Guerra en Ucrania

Ser oligarca en Rusia, una 'profesión' de riesgo para los que osan dar la espalda a Putin

Caídas por escaleras y ventanas, envenenamientos, aparentes suicidios... Una docena de magnates y altos funcionarios han sufrido rocambolescos accidentes o se han quitado la vida en extrañas circunstancias desde el inicio de la invasión de Ucrania

El presidente ruso, Vladimir Putin

EFEEl presidente ruso, Vladimir Putin

Este miércoles, el mismo día en que Vladímir Putin anunciaba una "movilización parcial" de 300.000 reservistas para combatir en Ucrania, Anatoly Gerashchenko, exjefe del Instituto de Aviación de Moscú (MAI), falleció tras resbalarse y caerse por unas escaleras en la sede del instituto en la capital rusa. Esta muerte se suma a la cada vez más amplia lista, una docena ya, de extraños suicidios y accidentes de miembros de la élite rusa desde el inicio de la invasión de Ucrania.

Todas las víctimas de estos sospechosos percances mortales, empresarios y altos funcionarios, tenían algo en común: eran ricos, poderosos y en otro tiempo, o al menos hasta ahora, muy cercanos al Kremlin.

"Anatoly Nikolaevich Gerashchenko, Doctor en Ciencias Técnicas, profesor, asesor del rector del Instituto de Aviación de Moscú, falleció como resultado de un accidente', informó este miércoles el servicio de prensa de la organización a través de un comunicado hecho público poco después del discurso televisado de Putin.

Gerashchenko, de 73 años, pasó toda su vida trabajando en el MAI, una de las principales universidades rusas de investigación científica, de hecho es el principal responsable del desarrollo de tecnología aeroespacial y está fuertemente ligado al Ministerio de Defensa ruso.

Hace menos de dos semanas, el pasado 13 de septiembre, Ivan Pechorin, el hombre clave de Putin para el desarrollo de los vastos recursos del Ártico, cayó por la borda de un barco mientras navegaba frente a la costa de la isla Russky, en el mar de Japón. Pese a su juventud, 39 años, ostentaba el cargo de director de la Corporación de Desarrollo del Ártico y el Lejano Oriente de Rusia, un puesto al que fue designado directamente por Putin. Se da la circunstancia además que tan solo unos días ates de su accidente mortal a bordo de un barco había asistido al Foro Económico del Este, organizado por el presidente ruso en Vladivostok.

Sin embargo estos extraños accidentes no afectan solo a altos funcionarios rusos sino también a magnates y empresarios. Es el caso de Ravil Maganov (67 años), el presidente de la segunda mayor petrolera rusa, Lukoil, quien el pasado 1 de septiembre tuvo la 'mala fortuna' de fallecer tras caer por una ventana del Hospital Clínico Central de Moscú donde estaba ingresado. El accidente fue tratado por las autoridades como un suicidio.

LUKOIL_Ravil Maganov, presidente de Lukoil, junto a Vladimir Putin

El presidente de Lukoil, crítico con el Kremlin, trabajaba desde 1993 en la petrolera en puestos ejecutivos. Fue primer vicepresidente ejecutivo y supervisó las exploraciones y producciones. En 2020 la junta directiva de Lukoil nombró a Maganov como presidente en lugar de Valeri Greifer, quien falleció en abril de ese año.

El pasado julio, Yuri Voronov (61 años), CEO y fundador de Astra Shipping, una empresa vinculada a la compañía Gazprom, fue hallado muerto flotando en su piscina con un balazo en la cabeza en su lujosa mansión en las afueras de San Petersburgo. Las autoridades dieron 'carpetazo' al caso atribuyendo la muerte a una “disputa con socios comerciales”, ya que su esposa habría declarado que el empresario creía que los contratistas y sus socios lo estaban estafando.

En mayo, otros dos empresarios aparecieron también muertos en rocambolescas circunstancias. Por un lado, el cadáver de Alexander Subbotin (43 años), exgerente principal de la compañía energética Lukoil, fue hallado muerto en el sótano de la casa de un chamán en la ciudad de Mytishchi. Según la versión oficial, Subbotin acudió al chaman para que le curara una resaca mediante veneno de sapo y la sesión salió mal: le dio un ataque al corazón.

Unos días antes, Vladímir Lyakishev (45 años), copropietario de la cadena de restaurantes Bratya Karavayevi, fue hallado muerto con un disparo en la cabeza en el balcón del piso 16 del edificio donde vivía.

Suicidios simultáneos en Rusia y España

Estas extrañas muertes no solo se han producido en Rusia sino que también han saltado a España. El pasado mes de abril, dos multimillonarios rusos, Serguéi Protosenya (55 años) y Vladislav Avayev (51 años), magnates y empresarios del gas, asesinaron presuntamente a sus familias antes de quitarse la vida, al mismo tiempo, en Lloret de Mar (Girona) y Moscú, respectivamente. Una extraña coincidencia a nada más y nada menos que a 3.500 kilómetros de distancia.

Forenses y la Policía en la finca de Sergey Protosenya recogiendo pruebas del asesinato

Según explicaron fuentes policiales Protosenya, expresidente de Novattek, habría matado a su mujer, de 53, y a una hija, de 16 años, y después se habría suicidado ahorcándose desde una barandilla en el jardín de la finca. Los cadáveres de las mujeres aparecieron tapados con sábanas y con numerosas heridas por arma blanca.

Ese mismo día en la capital rusa, Vladislav Avayev, ex alto funcionario del Kremlin y exvicepresidente de Gazprombank, era encontrado muerto en su apartamento  junto a los cuerpos de su mujer, Yelena, de 47 años, y su hija menor, María, de 13. Según la información difundida por la policía rusa , el hombre tenía un arma en la mano y los tres cadáveres presentaban heridas de bala.

En marzo, Vasily Melnikov (43 años), propietario de la empresa de suministro de equipos médicos Medstom, fue hallado también muerto junto a su esposa y sus dos hijos, de 10 y 4 años, en su apartamento de Nizhny Novgorod. Según la versión oficial, Melnikov apuñaló a su familia y después se quitó la vida.

Otros dos magnates del petróleo que murieron nada más iniciarse la guerra en Ucrania fueron Alexander Tyulyakov (61 años) y el ucraniano Mikhail Watford (66 años). El primero, directivo de Gazprom, apareció ahorcado en el garaje de una casa de campo cerca de San Petersburgo tan solo un día después del inicio de la guerra en Ucrania, el 25 de febrero, junto a una nota de suicidio.

Tres días después, Mikhail Watford fue encontrado muerto, también ahorcado, en su casa británica de Surrey en Reino Unido. Una muerte que fue calificada por las autoridades británicas como en "circunstancias inexplicables".

Mikhail Watford

El magnate ucraniano Mikhail Watford

Otro extraño fallecimiento, este incluso anterior al inicio de la guerra, fue el de Leonid Shulman (60 años). El exjefe de transporte de Gazprom fue encontrado muerto el 30 de enero en su casa de campo en la localidad de Leninsky, cerca de Leningrado, tras supuestamente haberse cortado las venas.

Los oligarcas, blanco de las sanciones de Occidente

Desde el inicio de la invasión de Ucrania el pasado 24 de febrero, parte de los oligarcas rusos se han convertido en blanco de las varias rondas de sanciones de Occidente.

Tanto Bruselas como Washington han destacado desde el inicio de la invasión el papel clave que juegan los oligarcas en la estabilidad del régimen de Putin. y es que tras la caída de la URSS y la debacle económica con Boris Yeltsin, Putin se afianzó como un actor imprescindible en el panorama ruso enriqueciendo a una corrupta élite empresarial y altos funcionarios con una sola condición: no interponerse en su imparable ascenso político.

De momento muy pocos son los que han atrevido a dar la espalda públicamente a Putin siendo el caso más destacado el del multimillonario Alexéi Mordashov, considerado como el hombre más rico de Rusia según Forbes con una fortuna valorada en 29.100 millones de dólares en 2021. El dueño de Severstal, uno de los grandes conglomerados del mundo del acero, la minería y la energía, instó el pasado marzo a “parar el baño de sangre en Ucrania para ayudar a la gente afectada a rehacer sus vidas”.

Junto a medidas más efectivas para tratar de asfixiar la maquinaria de guerra del Kremlin como las dirigidas a dañar sectores clave de la economía rusa como el energético o el sistema financiero, las sanciones también se han orientado contra cientos de individuos de la poderosa élite que mantiene con su apoyo, tanto directo como indirecto, al régimen de Putin.

Entre los sancionados por la UE, EEUU y sus socios figuran oligarcas, nombres del círculo personal de Putin, directivos de petroleras y gasistas, de mineras, millonarios ligados al sector financiero y al transporte, así como políticos y periodistas afines. Entre las medidas figura la congelación de activos, la prohibición de poner fondos a disposición de las personas y entidades incluidas en las listas de sancionados, así como la imposibilidad de entrar en estos países.

Pese a ser un castigo más vistoso que las sanciones comerciales con la incautación de megayates, mansiones y coches de lujo, lo cierto es que no está claro aún qué impacto tendrán estos castigos en el devenir de la guerra. La principal razón es el problema con el que se están encontrando muchos gobiernos occidentales a la hora de poder identificar e incautar dichos bienes, ya que las personas sancionadas suelen tener muchas de estas posesiones a nombre de terceras personas o empresas pantalla.

La policía española y agentes estadounidenses registran el yate del oligarca Viktor Vekselb en Valencia

La policía española y agentes estadounidenses registran el yate del oligarca Viktor Vekselb en Valencia

Así, el equipo multinacional diseñado para confiscar la fortuna de oligarcas rusos - integrado por Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, el Reino Unido, la Comisión Europea, Australia, Canadá y Japón- había bloqueado y congelado hasta finales de junio 30.000 millones de dólares en fondos y propiedades de personas sancionadas durante sus primeros 100 días de actividad, según el Departamento de Tesoro de Estados Unidos. A esa cifra se suman los yates, otras embarcaciones y bienes raíces de lujo confiscados, así como 300.000 millones de dólares del Banco Central Ruso que han sido inmovilizados.

Sobre el autor de esta publicación

Luis Villajos

Luis Villajos (Madrid, 1982) es subdirector de Republica.com. Lleva más de una década, casi desde su fundación, trabajando en este diario. Su paso por diferentes puestos hasta el actual le confieren una amplia visión del funcionamiento de la redacción. Está especializado en información política, aunque también le interesan la actualidad internacional y los temas de denuncia social.