‘La guerra de Pelosi’ une a Moscú y Pekín, rompe lazos de USA y China y daña a Ucrania y Europa

Las maniobras militares de China en torno a Taiwán ponen en estado de alerta al gobierno taiwanés, mientras Washington quieren rebajar la tensión

'La guerra de Pelosi'

República'La guerra de Pelosi'

Es probable que, desde Elena en Troya, ninguna mujer haya hecho más daño a la paz y estabilidad internacional que el que acaba de causar Nancy Pelosi con su temeraria y provocadora visita a Taiwán desafiando a China.

Y tensando las relaciones de los gobiernos de Washington y Pekín que, en buena parte y en cuestiones de seguridad ya han sido congeladas por el presidente Xi Jinping, mientras buques de guerra y aviones chinos entran y salen a placer del espacio aéreo y aguas de Taiwán en unas maniobras militares con fuego real que se consideran un ensayo para la posible invadían y conquista de la isla por China. Lo que provocado el que Taiwán también haga ejercicios militares.

Al mismo tiempo la provocación de Pelosi ha unido a los Gobiernos de Moscú y Pekín en plena guerra de Ucrania y amenaza con la posibilidad de que China y Rusia firmen un Tratado de mutua defensa mutua como el de la OTAN. Lo que sería  otra pésima noticia para la paz mundial.

Pero cabe esperar que pase la crisis de Pelosi y se rebaje la tensión porque los intereses económicos y los comerciales de China con las democracias occidentales son muy importantes para Pekín y esas relaciones China no las puede suplir con Rusia y los países en vías de desarrollo (en los que China ha tomado posiciones estratégicas), pero que carecen de potencial industrial y financiero.

Pero ahora estamos en momentos de tensión y sería interesante conocer, en estas circunstancias especiales qué piensa el gran especialista en relaciones internacionales que es Henry Kissinger, a ¡sus 99 años!, sobre la visita a Taiwán de Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes de los EE.UU. Y sobre y el revuelo político y militar que se ha organizado por lo que se considera que ha sido una inoportuna (en plena guerra de Ucrania) provocación al régimen y gobierno chino que lidera Xi Jinping.

Kissinger, con una original iniciativa diplomática de participación del equipo americano de Ping Pong en un campeonato de Pekín, abrió las relaciones diplomáticas entre los EE.UU. y China a principios de los años setenta del siglo XX.

Y ya sabía Kissinger muy bien que el gigante chino se despertaría como lo ha hecho de espectacular manera en los últimos años, sobre la base de una economía abierta y mixta, social-liberal, pero manteniendo allí un régimen autoritario de poder para gobernar un país de 1.400 millones de habitantes.

Hasta el punto que China comparte con USA la hegemonía tecnológica y militar y es, como poco, la segunda potencia del mundo. Y además hasta ahora había mantenido un discreto apoyo a Rusia en la invasión que Putin ha llevado a cabo en Ucrania reivindicando el Dombas como una parte del territorio ruso, a igual que China reclama la anexión de Taiwán.

Y en estas estábamos cuando, sin que nadie sepa el por qué, Nancy Pelosi se ha ido a Taiwán con el consentimiento de Joe Biden y creemos que para hacer campaña electoral de cara a los comicios legislativos de noviembre en USA que pintan mal para el Partido Demócrata, y ha despertado al ‘tigre’ de Pekín y hermanado a Putin con Jinping.

Diciendo Pelosi en Taiwán que USA defenderá a este país si es atacado por China, lo que es absolutamente imposible, porque si Pekín ataca la isla será indefendible, salvo que se declare una III Guerra Mundial y nuclear.

O sea que la paz y la estabilidad internacional están ahora mucho peor de lo que estaban cuando Putin, hace ya casi cinco meses, invadió Ucrania. Y la situación irá a peor si China y Rusia firmarán un Tratado de Defensa Mutua al estilo del de la OTAN.

Y sobre todo cuidado con la posible visita de Pelosi a Europa porque ello comprometería a la UE en sus importantes relaciones con China y eso para Europa sería una catástrofe económica y comercial. Y bastante tenemos ya con lo que tenemos en materia energética como para complicar más si cabe el marco europeo que, hay que repetirlo, no es el mismo que el de la OTAN.

Y ello por mucho que se empeñen los americanos en implicar a la UE como parte de su política exterior, lo que nunca deberían lograr aunque ahora, con esto de la guerra de Ucrania, Washington han conseguido gran influencia en la UE, recuperando el espacio que habían perdido cuando el Reino Unido (el socio especial de USA) provocó el Brexit y salió de los Tratados de la UE.

En Washington sin embargo quiere quitarle ‘hierro’ a la de Taiwán, pero está claro que Pelosi ya ha puesto en marcha una dinámica que será muy difícil de frenar y que mantendrá la tensión en esas aguas del oriente asiático en los próximos meses y años como con facilidad se podrá comprobar.

Y está claro que Pelosi no es ni mucho menos Elena de Troya, y que su error no fue ni por audacia ni por amor sino para hacer campaña electoral de cara a las elecciones legislativas americanas de noviembre, para lo que ella se ha  permitido jugar con el fuego sagrado de Taiwán.

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