Nuevas elecciones en Italia

La revancha de Berlusconi

A sus 85 años, Il Cavaliere pasea eufórico sonrisa y sus promesas electorales por televisiones y periódicos. Tiene ya la lista de sus ‘ministrables’ y quiere encabezar la candidatura al Senado, del que fue expulsado en 2013

Los lideres de la derecha y ultraderecha italiana, Matteo Salvini, Silvio Berlusconi y Giorgia Meloni, charlan en Roma

EUROPA PRESSLeaders of Centre-right coalition meeting in Rome

La legendaria magia de Draghi ha dejado efectos secundarios en Italia tras la caída de su Gobierno. Desde el minuto uno del día después, Silvio Berlusconi exhibe una euforia apabullante. Como si hubiera caído en la marmita de Obélix, a sus 85 años pasea su piel estirada y sus perfectas dentadura y cabellera postizas ante todas las cámaras que se le ponen por delante.

Sonríe. Sonríe sin parar. Habla. Habla mucho. No es que antes no lo hiciera, pero llama la atención porque hacía tiempo, mucho tiempo que Il Cavaliere no se dejaba ver. Después de varias citas sin ganar elecciones y con su nombre ligado únicamente a los procesos judiciales por fraude fiscal o las famosas fiestas del Bunga Bunga, ahora ha obtenido el resultado esperado con su última jugada política.

De la mano del líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, Berlusconi ha hecho virar su partido, que siempre ha definido de centro, hacia el populismo de la ultraderecha. En su villa romana ambos han pergeñado el golpe de gracia para hacer caer el Gobierno de Draghi. Así que saca pecho y prepara la revancha: quiere volver al Senado, del que fue expulsado en 2013.

Entonces, la denominada Ley Severino, aprobada para luchar contra la corrupción en la Administración pública e inhabilitaba a cualquier cargo público que fuera condenado en un tribunal, lo obligó a dejar su escaño de senador por la condena firme a cuatro años, que cumplió con servicios a la comunidad, por un delito de fraude fiscal.

Forza Italia (FI) participará en las próximas elecciones en una coalición con los ultraderechistas Liga Norte y Fratelli d’Italia (FDI), pero cada uno quiere su propia lista y cada uno tiene sus propias ambiciones. Mientras la líder de FDI, Giorgia Meloni reclama para sí la candidatura a presidir el Gobierno porque es la mejor colocada en las encuestas, el fundador de FI ha desvelado que encabezará la candidatura a la Cámara Alta para poder sentarse de nuevo en el Palacio Madama.

Nacido en Milán en 1936, cuatro veces presidente del Consejo de Ministros italiano, todopoderoso presidente de Mediaset, pareja tras la ‘boda no boda’ con Marta Fascina (32 años, su ex cuidadora y después diputada de Forza Italia)… soñó una vez con ser llamado a ocupar la Presidencia de la República, pero con la larga lista de procesos judiciales se quedó en eso, en un sueño. Y ahí hubiera terminado su carrera política si no fuera por lo ocurrido esta semana en Italia.

“Yo ya tengo preparado el programa electoral. Lo estaba preparando para las elecciones de 2023, así que esta listo para éstas”, se lanzó . “Es muy futurista”, anunció Berlusconi pletórico el mismo jueves cuando el cadáver político del Gobierno del que su partido había formado parte estaba aún caliente. “Mi programa traerá el cambio que necesita Italia”.

Gran expectación. ¿Qué será lo que prometerá Il Cavaliere? Menos de 24 horas después despejó todas las incógnitas durante el telediario de su cadena de TV, Canale 5. “Se basa en 8 puntos que luchan contra la presión fiscal, judiciaria y burocrática que sufren los italianos”, desveló. “Es un programa simple para aliviar el sufrimiento y las dificultades de los italianos”.

La primera promesa anunciada busca el voto de los jubilados. A ellos les garantiza una subida de la pensión hasta los 1.000 euros, con una paga extra. Y añadirá el derecho a la pensión para “las madres, que son las personas que han trabajado más por las noches, los sábados y domingos, en vacaciones y tienen derecho a una vejez serena y digna”.

Otro de los objetivos que adelantó es su medida verde estrella: “plantar cada año un millón de árboles en todo el territorio nacional”. 

“Está como un grillo, ha hecho ya nueve campañas electorales y la idea de hacer otra lo exalta, está encantado”, ha reconocido el portavoz de Forza Italia, Antonio Tajani.

De hecho, está tan convencido de que la coalición de derechas obtendrá la mayoría para Gobernar, que ya ha preparado la lista de sus ‘ministrables’. No ha querido dar nombres porque él ya los ha llamado y ofrecido el puesto, “pero algunos aún están reflexionando su respuesta y no les quiero poner en aprietos”. (por cortesía democrática recordamos que las elecciones se celebrarán el 25 de septiembre)

Él no aspira a entrar en el Palacio Chigi porqué sus miras, como se ha dicho ya, están en el Senado. “Lo que puedo decir”, se limitó a revelar, “es que nuestras listas estarán formadas como siempre por hombres y mujeres de perfil alto, que han demostrado con hechos, en el trabajo, los estudios y el compromiso social, que saben trabajar con competencia y honestidad, manteniendo sus compromisos y sus promesas. Creo que son virtudes importantes, sobre todo en política”.

Insistió Berlusconi en que “ir a votar el 25 de septiembre no es ninguna tragedia”. Al contrario, “después de muchos años, los italianos podrán elegir a sus representantes”.

Sobre el resultado, está claro que no alberga dudas. Se atribuye además casi todo el mérito de la unidad de la coalición del la Liga Norte y Fratelli d’Italia. “El centro derecha es nuestra casa, existe en Italia solo porque yo lo he fundado y tiene que tener una connotación liberal, cristiana, garantista, europeíza, claramente aliado con Occidente y la OTAN, algo que solo nosotros podemos garantizar”.

Todo eso después de soltar sin pestañear que si Draghi llegó a primer ministro fue porque él, el mismo Berlusconi, lo señaló como el salvador del país en un momento de grave crisis política. Y que nadie le diga que después lo ha traicionado y lo ha hecho caer porque en la versión de Il Cavaliere sobre los sucedido, él no ha tenido nada que ver. “Ha sido el mismo Draghi, que estaba harto, estaba cansado y se quería ir”.

Al aludido le ha faltado tiempo para desmentirlo desde las páginas del Corriere della Sera. “Tonterías”, ha zanjado Draghi, convencido de que si hubiera aceptado el Gobierno que le proponían Berlusconi y Salvini “hubiera durado un día”.

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