Los desafíos de la Cumbre OTAN en Madrid: ‘concepto estratégico’, Europa de la Defensa y el presente y futuro de la guerra de Ucrania

La Cumbre pretende enviar a Putin un mensaje de fuerza y unidad y España espera que la OTAN se implique también en el flanco sur de Europa

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La Cumbre de la OTAN que el próximo miércoles 29 reúne en Madrid a los 30 primeros gobernantes de los países miembros de la Alianza Atlántica, y a 10 más que figuran como invitados (como Ucrania, cuyo presidente Zelenski podría aparecer en Madrid), tiene tres grandes cuestiones en el centro de los debates y de sus conclusiones: redacción del nuevo ‘concepto estratégico’ de la OTAN -que se suele renovar cada 10 años en cumbres atlánticas -; la articulación de la ‘Europa de la Defensa’ ahora incipiente en el marco OTAN, pero con autonomía política; y la guerra de Ucrania tras la invasión de Rusia, su marcha y su posible desenlace.

Además está prevista la aceptación en Madrid de las peticiones de ingreso en la OTAN de Suecia y Finlandia, si finalmente y como parece Turquía quita el veto que inicialmente puso a ambas naciones.

Tres cuestiones muy importantes que figurarán dentro y fuera del ‘concepto estratégico’ de la Alianza Atlántica que va a definir y delimitar el alcance de las funciones estratégicas y territoriales de la OTAN, en un tiempo en el que los últimos conflictos bélicos, como el de Ucrania, y tecnológicos como los ‘ciberataques’, los misiles hipersónicos y el despliegue espacial incluyen nuevas amenazas para las naciones democráticas occidentales. Las que tras el final de la II Guerra Mundial, constituyeron la OTAN, a la que se unió España en 1982, ahora hace 40 años.

Una OTAN la inicial que, bajo el liderazgo de los EEUU como primera y casi única gran potencia militar y tecnológica mundial, empezó perder su razón de existir tras el final de la ‘guerra fría’, con la desaparición de la URSS y del Pacto de Varsovia. Y sobre todo tras la caída del muro de Berlín en 1989 cuando se llegó a decir que ‘el séptimo de caballería se había quedado sin indios’.

Y no digamos cuando el presidente Donald Trump, amigo de Vladimir Putin, dijo en la campaña electoral en la que ganó las elecciones, despreciando a los aliados de Europa, que ‘la OTAN es una Organización obsoleta’. Lo que tenía bastante de cierto una vez que los EEUU se habían implicado por su cuenta en las guerras de Irak, Siria, Libia y Afganistán -territorios estos que no cubría el ámbito de la OTAN, como respuesta al terrorismo islámico y a los ataques el 11-S de Al Queda a Washington y Nueva York.

El ‘concepto estratégico’ que ahora se va a definir en Madrid, y en el que España pretende añadir la implicación aliada en el llamado ‘flanco sur’ del norte y centro de África (pero sin mención expresa a Ceuta y Melilla) era hace tan solo seis meses algo bastante etéreo. Pero una vez que Rusia invadió a Ucrania en marzo pasado todo cambio. Como fue cambiando el borrador del ‘concepto estratégico’ que se debatirá y aprobará en Madrid.

Cumbres de las  OTAN de Washington de 1999 y Lisboa de 2010 en cuyo ‘concepto estratégico’ se hablaba de una Organización del Tratado del Atlántico Norte volcada en tareas ‘defensivas’ y de ‘disuasión’ de posibles adversarios y agresores y se limitaba la acción de la OTAN a los territorios y aguas de todos los países ‘aliados’ de Europa, más los EEUU y Canadá, y se respetaban las fronteras de todos los Estados.

Pero estos compromisos no solo no se cumplieron sino que se violentaron  con una OTAN que pasó de defensa al intervencionismo con los ataques a contra Serbia (por razones ‘humanitarias’) en la guerra de los Balcanes en 2001 (siendo el español Javier Solana secretario general de la OTAN). Y desde ahí la Alianza se implicó, parcialmente, tras la estela de los EEUU en otros conflictos bélicos regionales como los de Irak, Siria, Libia y Afganistán.

Y ahora, indirectamente, con envío de armas y financiación está implicada en la guerra de Ucrania tras la invasión de Rusia que se inició el pasado 24 de marzo. Y ya veremos si no acaba enviando tropas a Ucrania (inglesas y americanas, inicialmente) si Rusia utiliza armamento de destrucción masiva.

O si, por el contrario, y como lo pretenden Francia, Alemania e Italia (para liberar a la UE de la crisis económica y energética), Zelenski acepta por fin la negociación con Rusia y reconoce la ‘ocupación’ militar del Donbás aunque no la soberanía rusa. Lo que pondría fin a la crisis energética general y a la de la alimentación que afecta a la producción de trigo y maíz de Ucrania.

Veremos cómo arranca y como acaba la Cumbre Atlántica de Madrid y cuál es ‘el concepto estratégico’ y el ámbito territorial de responsabilidad de la OTAN para los próximos 10 años. A sabiendas los participantes en la cita de Madrid que hay riesgos inminentes e importantes que se desprenden como dice Putin del riesgo de que la guerra de Ucrania derive en una III Guerra Mundial.

Lo que la exhibición de fuerza y unidad política y militar de la OTAN espera disuadir, sin bajar la guardia y enviando a Rusia un mensaje de firmeza y de unidad del que en Moscú deben de tomar nota por lo que pudiera pasar.

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