Elecciones en Italia

La derecha italiana se ve ya en el Gobierno

Los sondeos dan la victoria al partido de extrema derecha Fratelli d’Italia, que se presenta en coalición con Forza Italia y la Liga Norte

Derecha italiana

EFEDerecha italiana

Cuentan que mientras Mario Draghi estaba firmando el decreto de disolución de las cámaras para adelantar las elecciones en Italia, comenzaron a sonar los teléfonos de sus colaboradores en el Palacio del Quirinal. Al otro lado de la línea, la voz de Matteo Salvini, el líder de la Liga Norte y uno de los responsables de la caída del Gobierno, que les ofrecía un puesto en su próximo Ejecutivo.

Tal cual, sin rubor alguno. Ni él ni el líder de Forza Italia, Silvio Berlusconi, ni su homóloga en Fratelli d’Italia, Giorgia Meloni, esconden su satisfacción ante la convocatoria de elecciones para el próximo 25 de septiembre. Con la vista en los sondeos, dan por hecho que serán ellos los próximos inquilinos del Palacio del Quirinal.

De hecho, todos los analistas políticos sostienen que es esa y solo esa la razón por la que en el último momento la Liga Norte y Forza Italia dieron la espalda a Draghi y derribaron su Gobierno. Lo de menos es si eso era lo mejor para el país, para los italianos, para hacer frente a la crisis económica…

La prueba es que en cuanto obtuvieron lo que buscaban -la cita inminente con las urnas- el jueves mismo, los tres líderes se apresuraron a asegurar que votarán a favor de todas las reformas que Draghi lleve al Parlamento para poder asegurar la aplicación del Plan Nacional para la Recuperación y Resilienza (PNRR), imprescindible para recibir más de 20.000 millones de los fondos europeos.

Esto es: no votaron el programa que Mario Draghi presentó y sometió a la moción de confianza y ahora, sí lo harán porque no van a ser ellos, en plena campaña electoral, los responsables de la paralización del país.

Berlusconi vuelve al ruedo

“Yo he escrito ya el programa electoral que traerá a Italia el cambio del que tiene necesidad”, ha anunciado Silvio Berlusconi, “y lo explicaré todos los días”. Avisa Il Cavalliere que a sus 85 años vuelve al ruedo y empieza por sacudirse la responsabilidad de la caída de Draghi: “Estaba harto, cansado, no hemos sido nosotros, era él quien se quería ir”.

“No es cierto, no estoy cansado”, ha respondido el aludido desde las páginas del Corriere della Sera. Draghi, a sus 74 años y con casi todas sus ambiciones satisfechas (le falta la presidencia de la República, pero quién sabe...), ha desmentido también que tenga intención alguna de permanecer en la arena política italiana y presentarse a las próximas elecciones. Y ha reconocido que si hubiera aceptado la propuesta de Salvini y Berlusconi para formar un nuevo Gobierno sin el Movimiento 5 Estrellas, “habría durado un día”.

Le ha faltado tiempo para prodigarse en entrevistas y recuperar el tono jocoso de quien se siente seguro de la victoria. Como cuando le han preguntado por los leales que han decidido abandonar su partido, los ministros Renato Bruneta y Maristella Gelmini, a los que el jueves se sumó otra destacada diputada de Forza Italia, Mara Carfagna. “Descansen en paz”, ha zanjado Berlusconi con una gran sonrisa.

Ya lo había subrayado el presidente de la República, Sergio Mattarella, al anunciar el adelanto electoral: “no hay tiempo para una pausa”. Aunque él se refería a la necesidad de “una postura constructiva de los partidos políticos” para aprobar las medidas relacionadas con la pandemia, la guerra en Ucrania, el PNRR y la inflación.

La respuesta de Salvini (además de las llamadas para fichar a los técnicos de Draghi) ha sido inmediata. Ha recuperado sus emblemáticos tuits contra la inmigración, siempre con la imagen de las barcas atestadas de africanos de fondo. Y sus vídeos con la pared repleta de imágenes de ángeles y vírgenes que hizo famosa durante el confinamiento.

Campaña en el chiringuito

De los tres líderes de la derecha italiana, él es quien tiene demostrada experiencia en hacer campaña desde la playa. Inolvidable su imagen en bañador, bailón al lado de un disc-jockey mientras anunciaba su ruptura con el Gobierno de Giuseppe Conte. La primera crisis política de esta legislatura, primer Gobierno derribado. Verano de 2019. El episodio es parte del diccionario político italiano: ‘Il Papeete’, se llama, como el chiringuito, en el que seguramente se volverá a fotografiar.

Es más, uno de los temas que han enfrentado a Salvini con Draghi es la renovación de los contratos de los chiringuitos de la playa, que en Italia son verdaderas estructuras hosteleras con restaurantes, tumbonas, y sombrillas, pistas de volleyplaya y pádel, discoteca… Una directiva europea obliga a actualizar el precio de estas adjudicaciones, congelado desde hace años y muy bajo respecto a los pingües beneficios que les deja cada verano.

Pero quien más festeja lo que está ocurriendo es la líder de Fratelli d’Italia. Giorgia Meloni llegó hace años a la colación de centro derecha (ella es extrema derecha) como la hermana pequeña la que aportaba algunos votos necesarios. Hoy, sin embargo, esta antieuropeísta y admiradora de Mussolini es la mejor colocada en las encuestas; obtendría el 25% de los votos ella solita y ha comenzado también a reclamar su lugar en primera fila.

La Le Pen italiana

Para empezar, ha enviado un mensaje claro a sus aliados: basta de reuniones en la villa romana de Berlusconi, donde el líder de Forza Italia y Salvini han organizado la caída del Gobierno. “Reunámonos en una sede institucional”, les ha dicho. Y quiere reglas claras, como quién será el candidato a la presidencia del Consejo de Ministros si ganan las elecciones.

Su ‘pelea’ electoral cambia el mensaje interno (de puertas para afuera, le mismo discurso que la identifica con Vox en España; participó de hecho en uno de sus mítines durante la campaña andaluza). Ha conseguido las urnas que reclama desde hace cuatro años y ahora exige que se cumpla la máxima de la coalición: la lista que obtiene más votos es la que gobierna. Y nada de pactos con el Partido Democrático o el Movimiento 5 Estrellas. Nunca jamás.

Esas son sus condiciones y está en situación de ponerlas sobre la mesa. “Sé cómo se gobierna”, ha asegurado la periodista y política a la que llaman la Le Pen italiana. “No tengáis miedo, votar no es de irresponsables, es la base de la democracia”, ha jaleado a los suyos.

La coalición de izquierda, hecha pedazos

Enfrente, la coalición de centro izquierda está hecha pedazos. El secretario general del Partido Democrático, Enrico Letta, ha confirmado el destierro del Movimiento 5 Estrellas (M5S), la formación populista liderada por Giuseppe Conte con la que se presentó a las últimas elecciones y a la que responsabiliza de la caída de Draghi.

“Con ellos, nunca más”, ha asegurado Letta. Y ha dado una consigna a sus candidatos y afiliados en busca de votos: “Comunicad con ojos de tigre”. Se levanta la veda.

No lo tiene fácil el PD. Es una de las bazas con la que ha jugado la derecha en esta crisis. El adelanto electoral le da poquísimo tiempo para reorganizarse con un panorama absolutamente fragmentado en pequeñas formaciones a este lado del mapa político. P(sico) D(rama), titula este viernes un periódico italiano con una línea editorial de derechas.

El líder de Italia Viva, Matteo Renzi (ex premier y ex PD) ha propuesto una ‘lista R’, R de Responsables. A juzgar por las declaraciones escuchadas, el ministro de Asuntos Exteriores y ex M5S comparte esta visión. “Desde ahora los partidos políticos políticos se dividen entre responsables, que son los que han apoyado el Gobierno de Draghi, e irresponsables, los que lo han derribado”.

Di Maio es parte de los diputados que han dejado las filas del M5S por discordancias con la línea del partido, más de la mitad de los elegidos con sus siglas al inicio de la legislatura (161 de los 331) . De momento, parecen estar en tierra de nadie.

Igual que el M5S, que arrastra una pérdida imparable de votos e intenta desde hace un mes recuperar protagonismo político a toda cosa. La crisis de Gobierno que ha provocado Conte sería la guinda a su estrategia, aunque él insiste en presentarse como víctima: “no nos querían, nos insultaban”.

También sus líderes han inaugurado la campaña electoral. “Somos progresistas, el PD lo entenderá”, ha pronosticado Conte. Los micrófonos recogen la repetición de sus propuestas populistas con las que esperan recuperar los votantes a los que cautivaron hace más de cuatro años. “Estrellas fugaces”, titula La Stampa el artículo sobre su futuro.

Sudar la gota gorda

Todos ellos tendrán que sudar la gota gorda este verano si quieren rascar votos. No solo por las elevadas temperaturas, pero también. Es la primera vez en la historia del país que se celebra una campaña en pleno agosto. Durante la primera quincena, esa en la que la más de la mitad del país concentra sus vacaciones en la playa, los partidos tendrán que correr para cumplir todos los requisitos exigidos para la presentación de las candidaturas.

La fecha límite para los símbolos, el 14 de agosto. En España no significa nada, pero en Italia es la víspera del Ferragosto, un festivo nacional tan tradicional como la Navidad, un día de fiesta creado por el emperador Augusto para regocijo del Imperio y mantenido hasta hoy con devoción nacional. Las familias se reúnen, se come y festeja al aire libre, el país se para el 15 de agosto. Literalmente.

Antes del 22 de agosto, tendrán que haber registrado sus listas. La derecha reporte desde el jueves que irá con tres, una para cada fuerza política de la coalición.

Todos esperan ya los mítines bajo la sombrilla, las fotos en el chiringuito y en las fiestas populares, que también aquí llenan el calendario estival. Los medios se frotan las manos pensando en las imágenes que dejará esta campaña y se revisan los calendarios de las vacaciones de los periodistas, además de las programaciones de las cadenas de televisión. Tendrán que mantener los programas de debate político que habitualmente desaparecen de la parrilla con la llegada del calor.

Sobre el autor de esta publicación

Isabel Longhi-Bracaglia

Isabel Longhi-Bracaglia (Madrid, 1968) es periodista. Comenzó a ejercer convencida de la importancia de la información local en varios medios hace mas de 30 años (Efe, Onda Cero, Telemadrid y El Mundo). En este diario, se especializó primero en temas sociales, en temas de comunicación después y en información internacional al final, antes de decidir mudarse a vivir a Italia. Desde allí, observa y cuenta en Republica.com lo que ocurre en este país, que la fascina.