió del armario en un programa televisivo. “En este momento estoy con otra chica y soy feliz mientras me soporte”, contó Elly Schlein, que naturalmente tiene de su parte con algo que no tendrá nunca la futura primera ministra italiana Giorgia Meloni: el apoyo del colectivo LGTB. 

En esta última campaña se lo ha recordado haciendo su propia versión de una de las frases más famosas de la líder de Fratelli d’Italia. Frente a su “Soy Giorgia, soy una mujer, soy una madre, soy cristiana”, Schlein ha gritado “soy una mujer, amo a una mujer y no soy madre, pero por eso no soy menos mujer”.

Sumen esto a la trayectoria política, la formación, el compromiso, la conexión ideológica con una buena parte del electorado más joven de la izquierda… y tendrán el perfil que muchos consideran ya el adecuado para contraponerlo al de la extrema derecha representada por Meloni, el nuevo rostro de la izquierda, dicen.

“Toca ahora a una nueva generación relanzar el PD”, apuntó Letta el lunes pasado, cuando anunció su dimisión, “debe ser una mujer”. Fue suficiente para que todos pensaran en Elly Schlein. La aludida no ha hecho declaraciones, no concede entrevistas. Espera acontecimientos, prudente.

“Errores, contradicciones y bandazos”

En su página web ha escrito que “tenemos tanto que reconstruir a través de una reflexión profunda sobre los errores, las contradicciones y bandazos del bando progresista en estos años para volver a tender los hilos con mundos que no se sienten representados”. Schlein se compromete, como Letta y como Bonaccini a mantener una oposición “dura, exigente y rigurosa para la defensa y la ampliación de los derechos fundamentales” y a continuar librando “la batalla contra cualquier forma de discriminación, el clima y la dignidad en el trabajo”.

Bonaccini, que paradójicamente, podría ser su principal rival en la carrera a la secretaría general, reivindica estos días sus orígenes ligados a la militancia en el Partido Comunista como hijo de camionero y una madre pobre que emigró en busca de futuro, mientras anuncia que desde este lunes, los centros de salud de Emilia-Romagna distribuirán la píldora abortiva R-486, en clara contraposición con las consignas antiabortistas del futuro gobierno italiano.

Hay otros nombres de militantes que han declarado su deseo de convertirse en el próximo secretario general del PD. Es el caso de Paola de Michele, militante con diversas responsabilidades en la historia del partido, que se presenta “no para frenar Ella Schlein ni nada parecido”, ha asegurado, “no he pedido permiso a ninguno [en alusión a los jefes de las corrientes internas], yo me presento por los militantes, que son mi prioridad”. ¿Su primera media? “Una dirección de partido constituida por mujeres”, ha respondido.

Ella, como Bonaccini y algunos otros que empiezan a autocandidarse, esperan presentarse a las primarias, que… todavía no se han convocado, vaya. El reglamento de un partido tan cerrado como el PD establece plazos rígidos para la celebración de un congreso. Letta lo anunció para marzo. Algunos han empezado a advertir que la situación requiere una intervención urgente y hablan de inicio del año que viene. Tampoco en la fecha consiguen ponerse de acuerdo.

Sobre el autor de esta publicación

Isabel Longhi-Bracaglia

Isabel Longhi-Bracaglia (Madrid, 1968) es periodista. Comenzó a ejercer convencida de la importancia de la información local en varios medios hace mas de 30 años (Efe, Onda Cero, Telemadrid y El Mundo). En este diario, se especializó primero en temas sociales, en temas de comunicación después y en información internacional al final, antes de decidir mudarse a vivir a Italia. Desde allí, observa y cuenta en Republica.com lo que ocurre en este país, que la fascina.