Tsipras tiene 48 horas para convencer a Syriza de que apoye las duras medidas de ajuste

Los jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona han logrado este lunes un acuerdo que abre la vía a la negociación de un tercer rescate para la economía griega a cambio de una estricta condicionalidad, que incluye reformas inmediatas y "mucho más duras", en palabras de un alto funcionario. El FMI vuelve a participar en el programa y se incluye la creación de un fondo de venta de activos públicos bajo tutela de la UE, aunque con sede en el Estado heleno y no en Luxemburgo, como pretendía Alemania. Las condiciones aceptadas por Tsipras se parecen mucho a una capitulación y su coste político a nivel interno será elevado. Ya se habla de elecciones anticipadas y el primer ministro tiene que conseguir el apoyo de su partido, Syriza, para que el Parlamento apruebe las nuevas medidas de ajuste en las próximas 48 horas, como exige el pacto.

grecia-500

grecia-900Tsipras necesita el visto bueno del Parlamento griego, en la votación que se celebrará el próximo miércoles, para reformas como las que pretenden asegurar la sostenibilidad de las pensiones, introducir ajustes en el IVA, llevar a cabo un ambicioso plan de privatizaciones y proceder a una revisión de la legislación laboral en cuestiones tan delicadas como los despidos colectivos. Por eso, nada más volver de Bruselas ha mantenido una reunión con sus colaboradores más cercanos, entre ellos el titular de Finanzas, Euclides Tsakalotos; los ministros de Estado, Nikos Pappás y Alekos Flaburaris, y el responsable de Interior, Nikos Vutsis. Tenía previsto entrevistarse también con su socio de Gobierno, Panos Kamenos, líder de Griegos Independientes, para informarle sobre el contenido del acuerdo alcanzado con los acreedores, tras las maratonianas reuniones del fin de semana.

Tsipras se enfrenta ahora a la dificultad de vender el acuerdo en el seno del izquierdista Syriza, pues algunos de sus miembros se han mostrado abiertamente en contra de aceptar medidas que impliquen más austeridad. La votación del viernes pasado, en la que el Parlamento debía dar luz verde al Ejecutivo para continuar las negociaciones en base a la propuesta griega, ya puso de manifiesto que muchos diputados del partido gobernante no aceptarán fácilmente este plan. La confederación de sindicatos del sector público de Grecia (ADEDY) ya ha convocado una huelga de 24 horas para el miércoles, coincidiendo con la votación parlamentaria, en protesta contra el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y los acreedores.

El grupo parlamentario de Syriza se reunirá este martes a primera hora para tratar el pacto y la situación interna que se presenta ante el desacuerdo de 32 diputados en esa votación. Diecisiete de ellos se manifestaron en contra, se abstuvieron o no acudieron a la votación, mientras otros quince, que sí apoyaron el mandato para la negociación, dejaron claro que lo hacían aun sin comulgar con la propuesta, lo que dejó muy debilitada la mayoría parlamentaria. Entre los diputados díscolos hubo personalidades tan destacadas como la presidenta del Parlamento, Zoé Konstandopulu, y el ministro de Energía y representante de la Plataforma de Izquierda dentro de Syriza, Panayotis Lafazanis, que optaron por la abstención.

Todos los escenarios están abiertos ahora ante la posibilidad de que la puesta en marcha de las reformas conduzca a la implosión de Syriza, incluso la convocatoria de elecciones anticipadas. El ministro griego de Trabajo, Panos Skurletis, ya ha aventurado que habrá comicios adelantados a lo largo de este año y que hasta entonces o bien se creará un Gobierno de amplia coalición o bien se buscarán apoyos puntuales de la oposición para poder aplicar las reformas acordadas con la eurozona. Skurletis ha reconocido que hay un problema con la mayoría gobernante, por eso es más que previsible que se produzca una remodelación del Ejecutivo, lo que podría tener lugar en breve.

La oposición, en cambio, ha celebrado la consecución del acuerdo y todos los partidos proeuropeos lo han interpretado como necesario para garantizar la permanencia del país en la eurozona. El presidente interino de los conservadores de Nueva Democracia, Vangelis Meimarakis, aseguró que ahora es el momento de que el país inicie una nueva andadura en Europa. "Con el acuerdo Grecia ha respirado, y con seriedad y responsabilidad buscará reiniciar sus pasos en Europa", afirmó.

El representante del centrista To Potami, Stavros Theodorakis, destacó que Grecia ha logrado su objetivo de mantenerse en la eurozona y en la Unión Europea, aunque el acuerdo implique "medidas dolorosas" y suponga "nuevos sacrificios" para el pueblo griego. "Esperemos que el Gobierno, el Parlamento y los partidos hagan lo que deben y tomen las decisiones que les corresponden sin tardar para pasar a una nueva era lo antes posible", apuntó Theodorakis.

La líder del socialdemócrata Pasok, Fofi Yenimatá, instó al Ejecutivo a actuar "rápido", ya que, recalcó, no tiene "espacio para otros errores". "Hemos evitado el grexit (salida del Grecia del euro), hay un acuerdo que ahora evaluaremos", señaló Yenimatá.

En medio del terremoto político continúa la incertidumbre sobre la apertura de los bancos, pues siguen cerrados tras quince días, una situación que no cambiará al menos en las próximas jornadas, confirmaron a Efe fuentes de la unión bancaria helena. El Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido de nuevo hoy la liquidez de emergencia a la que pueden acceder las entidades griegas en 89.000 millones de euros, y todo apunta que hasta que no aumente este techo será muy difícil la reapertura de los bancos, según las fuentes.

Las durísimas condiciones aceptadas por Grecia

Los jefes de Estado y de Gobierno del euro han retirado del texto final la amenaza de una salida temporal del euro de Grecia si no concluían con éxito las negociaciones. El aviso había sido introducido por Alemania, que ha endurecido de forma evidente su postura hasta el punto de que se ha hablado de una especie de"venganza" del Gobierno alemán por el referéndum que organizó Tsipras para que fueran los griegos quienes decidiera si aceptaban o no las exigencias de los acreedores. "Como ha funcionado el plan A, no ha hecho falta el plan B", ha zanjado finalmente la canciller alemana, Angela Merkel, en una rueda de prensa tras la cumbre, en la que ha asegurado que Berlín no trató de imponer este escenario a Atenas, sino que se trataba de una propuesta que los griegos no quisieron aceptar.

El caso es que por primera vez, un borrador debatido por los líderes de la zona euro contenía, negro sobre blanco, una referencia a la reversibilidad del euro. "En el caso de que no se llegue a un acuerdo, se le ofrecerán a Grecia negociaciones rápidas para una salida de la zona del euro, con una posible reestructuración de la deuda", decía el párrafo, incluido por los ministros pero que finalmente no fue aceptado por los líderes. El resultado negativo del referéndum griego del 5 de julio había vuelto plausible un escenario de ruptura de la Eurozona que nunca fue contemplado por los fundadores de este proyecto político y económico capital para Europa.

Merkel ha asegurado que el acuerdo tiene más ventajas que inconvenientes y que las exigencias a Grecia van en línea con lo pedido a España o Portugal a cambio de sus programas de ayuda. "Puedo recomendar iniciar estas negociaciones (para un tercer rescate a Grecia) con toda consciencia porque las ventajas compensan con mucho los inconvenientes", han sido sus palabras y ha explicado que el acuerdo "está en línea con los programas que hemos pactado con otros países. Enda Keny, Passos Coelho y Mariano Rajoy han hablado mucho de sus programas y de que éste no era nada especial, con excepción de las cantidades que implica", añadió.

Entre las principales concesiones de Tsipras está la aceptación de reformas más exigentes que las que rechazaron los griegos en el referéndum, por lo que fuentes del Gobierno heleno recuerdan que el primer ministro no tiene mandato para ir tan lejos y debe someter el resultado a los parlamentarios. Las fuertes disidencias internas que ha provocado la negociación con los socios del euro obligarán a la convocatoria anticipada de elecciones. Así lo ha anunciado el ministro de Trabajo griego, Panos Skurletis, que ha explicado que hasta que se habrá un Gobierno de amplia coalición o bien se buscarán apoyos puntuales de la oposición para poder aplicar las reformas acordadas con la eurozona.

Tsipras se ha justificado afirmando que su Gobierno ha dado una "batalla dura" durante seis meses, "ha luchado hasta el final en favor de un acuerdo que permitirá al país recuperarse" y ha admitido que ha tenido que "afrontar dilemas y hacer concesiones difíciles para evitar la aplicación de los planes de algunos círculos ultraconservadores europeos". "Conseguimos ganar la reestructuración de la deuda y una financiación segura a medio plazo", ha subrayado el líder izquierdista, que ha tenido que comprometerse a aceptar nuevamente la tutela de las instituciones (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional).

Regresa el FMI y se crea un fondo de activos públicos con sede en Grecia

Sobre su abultada deuda, Grecia ha obtenido de sus socios la vaga promesa de que estudiarán un alivio de las condiciones de reembolso, aunque en ningún caso una quita. Por otra parte, la participación del FMI, que Atenas ha intentado sin éxito vetar, está asegurada en el nuevo programa, aunque no se ha aclarado de qué modo. Otro escollo hasta el último momento, según las fuentes consultadas, ha sido el fondo de privatizaciones que finalmente se creará en Grecia para vender bienes públicos por valor de 50.000 millones de euros, con la idea de reducir parte de la deuda.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha explicado a la salida de la reunión que de estos 50.000 millones de euros, se espera que la mitad se emplee en la recapitalización de los bancos. Los 25.000 millones de euros restantes se repartirían a partes iguales entre inversiones productivas y el pago de vencimientos. Este fondo, que quedará bajo la supervisión de las instituciones europeas, es también una imposición de Alemania, a la que se resistían las autoridades griegas porque dudan de que se puedan movilizar más de 17.000 millones de euros. El FMI tampoco considera realista la cifra y apuntaba a 7.000 millones de euros al año, según fuentes europeas.

El acuerdo se ha logrado por "unanimidad" de los 19 países del euro y contempla un paquete de medidas "serias" y un apoyo financiero, según ha indicado el presidente del Consejo y presidente de las cumbres del euro, Donald Tusk, en una rueda de prensa. El anuncio ha trascendido primero a través de los perfiles de varios primeros ministros en Twitter, minutos antes de que abrieran los mercados europeos a las 09:00 horas. "Acuerdo", han tuiteado primeros ministros como el belga, Charles Michel, o el maltés, Joseph Muscat.

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La cumbre ha concluido tras 17 horas y ha sido el broche a dos jornadas maratonianas de negociaciones en Bruselas, a nivel de ministros el sábado y entre jefes de Estado y de Gobierno desde el domingo y durante toda la madrugada del lunes. "En este compromiso no hay vencedores ni vencidos", ha asegurado el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, que en los últimos meses jugó un papel de mediador, pero que ha estado ausente en las varias reuniones restringidas entre Tusk. Merkel, Tsipras y Hollande durante la madrugada del lunes.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, tiene ahora un plazo de tres días, hasta el miércoles 15, para someter al parlamento del país el contenido de este acuerdo, incluidas las reformas y ajustes que le exigen que legisle de forma inmediata, y que abarcan cuestiones como el sistema de pensiones y las subidas de IVA. También seis Estados miembros (Alemania, Países Bajos, Austria, Finlandia y Estonia) tienen que consultar con sus parlamento lo acordado este lunes, requisito previo para cualquier decisión dirigida a abrir las negociaciones del tercer rescate.

Pensiones, IVA, privatizaciones, sector financiero...

Por lo que se refiere a las medidas concretas que se han impuesto a Grecia, en su última propuesta Atenas aceptaba elevar la edad de jubilación a 67 años y congelar las pensiones hasta 2021. Los socios europeos han exigido además un endurecimiento de las leyes laborales con revisiones "rigurosas" de la negociación colectiva. Ante el riesgo de una bancarrota del sector financiero que conduzca a la puesta en marcha de una moneda paralela e incluso a la salida del euro, Europa ha exigido “medidas decisivas” en los créditos con riesgo de impago. Por último, los socios europeos han reclamado más privatizaciones, incluida la red eléctrica, que Atenas pretende mantener en poder del Estado.

El rescate, si se aprueba, tendrá una duración de tres años y deberá tener en cuenta que las necesidades financieras de Grecia han sido fijadas en unos 86.000 millones de euros por las instituciones de la troika (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión). Estas necesidades incluyen varios pagos urgentes en los próximos meses, vencimientos por 7.000 millones de euros para el 20 de julio y de otros 5.000 millones para mediados de agosto.

Tsipras había trasladado a sus socios la urgencia de que se tomara hoy una decisión firme, que sirva de base al Banco Central Europeo (BCE) para aumentar el martes las líneas de liquidez de emergencia de las que se alimentan los bancos griegos. Atenas había recalcado que, tras dos semanas de corralito bancario, la situación del sector es muy precaria y la necesidad de aumentar su liquidez, real.

El presidente francés, François Hollande, ha confirmado que Grecia recibirá "financiación inmediata" y que este asunto se abordará este mismo lunes por la tarde en la reunión de ministros del Eurogrupo. Los líderes han acepado además la posibilidad de alargar los vencimientos y los periodos de cadencia de la deuda griega, si bien han cerrado la puerta a que se vaya a aceptar una quita. El documento también advierte de que solo cuando se cumpla de manera estricta y rápida con la condicionalidad descrita, los acreedores considerarán la apertura de negociaciones y la definición de un Memorando de Entendimiento para el tercer rescate.

 

 

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