Crisis política en Italia

Los italianos quieren a Mario Draghi

Más de 1.500 alcaldes de todos los partidos políticos, la Iglesia, los empresarios, los abogados, los economistas, las manifestaciones en las calles… en el país transalpino todos piden al primer ministro italiano que se eche atrás y retire su dimisión

Los italianos quieren a Mario Draghi

EFELos italianos quieren a Mario Draghi

Mario Draghi se convirtió en primer ministro de Italia el 21 de febrero de 2021. Lo llamó el presidente de la República para resolver una grave crisis política (la segunda de la Legislatura) y aceptó. No hubo elecciones de por medio. Pero hoy, apenas año y medio después, vista la movilización de la ciudadanía para evitar que dimita y a juzgar por su popularidad, se podría asegurar que habría arrasado en las urnas. Los italianos quieren que se quede y le han hecho llegar el mensaje mientras el país aguarda su decisión, mañana miércoles.

En los últimas horas se está intensificando la presión sobre el expresidente del Banco Central Europeo para que se quede. Son ya 1.600 los alcaldes que han firmado la petición para que continúe al frente del Gobierno italiano “en nombre de la estabilidad” y “probablemente llegaremos a las 2.000 firmas antes de su discurso del miércoles en el Senado”, ha adelantado el regidor de Florencia, Dario Nardella. “La adhesión es muy extensa que va de norte a sur, de izquierda a derecha, che nace de una preocupación objetiva, la que nosotros vivimos cada día en nuestro territorio”.

Él, como otros alcaldes, está impresionado. “La reacción es sorprendente, no se ha visto nunca algo así: evidentemente el sentimiento es muy fuerte”, ha subrayado Nardella ante una movilización en la que participan incluso homólogos de partidos que, como Fratelli d’Italia, exigen a nivel nacional justo lo contrario, que Draghi dimita y se convoquen elecciones.

Son alcaldes de ciudades importantes como Roma, Florencia, Venecia, pero también de ciudades pequeñas. “Nosotros, alcaldes, llamados cada día a gestionar y resolver problemas que afectan a los ciudadanos, pedimos a Mario Draghi que vaya hacia adelante y explique en el Parlamento las buenas razones para continuar la acción de Gobierno (…) Pedimos con fuerza a todas las formaciones políticas que antepongan el interés del país a sus problemas internos. Ahora más que nunca, necesitamos estabilidad”.

Responsabilidad y estabilidad

El mensaje es idéntico en boca de los empresarios italianos. La patronal insiste en advertir que su marcha abocaría al país a “una crisis política que corre el riesgo de generar grave consecuencias sobre la actual crisis económica”. “Necesitamos la guía de Draghi para evitarlo”, ha reconocido el presidente de Confcommercio, Carlo Sangalli, “necesitamos un acto de responsabilidad colectiva”.

También las organizaciones nacionales que representan a abogados, economistas y contables han distribuido un comunicado conjunto para apelar “al sentido de responsabilidad de todas la fuerzas políticas con el fin de encontrar una solución rápida que devuelva la estabilidad al país, en un momento histórico tan delicado y precario, con el objetivo de asegurar al país y a sus ciudadanos el apoyo económico de Europa y el mantenimiento de las acciones necesarias en materia de derechos, economía y recuperación social”.

Hasta la Iglesia católica se ha posicionado para solicitar a través de una decenas de asociaciones ligadas a la organización religiosa. Llaman a la “responsabilidad” a la clase política “porque el país debe afrontar una serie de crisis, que se han sumado en los últimos meses y ahora el riesgo de quien no llegará a pagar las facturas o a llenar el carro de la compra a final de mes es mayor”.

“Europa necesita a Mario Draghi”

Desde la calle, los últimos días se han sucedido algunas manifestaciones de italianos que reclaman a Draghi que recapacite, que este miércoles proponga un plan de Gobierno ante el Parlamento y lo someta a la votación de los diputados para formar un nuevo Ejecutivo de unidad nacional. Se han visto y oído ciudadanos de pie en Roma y Milán, con consignas que ligan el nombre del primer ministro al “futuro” del país y de la guerra en Ucrania.

De hecho, también desde el país invadido por Rusia ha llegado la misma petición de su presidente Vladimir Zelenski a su homólogo italiano, uno de los que ha apoyado con más fuerza en Europa el envío de armas a Ucrania. Al teléfono de ‘Supermario’ han llegado llamadas desde Bruselas y Estados Unidos, mientras las Bolsas aguantan la respiración.

El presidente español Pedro Sánchez se ha sumado a las voces que elogian el liderazgo del expresidente del BCE con un editorial que ha publicado en Politico. “Europa necesita líderes como Mario Draghi”, ha escrito. “Sus reflexiones inteligentes, creativas y constructivas contribuyen siempre a que obtengamos resultados en una atmósfera de consenso, tan necesaria en estos tiempos de crisis”.

Sánchez subraya que desde 2020, Europa afronta retos extraordinarios: primero una pandemia y ahora una guerra en suelo europeo “que todos imaginaban impensable”. “Podemos declarar con orgullo que los europeos hemos estado a la altura en ambas situaciones. El papel de Italia, uno de los país más importantes de la Unión Europea, ha sido crucial. Las ideas de Mario en los últimos meses han sido fundamentales en nuestros debates”.

Los cálculos políticos

Mientras tanto, en las sedes de los partidos hacen cuentas ante los posibles escenarios que se pueden abrir tras la comparecencia de Draghi. Desde el centro izquierda (PD e Italia Viva), mantienen su apoyo incondicional a la continuidad del primer ministro italiano.

Desde la derecha, no se rasgan las vestiduras ante la posibilidad de celebrar elecciones anticipadas en otoño. Es más, la líder de Fratelli d’Italia, Giorgia Meloni se desgañita desde hace días exigiéndolas (es la mejor colocada en las encuestas), pero sus otros dos socios, Silvio Berlusconi (Forza Italia) y Matteo Salvini (Liga Norte), no están tan convencidos. Ambos han anunciado que mañana darán sus votos a un Gobierno de Draghi con una condición: el Movimiento 5 Estrellas no debe formar parte del nuevo Ejecutivo. “No te puedes fiar de ellos”, han asegurado en un comunicado.

Fueron, ya saben, los senadores de 5 Estrellas, liderados por Giuseppe Conte, quienes hicieron saltar por los aires el actual Gobierno y provocaron la dimisión de Draghi el pasado 14 de julio, cuando decidieron ausentarse del Senado para evitar votar un decreto ley de ayudas económicas ligado a una moción de confianza.

Hemorragia de votos y diputados

Aquel gesto de gravedad evidente, vistas las consecuencias, no solo ha creado el problema: la actual crisis política italiana. Es posible que de ahí nazca también una solución para quienes anhelan lo que se ha bautizado en el país como un ‘Draghi bis’. Porque los más optimistas atisban una alternativa si el Movimiento 5 Estrellas se parte en dos.

Durante estos días han aumentado los diputados que se han opuesto abiertamente a la postura defendida por Conte, que mantiene su presión en un intento de recuperar protagonismo político y frenar la hemorragia de votos que sufre desde hace meses. “El que no esté de acuerdo y quiera dejarlo, que lo haga, que se vaya ya”, ha respondido el líder de 5 Estrellas a los más críticos.

Si le hicieran caso, se calcula que decenas de ellos podrían sumarse a los 60 que han abandonado sus filas el último mes, después de que uno de sus ex líderes y ministro de Asuntos Exteriores de Draghi, Luigi di Maio, abandonara la formación por su desacuerdo con la línea de Conte. En ese caso, todos ellos se unirían para votar a favor de Draghi y seguir siendo parte de su Ejecutivo sin las siglas de 5 Estrellas. Y eso podría satisfacer de paso una de las exigencias de Salvini e Berlusconi para continuar como socios del nuevo Gobierno.

No parece improbable si se observa la evolución de la representación del Movimiento 5 Estrellas durante la presente legislatura: ha perdido más de la mitad de sus disputados, de los 331 que ocuparon su escaño hace 4 años bajo el paraguas de esta formación, hoy quedan 163 (de momento).

¿Qué pasará mañana?

Mientras tanto, Draghi ha dedicado la mañana del martes a reunirse primero con el presidente de la Repubblica, Sergio Mattarella, que el jueves pasado no aceptó su dimisión y le pidió que se sometiera este miércoles a una moción de confianza aprovechando que tenía prevista una comparecencia en el Parlamento para explicar su postura.

Después, ha visto al líder del PD, Enrico Letta, uno de los más fervientes defensores de la continuidad del Gobierno Draghi. De lo dicho en ambos encuentros no ha trascendido una palabra (de momento).

El aludido no ha confirmado si se lo está pensando o mantiene su decisión de abandonar el cargo. De lo que decida depende lo que ocurra mañana cuando, a las 9.30, comparezca primero en el Senado y luego en el Parlamento. Cabe recordar que no es una cuestión de números (el jueves pasado superó la moción de confianza con 172 votos y solo necesitaba 106), es un tema político: dimitió porque, como explicó el pasado 14 de julio, la postura de los diputados del Movimiento 5 Estrellas significaba “el fracaso del pacto de confianza que sostenía el Gobierno”.

Así las cosas, podrían suceder básicamente tres cosas. Primera hipótesis: que Draghi dé marcha atrás y someta a votación un programa de Gobierno y un Ejecutivo de unidad con lo escindidos de 5 Estrellas (es más que improbable que pida el voto para el mismo pre-crisis).

Segunda: que mantenga su dimisión y Matarella (que no puede rechazara dos veces) decida nombrar un Gobierno tecnico para terminar la legislatura, con el fin de aprobar las reformas necesarias para acceder a más de 20.000 millones de fondos europeos y los Presupuestos Generales del Estado.

Tercera: que mantenga su dimisión y el presidente de la República prefiera optar por disolver un Parlamento completamente fragmentado y convocar elecciones anticipadas este otoño.

La respuesta, mañana miércoles, a las 9,30 en el Senado. Los políticos han tenido que reunirse para discutir también esto, si comparecía antes en qué Cámara debía comparecer antes. Al final han decidido que sea donde comenzó todo.

Sobre el autor de esta publicación