VATICANO

Los 'lobos' que rodean al Papa Francisco

Bergoglio inicia su segunda y última fase de Pontificado amenazado por los movimientos de los cardenales más críticos para forzar su dimisión. Tras el golpe del secretario de Ratzinger, otro de los fieles de Benedicto XVI publicará un libro sobre "los temas más candentes" del Vaticano

Los 'lobos' que rodean al Papa Francisco

EFEEl Papa Francisco

Finalizadas las citas navideñas y funerarias en el Vaticano, el Papa Francisco inicia lo que se puede considerar la segunda fase (y última) de su Pontificado. La primera (se sabe) ha pasado ya a la historia por la convivencia pacífica e inédita de dos papas. Ahora, se ha quedado solo. Bueno, solo con los suyos. Y con sus detractores, que ya se están organizando para que esta etapa dure lo menos posible. Son lo que en jerga vaticana se conoce como los lobos.

La denominación la acuñó su antecesor, Benedicto XVI y poco después renunció. Francisco no parece tener intención alguna de seguir su ejemplo. No tiene planes de dimisión, no. Ya ha dicho que "se gobierna con la cabeza, no con la rodilla" y ha llenado su agenda hasta el próximo 2025.

No se lo pondrán fácil quienes quieren que deje la silla de San Pedro antes del final de sus días. Algunos medios italianos, como La Stampa, hablan abiertamente de "un plan secreto articulado en varios frentes y varias fases para obligarlo a dimitir".

El primero en golpearlo públicamente ha sido el secretario personal de Ratzinger, Monseñor Georg Gänswein, que ha anticipado algunos de los secretos que develará en el libro que está a punto de publicar. 'Nient'altro che la verità' (Nada más que la verdad), reza lo que ya se interpreta como un ajuste de cuentas en toda regla con el papa Francisco, que prescindió de sus servicios.

No es el único que se ha puesto a escribir estos días. La muerte del papa emérito parece haber inspirado también a otro de sus más fieles, el cardenal alemán Gerhard Müller, que fue prefecto della Congregación para la Doctrina de la Fe (el moderno Santo Oficio) con Benedicto XVI. El prelado ha anunciado una larga entrevista con la vaticanista Franca Giansoldati, que titula 'In buona fede' (En buena fe).

"En este momento, veo a la Iglesia en lo alto de un barranco y me viene a la cabeza que mientras se producía el asedio de Constantinopla, los teólogos se concentraron en disquisiciones sobre el color de los ojos de la Virgen", advierte el ex guardián de la doctrina católica en la promoción de su libro, que ya ha comenzado la editorial Solferino.

"Las nuevas herejías"

Lo presenta como "destacado exponente del ala más ortodoxa de la Iglesia" y anuncia que ésta es "la primera vez que cuenta desde dentro algunos de los episodios de los últimos dos Pontificados". El teólogo alemán sostiene que la actual confusión doctrinal "corre el riesgo de avivar las llamas de nuevas herejías".

Abre boca la editorial prometiendo tinta sobre "los temas más candentes del papado de Francisco: de la política exterior del Vaticano a la gestión de los escándalos de pedofilia, de las cuestiones de género, el aborto y el final de la vida a la renuncia de Ratzinger, desde la guerra en Europa hasta el riesgo de un cisma y la predicción del próximo cónclave".

El libro del secretario de Ratzinger, que se imprime a toda velocidad, estará disponible el próximo 15 de enero. El de Gerhard Müller, a finales, el 27, aún a tiempo de aprovechar el tirón y el morbo (todo hay que decirlo) que despierta la división interna de la Iglesia Católica.

Las lista de preguntas que completa el anuncio de 'En buena fe' da muchas pistas sobre los temas que inquietan y enfadan a los lobos. Son los argumentos de los que hablan en voz baja, los que forjan las alianzas y con los que los críticos están intentando convencer a los franciscanos más indecisos para que se cambien de bando.

"¿Es cierto que el nombramiento de nuevos cardenales responde a un intento del Papa de centralizar el poder? ¿Cuáles son los límites de la encíclica Praedicate Evangelium? ¿Hay un lobby gay en el Vaticano? ¿Por qué el Colegio Cardenalicio nunca ha intervenido en el controvertido caso Becciu? ¿Por qué sigue siendo importante el latín? ¿Hay una tendencia a reformar la Iglesia en un sentido protestante? ¿Y qué le está pasando a la Iglesia en Alemania [más progresista]? ¿Y en América [más conservadora]?".

El poder de los cardenales

La primera pregunta se refiere a los nuevos cardenales designados por Francisco hasta ahora: en total 121 prelados provenientes de 66 países del mundo. Muchos africanos y asiáticos, que desequilibrarían la balanza del poder púrpura en caso de celebrar un cónclave.

De hecho, la proporción de la representación internacional ha sufrido una inversión total entre Europa y el resto del mundo. De los 83 nuevos electores, apenas 28 provienen del Viejo Continente. Y eso hace temer a algunos que Francisco esté organizando ya su sucesión para evitar que la Iglesia quede en manos de los más conservadores.

Este último grupo estaría liderado por los citados Gänswein y Müller junto con otros tres cardenales: el italiano Fernando Filoni (gran maestre del Santo Sepulcro de Jerusalén), el estadounidense Raymond Leo Burke (arzobispo y patrono de la Orden de Malta) y el guineano Robert Sarah (prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos).

Enfrente, los leales a Francisco, empezando por el secretario de Estado, Pietro Parolín. También se considera franciscano el influyente arzobispo de Bolonia y presidente de la Confederencia Episcopal Italiana, Matteo Maria Zuppi (suena ya incluso como posible sucesor). Otro italiano, el arzobispo y prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Marcello Semeraro completaría, junto con el cardenal filipino Luis Antonio Gokim Tagle y el  maltés Mario Grech, el equipo de los aliados.

Reunión de obispos en el Vaticano.

Reunión de obispos en el Vaticano.

La reforma de la Curia

La encíclica Praedicate Evangelium, citada entre las preguntas a las que responderá el libro de Müller, es otra de las claves del Pontificado de Francisco. Es la Constitución Apostólica para la Reforma de la Curia, que el Papa prometió en 2013 y presentó en 2021. Ahora debería empezar a ejecutarla y no tendrá a todos los cardenales a favor cuando aplique cambios en el engranaje de la administración y el Gobierno de la Iglesia católica.

Por ejemplo, prevé limitar a cinco años su permanencia en los cargos de la Curia. Quiere abrir a los laicos el acceso a responsabilidades en el Gobierno vaticano, incluida la Secretaría de Estado. Y dar a las mujeres consagradas la posibilidad de participar incluso en la elección de los obispos.

Eso, junto con el debate sobre la posibilidad de eliminar el celibato obligatorio, de autorizar el matrimonio de los sacerdotes y de permitir el sacerdocio a las mujeres sostienen las críticas de quienes ven el peligro de un acercamiento del catolicismo hacia la doctrina protestante.

El lobby gay del que se habla desde hace tiempo y que se relaciona también con la renuncia de Benedicto XVI completa la lista de argumentos más controvertidos. La alusión a la importancia del latín recupera la polémica que también ha recordado Gänswein, al asegurar que la decisión de Francisco de anular la misa en latín "rompió el corazón a Ratzinger".

Más: el citado caso Becciu es el colosal escándalo financiero que culminó en 2020 con la renuncia del ex cardenal italiano Giovanni Angelo Becciu por imposición del Papa Francisco y un macrojuicio histórico en el Vaticano, que lo condenó por corrupción.

Entonces, el aludido era prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, era uno de los colaboradores en los que más confiaba Bergoglio, un amigo, uno de los prelados con más poder, era considerado el fontanero del Vaticano porque mantenía el poder sobre el uso de los fondos de la Secretaría de Estado. 

La investigación abierta en el Vaticano tras la compraventa de un edificio en Londres por 350 millones de euros de los fondos destinados en teoría a las obras de caridad, destapó una compleja trama que mezclaba la especulación financiera y las intrigas del Vaticano. Hasta ese momento, Becciu sonaba incluso como posible sucesor de Francisco en caso de celebrarse un cónclave.

Tres viajes y un Sinodo

Hoy por hoy, el cónclave no está en la agenda de Bergoglio. Al menos de momento. Este mismo mes, hará las maletas para un nuevo viaje. A finales de enero, irá al Congo y a Sudán y el próximo verano, tiene planeada la visita a Lisboa. A finales de 2023, le gustaría viajar también hasta Oceanía.

Antes, en octubre, dará inicio a la fase universal del Sínodo en el Vaticano, la última de las cuatro planificadas desde 2021. Es la gran apuesta de su Pontificado, un proceso global «de escucha y discernimiento» sobre la Iglesia, una discusión interna desde su seno.

Es también una cita clave porque muchos la traducen como un verdadero cónclave que puede resultar de gran trascendencia. El primero en ser consciente de su importancia ha sido el mismo Francisco, que ya ha adelantado que realizará dos convocatorias y ha añadido a la de este año, otra en octubre de 2024.

Y al año siguiente, se celebrará lo que podría ser el gran broche de su Pontificado, a decir de algunos vaticanistas: el Jubileo para conmemorar los 2.025 años del nacimiento de Cristo. Para entonces, Francisco tendrá casi 90 años.

Esos son sus planes oficiales, otra cosa es que la salud y sobre todo los cardenales más tradicionalistas, los más críticos hasta ahora frenados por Benedicto XVI, se lo permitan. La tensión intramuros del Vaticano entre los más conservadores y los más progresistas de la Iglesia católica no juegan a su favor.

Él, mientras tanto, ora et labora. En el último angelus de este domingo incluyó uno de sus mensajes para quienes se han revelado más locuaces estos últimos días en el Vaticano: "los cotilleos, las habladurías son un arma letal". "En lugar de hablar y dividir, mirémonos con compasión y ayudémonos los unos a los otros".

Reza y trabaja. Nadie espera que se quede mirando mientras los lobos lo rodean.

Sobre el autor de esta publicación

Isabel Longhi-Bracaglia

Isabel Longhi-Bracaglia (Madrid, 1968) es periodista. Comenzó a ejercer convencida de la importancia de la información local en varios medios hace más de 30 años (Efe, Onda Cero, Telemadrid y El Mundo). En este diario, se especializó primero en temas sociales, en temas de comunicación después y en información internacional al final, antes de decidir mudarse a vivir a Italia. Desde allí, observa y cuenta en Republica.com lo que ocurre en este país, que la fascina.