La OTAN ofrece a Rusia continuar el diálogo para una salida a la crisis de seguridad en Europa

La OTAN ha ofrecido este miércoles a Rusia continuar el diálogo, a través de un calendario de reuniones, para facilitar una salida a la crisis de seguridad en Europa, después de que la gran concentración militar rusa haya hecho saltar las alarmas sobre una posible agresión contra Ucrania. Así lo ha confirmado el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, tras la reunión del Consejo OTAN-Rusia que ha sentado en la misma mesa a los 30 aliados y Moscú, en un primer paso para rebajar las tensiones que han marcado los últimos meses.

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EFEOTAN Rusia Ucrania

OTAN Rusia UcraniaEl líder político de la OTAN ha señalado que el encuentro "no fue fácil" y pese a las "diferencias significativas" entre los aliados y Moscú el diálogo es "útil" y ahora es necesario darle continuidad con un "calendario" que ponga sobre la mesa propuestas concretas.

En este sentido, Stoltenberg ha apuntado al control de armas, la limitación de misiles y a medidas para aumentar la transparencia en las maniobras militares, entre otros temas, como asuntos para explorar con Rusia en futuros encuentros. Asimismo, ha defendido la reapertura de la oficina de la OTAN en Moscú y de la delegación rusa ante la Alianza Atlántica para facilitar los contactos en el marco de la nueva era de diálogo que pretende inaugurar.

Stoltenberg reconoció que no mantuvieron una “discusión fácil” en el encuentro, que llevó al secretario general aliado a comparecer ante la prensa una hora más tarde de lo previsto. “Pero exactamente por eso esta reunión era tan importante”, aseguró, y puso de relieve que en los dos últimos años no había sido posible celebrar un Consejo OTAN-Rusia, que es la principal plataforma de diálogo entre la Alianza y Moscú.

El político noruego explicó que la delegación de Rusia, que estuvo encabezada por su viceministro de Exteriores, Alexander Grushko, repasó las propuestas sobre seguridad en Europa que hizo en diciembre a la OTAN y a Estados Unidos, centradas fundamentalmente en que la Alianza no siga expandiéndose cerca de sus fronteras.

En cambio, dejó claro que los aliados confirmaron su política de “puertas abiertas”, que cada país tiene derecho a elegir sus propios acuerdos de seguridad y que “no renunciarán a su capacidad de proteger y defenderse entre ellos”, incluyendo “con la presencia de tropas en la parte este de la Alianza”.

Al mismo tiempo, las dos partes expresaron la necesidad de reanudar el diálogo y explorar un calendario de futuras reuniones, según Stoltenberg, quien precisó que Rusia aún no estaba hoy en posición de dar una respuesta para concretar fechas.

“Nosotros estamos dispuestos a sentarnos y esperamos que Rusia esté dispuesta a reunirse en una serie de encuentros, porque el diálogo es lo que necesitamos, en diferentes formatos, bilaterales entre Rusia y EEUU, en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y en el Consejo OTAN-Rusia”, indicó el secretario general.

Stoltenberg dijo que a la Alianza le interesa incrementar la transparencia de los ejercicios militares, evitar incidentes militares peligrosos y reducir las amenazas en el espacio y las cibernéticas. También ofrecieron a Rusia abordar el control de armas, el desarme y la no proliferación, así como tratar la limitación recíproca de misiles y las políticas nucleares.

Otro punto de interés para la OTAN es mejorar los canales de comunicación civil y militar, así como restablecer sus respectivas oficinas diplomáticas en Bruselas y Moscú, retiradas a raíz de la denuncia de la Alianza de que los miembros de la misión rusa eran espías.

Stoltenberg aseguró que los aliados “no se hacen ilusiones” sobre las perspectivas de progreso en estas conversaciones y reconoció que el diálogo es “difícil” pero “necesario”.

Insistieron en que Rusia rebaje la tensión provocada por su refuerzo militar junto a Ucrania, respete la soberanía e integridad territorial de sus vecinos y se abstenga de “adoptar posturas de fuerza agresiva y actividades malignas dirigidas contra los aliados”.

La postura de Rusia

Por su parte, Rusia ha señalado que las relaciones con la OTAN están a "un nivel críticamente bajo" y ha acusado a la alianza de crear "las condiciones previas para incidentes y conflictos" futuros que "socavan los cimientos de la seguridad" con su continua negativa a las iniciativas presentadas por Moscú.

El Ministerio de Defensa de Rusia ha explicado tras la reunión que la actual crisis diplomática entre Moscú y la OTAN sucede, entre otras cuestiones, por "el despliegue de otra carrera armamentística" y por "la degradación total de la arquitectura de seguridad en Europa".

Moscú ha recordado que parte fundamental de las relaciones entre ambos radican en el compromiso de "limitar las actividades militares en Europa", evitar la expansión de la alianza y el despliegue de nuevos sistemas de misiles estadounidenses en la región, así como en "interactuar como socios, sin crear amenazas a la seguridad", algo que la OTAN, ha señalado, no está cumpliendo.

Por ello, Rusia ha lamentado que el rechazo constante de la OTAN a sus propuestas para frenar esta nueva escalada de las tensiones "crea las condiciones previas para incidentes y conflictos" posteriores, que "socavan los cimientos de la seguridad", según el comunicado de Defensa del que se hace eco la agencia Sputnik.

Por su parte, el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Alexander Grushko, ha cuestionado el afán de Estados Unidos y sus aliados por intentar imponerse "en todos los escenarios de operaciones posibles". "Terreno, espacio aéreo, zonas marítimas y ahora espacio y ciberespacio", ha enumerado Grushko, quien ha subrayado que Rusia no puede permitir ser considerada por la OTAN como "principal adversario y amenaza", por lo que se reserva tomar las medidas que considere oportunas si se ponen en riesgo su seguridad e intereses.

"Hemos dicho de manera franca y directa y sin evitar los temas delicados que un mayor empeoramiento de la situación podría provocar las consecuencias más inesperadas y graves con respecto a la seguridad europea", ha contado Grushko.

En ese sentido, ha recordado que algunas de las decisiones de Estados Unidos, como su salida del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio de 1987 y del Tratado de Cielos Abiertos de 2002, así como las presiones para que sus socios de la OTAN no firmaran el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa, han perjudicado los sistemas de control armamentístico en la región.

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