La histórica sede del Partido Comunista Italiano sucumbe al capitalismo 

El emblemático edificio conocido como il ‘bottegone’, en pleno centro de Roma, será transformado en un hotel de lujo con restaurante y terraza. Sus selectos huéspedes se encontrarán con el busto del fundador del PCI, Antonio Gramsci, la estrella de Gio Pomodoro y la bandera de la Comuna de París con la hoz y el martillo.

La histórica sede del Partido Comunista Italiano sucumbe al capitalismo 

Sede del Partido Comunista Italiano

La histórica sede del Partido Comunista Italiano sucumbe al capitalismo 

La imagen se reproduce en blanco y negro. Enrico Berlinguer se asoma al balcón de la sede del Partido Comunista Italiano para proclamar con su habitual euforia serena: “un italiano de cada tres vota al Partido Comunista”. 10 de abril de 1976, via delle Botteghe Scure, en pleno centro de Roma. Fecha y lugar históricos.

Hoy, el edificio de aquellos días en los que el comunismo marcó un hito se conserva aún intacto, pero la ideología que impregnó sus orígenes está a punto de evaporarse en un lejano recuerdo para convertirlo en un hotel de lujo, en un símbolo inequívoco del capitalismo que tanto denostaron quienes lo habitaron.

El presidente de Finanziaria Tosinvest, Giampaolo Angelucci, ha anunciado un acuerdo para alquilar los 8.000 metros cuadrados del edificio a una filial conjunta formada por AG Group y el Grupo Rossfin, con el apoyo de la gestora internacional Colliers. Después de algunas obras, tendrá 70 habitaciones y un restaurante gourmet con terraza.

Del proyecto se sabe poco más. Será parte de una “conocida marca multinacional” del sector hotelero (no han desvelado cuál) y  sus propietarios han garantizado que los trabajos de rehabilitación no tocarán la emblemática fachada ni los símbolos comunistas que atesora

El busto de Gramsci

Quienes puedan pagarse una habitación en el nuevo hotel romano  se toparán, por ejemplo, en la entrada con el busto del fundador del PCI, Antonio Gramsci , y con la estrella dorada de cinco puntas ensamblada en el pavimento y creada por el escultor Gio Pomodoro.

Entre la decoración ‘política’ se conservará también la vitrina con la bandera de la Comuna de París con la hoz y el martillo, que recuerdan el tiempo en que el italiano era el Partido Comunista más potente de Europa, cuando Berlinguer plantaba cara a la línea de Moscú y se oponía a alguna decisión de Pekín, cuando las urnas le dieron una victoria electoral jamás vista antes (ni después)…

La historia del edificio está ligada a la historia de Italia, a la de los años más convulsos del siglo XX, los años de plomo, de los atentados de las Brigadas Rojas, del secuestro y asesinato de Aldo Moro, de los acuerdos de Gobierno con la Democracia Cristiana…

30 millones de liras

Y lo cierto es que ya dio que hablar desde su nacimiento por el mismo motivo que lo devuelve ahora a la actualidad: el dinero. Porque il ‘bottegone’ fue oficialmente comprado en 1946 por 30 millones de liras (hoy unos 15.500 euros) por decisión del entonces dirigente del PCI, Palmiro Togliatti. Se dice, sin embargo, que en realidad fue pagado por un constructor millonario, Alvaro Marchini. Era también un comunista convencido, pero hubo muchos militantes que rechazaron aceptar el regalo de manos de un capitalista.

La histórica sede del Partido Comunista Italiano sucumbe al capitalismo 

Desde que en 1991 desapareció el PCI empujado por los vientos de cambio tras la caída del muro de Berlín y  la desaparición de la URSS, sus herederos, el partido ‘Democratici di Sinistra’ no logró recuperarse. Ni en las urnas ni en sus arcas. En el año 2000 ‘traicionaron’ los principios de la lucha de clases para pagar parte de los 600 millones de euros de deudas acumulados y se lo vendieron nada menos que a la Asociación Bancaria Italiana, que lo convirtió en su sede.

La casualidad (¿o no?) ha querido que el anuncio del nuevo destino del ‘bottegone’, como conocen los italianos a la sede del PCI, se haya producido pocos días después de la celebración en el país del primer centenario del nacimiento de uno de sus dirigentes más importantes y determinantes, Enrico Berlinguer (Cerdeña, 25 de mayo de 1922). Nadie osa pensar qué diría hoy si pudiera asomarse de nuevo al balcón del ‘bottegone’.

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