ITALIA

Meloni se prepara para gobernar: de la reforma de la Constitución a la natalidad pasando por los impuestos y la inmigración

Las intenciones de la próxima primera ministra de Italia se leen en los 25 puntos que integran su programa y no parece dispuesta a ceder. Los votos le dan el mando y su decálogo de prioridades es claro.

La líder de Fratelli d'Italia, Giorgia Meloni, ya trabaja en contra del aborto

Fratelli d'ItaliaLa líder de Fratelli d'Italia, Giorgia Meloni

Giorgia Meloni pasó la jornada del día después de las elecciones desaparecida. Solo se dejó ver en las redes sociales para enseñar el mensaje que le había escrito su hija Ginevra, de 6 años. “Querida mamita! Soy muy feliz porque has ganado. Te amo tanto”. Tierno, acorde con la imagen que su “mamita” está intentando dar desde hace semanas y acorde también con sus nuevos objetivos: aplicar su programa electoral sin efectos secundarios en forma de sacudida con epicentro en Bruselas.

En Italia ya se habla de acelerar los plazos para formar el nuevo Gobierno. La economía local manda y urge ponerse a trabajar en los presupuestos generales del Estado. Después de que el próximo 13 de octubre tomen posesión todos los diputados y senadores, la mayoría absoluta alcanzada por la coalición de derecha debería facilitar un recorrido que habitualmente es mucho más tortuoso. Desde que el presidente de la República, Sergio Mattarella, encargue a la líder de Fratelli d’Italia la formación de Gobierno y la aprobación de éste en ambas cámaras. 

Solo un paso en falso podría evitarlo. Mattarella tiene competencia para intervenir en caso de que una medida o incluso la designación de un ministro tenga consecuencias muy negativas para el país. Meloni también lo sabe y se cuidará mucho de dar la razón a quienes la han saludado como una amenaza para la estabilidad del país y de Europa.

Claro que eso no quiere decir que esté ni mucho menos dispuesta a renunciar a sus principios, a su ideología de extrema derecha y a sus promesas electorales. Haber multiplicado por seis sus votos en estas elecciones, hasta aunar el 26% del total, le da la fuerza para imponerse alegando la defensa de los intereses del país.

De ahí parte el decálogo de prioridades que emerge de la lista de 25 puntos que ha preparado con el objetivo de “llevar a Italia fuera de la crisis a la que ha sido empujada por una política miope e irresponsable”. Así, sin medias tintas. Lo que no parece tan claro, leyéndola es que vaya a “gobernar para todos”, como ha prometido. 

1.- Quiere controlar las fronteras y “bloquear la inmigración irregular”. Literalmente, colocando los barcos de la Marina Militar en el Mediterráneo que impidan la llegada a las costas italianas de “los barcos que fomentan el tráfico de personas”.

El tema tiene fácil enlace en los discursos de Meloni con la expansión del Islam, que ella, que se declara “cristiana”, ve como una amenaza, como un germen de terrorismo y de inseguridad. “La inmigración ilegal amenaza la seguridad y la calidad de vida de los ciudadanos. Nuestras ciudades están degradadas. Los suburbios y centros históricos son escenario de ocupaciones abusivas, violencia y microtráfico de drogas”, sostiene Fratelli d’Italia.

2.- Aumento de la natalidad. Hay que tener más hijos, Italia lo necesita, ha dicho en más de una ocasión en un país donde aún hoy las mujeres esconden los embarazos por miedo a ser despedidas. Ella propone guarderías gratuitas y una reducción del IVA en los productos para niños para ayudar a las futuras madres.

En las últimas semanas ha insistido mucho en que no prevé cambiar la Ley del aborto, aunque sí emprenderá iniciativas para que las mujeres se lo piensen dos veces antes de interrumpir su embarazo. Si lo hacen por motivos económicos, las ayudará. Si no es esa la razón, a juzgar por lo visto en regiones gobernadas por Fratelli d’Italia, seguramente no se lo pondrá fácil. Igual las mandan a un hospital lejos de casa. Y desde luego, los médicos que aleguen objeción de conciencia para no practicarlos tendrán todo su apoyo.

El mismo Papa Francisco insistía el domingo de las elecciones en que los italianos tienen que tener más niños. Así que la sintonía parece garantizada en este asunto con el Vaticano. Lo de los inmigrantes será otro cantar.

3.- La familia. Aquel ‘Dios, patria y familia’ que Meloni gritó en el mitin de Vox en España es uno de los lemas de su partido, heredado de su autor Giovanni Giurati, que lo hizo famoso en 1931 como secretario general del Partido Nacional Fascista.

Meloni habla en este caso de ayudas a las familias numerosas y a aquellas que se encuentren en una situación precaria. Aplicará, por ejemplo, una rebaja fiscal en función del número de miembros que componen la unidad familiar.

Siempre que sean lo que ella define “familia natural”, con una madre y un padre. Podría incluso aceptar las monoparentales porque ella misma es hija de una madre que la crio sola después de que su padre las abandonara cuando Meloni tenía dos años. “Soy testigo de que se puede crecer feliz también con un solo progenitor”, escribió en su biografía “Yo soy Giorgia”.

Lo importante es que el progenitor sea heterosexual porque en caso de ser homosexual entraría en lo que Meloni llama “lobby LGTB”, que rechaza de plano, como cualquier derecho promovido explícitamente para este colectivo. “No estoy en contra de los homosexuales”, reivindica frecuentemente Meloni, “pero tampoco a favor de una ley que proteja sus derechos porque ya lo hace la Constitución italiana, que rechaza la discriminación de cualquier ser humano”.

4.- La reforma de la Constitución será precisamente otro de los caballos de batalla que ya ha adelantado Meloni para convertir el sistema político en presidencialista, similar al francés. Quiere que los italianos elijan directamente a su presidente en las elecciones, pero para eso necesita reformar la Carta Magna y el trámite requiere la mayoría de los votos del Parlamento y un referéndum. Claro que si lograra contar con el apoyo de dos tercios de la cámara no tendría ni que someterlo a votación popular.

Cada vez que Letta se ha opuesto a tal posibilidad, ella ha respondido que lo hará incluso sin buscar el consenso del resto de las fuerzas políticas, que generalmente se consultan siempre ante una reforma constitucional.

5.- Como toda derecha que se precie, también la extrema derecha de Meloni promete bajar los impuestos. Y en esto está de acuerdo con sus socios de Gobierno, la Liga Norte (Salvini) y Forza Italia (Berlusconi). En el objetivo, no en la forma.

Ella coincide con establecer una ‘flat tax’, una suerte de tarifa plana de IRPF, como proponen sus aliados, pero lo quiere hacer de forma progresiva. No lo ha aclarado mucho, pero sería un porcentaje fijo que se aplicaría a partir de un mínimo de ingresos. Pongamos 30.000 euros al año (que no es, es solo un ejemplo): los que ganen menos, seguirán con el IRPF variable, mientras los que ganan más tributarían todo lo que queda por encima con un porcentaje fijo de un 15%. Si los ingresos son de 50.000, se aplicaría el 15% a 20.000. En el caso de los autónomos, se aplicará la tarifa plana a todos los que estén por debajo de los 100.000 euros de beneficio anual.

Todo formaría parte de un nuevo pacto fiscal con el fin de “defender el poder adquisitivo de los italianos”.

6.- Uno de los puntos que será más difícil cumplir es el de la revisión del PNRR (El Plan de Residencia y Recuperación) diseñado por el Gobierno de Mario Draghi. Recoge todas las medidas que Italia debe cumplir y las iniciativas a las que dedicará las ayudas de más de 200.000 millones que llegarán desde Bruselas en varios pagos.

Llegará al Gobierno y se encontrará con los 20.000 millones del segundo pago que acaba de recibir Italia. Perfecto. Lo que no tiene tan claro Meloni es que los quiera gastar en los mismos proyectos que ha aprobado el Parlamento y la Unión Europea. “Las prioridades del momento en el que se hizo no son las mismas de ahora. Lo único que digo es que hay que revisarlo”, ha intentado tranquilizar Meloni.

Draghi ya ha advertido que en el PNRR no hay margen de maniobra posible porque se juega las ayudas  e Italia no se puede permitir renunciar a tanto dinero.

Este es uno de los temas que podrían generar los primeros roces con Bruselas y ha sido también una de las cuestiones que le ha generado más desconfianza desde el sector empresarial al inicio de la campaña. Ahora parece que por ese lado, los ánimos están más tranquilos, a la espera de asistir a sus primeras decisiones.

7.- En Bruselas defenderá también medidas para contener el precio del gas, “La prioridad es fijar inmediatamente un techo al precio del gas a nivel europeo, habría que haberlo hecho hace meses, pero algunos miembros de la UE no han querido”, ha explicado Meloni durante la campaña. “Sobre esto es escandallo el silencio de la izquierda”. La líder de Fratelli d’Italia defiende la desconexión del precio de la energía del precio del gas.

Salvini difiere con ella en esta estrategia y aboga por aumentar el déficit en 30.000 millones y ayudar directamente a las familias a pagar las facturas. Meloni se niega a aumentar la deuda pública porque “la pagarán nuestros hijos”.

En este sentido, el programa electoral de Fratelli d’Italia recoge la creación de nuevos gasoductos “a partir de la conexión con España y el potenciamiento de los ya existentes”

8.- Su programa también contempla incentivos a los empresarios para crear empleo y recuperar la potencia industrial y productiva del país. Nadie estará en desacuerdo. Lo que no está tan claro es cómo hará. Para empezar promete reducir la burocracia (uno de los grandes problemas para los emprendedores) y promete eliminar la obligatoriedad de disponer de un sistema de pago con tarjeta. Se implantó hace no mucho para luchar contra el fraude fiscal del IVA.

9.- Entre los que más temen las futuras medidas de la primera ministra italiana se encuentran los beneficiarios del denominado “reddito di cittadinanza”, el subsidio social que cobran 1,6 millones de italianos que no encuentran trabajo. Desde su creación durante el Gobierno del Movimiento 5 Estrellas, la derecha lo ha considerado justo lo contrario: un estímulo para no buscar trabajo y los tres partidos han augurado su eliminación. En su lugar, Meloni propone una ayuda social solo para quienes no pueden trabajar por motivos de salud.

10.- Las pensiones también han sido una de las promesas estrella de esta campaña y puede llegar a ser objeto de discusión dentro del Gobierno de coalición. Berlusconi ha prometido subir las mínimas a 1.000 euros, pero Giorgia Meloni ya ha dicho que el endeudamiento público no lo resistiría. Salvini quiere adelantar la edad para dejar de trabajar y Meloni tomar medidas que garanticen “una vejez serena”.

Sobre el autor de esta publicación

Isabel Longhi-Bracaglia

Isabel Longhi-Bracaglia (Madrid, 1968) es periodista. Comenzó a ejercer convencida de la importancia de la información local en varios medios hace más de 30 años (Efe, Onda Cero, Telemadrid y El Mundo). En este diario, se especializó primero en temas sociales, en temas de comunicación después y en información internacional al final, antes de decidir mudarse a vivir a Italia. Desde allí, observa y cuenta en Republica.com lo que ocurre en este país, que la fascina.